El
Periodismo de Investigación
y la antropofagia global
Juan
Jorge Faundes Merino *
Con
un grupo de alumnos del Seminario de Periodismo
de Investigación de la Escuela de Periodismo de
la Universidad de Santiago, hemos tratado de
identificar la noción más predominante de
periodismo de investigación que existe en
América Latina; los principales obstáculos que
enfrenta este tipo de periodismo, y los métodos
que los periodistas investigadores utilizan para
vencer esos obstáculos. Para ello, analizamos
gran parte de la bibliografía que acerca del
periodismo investigativo existe en habla hispana.
La noción
predominante establece que la línea que separa
esta clase de periodismo de la investigación
periodística habitual es la intención de
investigar para revelar aquello oculto que
personas, grupos, instituciones, el Estado o
fuerzas o aparatos en general intentan impedir
que se conozca.
El periodista
argentino Horacio Verbisky ha llegado a sostener:
Periodismo es difundir aquello que alguien
no quiere que se sepa, el resto es
propaganda. (Verbitsky, 1997:16)
Los principales
obstáculos son de perogrullo: dificultad o
imposibilidad de acceso a las fuentes estatales o
privadas; esfuerzos de las fuentes por impedir
que se investigue; amenazas.
Las principales
soluciones a esos obstáculos: amor por la
verdad, la justicia, la libertad y la
solidaridad; coraje, perseverancia y tenacidad.
Lo demás son instrumentos propios de toda
investigación científica y social, además de
técnicas detectivescas.
Quiero sostener,
y en lo posible demostrar, que el periodismo de
investigación, además de caracterizarse por
revelar lo oculto que otros quieren mantener
silenciado y, precisamente por ello, necesita ser
radicalmente contracultural, asistémico,
disfuncional respecto de lo establecido, e
instalarse en la perspectiva de la disidencia. De
lo contrario, jamás será libre para poner al
propio modelo establecido, a la forma de sociedad
imperante, como objeto de sus indagaciones.
LA
INVESTIGACION Y EL PERIODISMO
Todo ejercicio
del periodismo debe ser investigativo. No se
puede informar de aquello que no se conoce. Y,
para conocer, hay que investigar. La
investigación, rigurosa, es una exigencia
si se pudiera decir sin caer en lo
ontológico de la naturaleza del
periodismo. De lo que el periodismo es.
La
investigación es un requisito indispensable para
todos los géneros. Tanto para comunicar en un
nivel descriptivo, propio de lo que podríamos
llamar de una semántica de los sucesos (tarea
informativa); como para hacerlo en un nivel más
profundo, buscando su sentido histórico-social
(tarea interpretativa), o como para juzgarlos
desde la posición estratégica, valórica
asumida por el hablante (tarea opinativa). En
todos estos casos se requiere de una
investigación previa. Ya lo dijimos: no se puede
comunicar aquello que se desconoce; no se puede
encontrar el sentido de aquello que no está
establecido como un hecho; menos, aún, podremos
juzgarlo.
Me parece que la
palabra reportear nos aligera de la
responsabilidad investigativa. Se reportea cuando
se pone una grabadora en la boca de una fuente
cualquiera; se reportea cuando se es el corre ve
y dile entre el gobierno y la oposición; entre
un político y su rival; entre A y
B.
La
investigación es necesaria porque no existen las
fuentes inocentes. Ha de presumirse que tras todo
texto o acción de una fuente, hay una
intencionalidad estratégica que está al
servicio de un determinado proyecto. Y si ello no
fuera consciente, tras todo texto o acción de
una fuente hay una funcionalidad o una
disfuncionalidad respecto de un objeto-valor en
disputa. El periodista cualquiera sea el
género que trabaje, debe partir de esta
presunción de no-inocencia de las fuentes.
PERIODISMO
E IDEOLOGIA
La
investigación es necesaria para socavar,
debilitar, contaminar, denunciar y, en lo
posible, destruir la ideología dominante. Se
trata de investigar para identificar los recursos
y estrategias de la ideología que la clase
hegemónica global impone a las grandes masas
paupérrimas, explotadas y consumidoras del
planeta. Esta nueva clase social
global está formada por los principales
propietarios, accionistas y ejecutivos de las
grandes corporaciones globales (multinacionales,
transnacionales), su modo de producción es el
capitalismo global, su ideología el
neoliberalismo global que proclama
paradójicamente el fin de las ideologías, su
forma preferida de gobierno: las
democracias de mercado.
Cuando se afirma
que la prensa, la radio y la televisión dan a la
gente lo que la gente quiere,
tendríamos que preguntarnos: ¿por qué lo
quiere la gente? ¿Qué podrán querer el niño o
el joven o el adulto expuestos durante varias
horas-día a la televisión, la radio y los
diarios, sino aquello que esos mismos medios le
inducen?
La ideología es
descrita por el holandés Teun van Dijk como
las normas básicas, los valores y otros
principios destinados a la consecución de los
intereses y objetivos del grupo, además de a la
reproducción y legitimación de su poder
(1997:39). Por lo tanto todas aquellas ideas,
valores o normas que contribuyan a la
legitimación y reproducción del poder la clase
hegemónica global, serán elementos de la
ideología global. Y, correspondientemente, en
los subniveles locales, la ideología local.
En 1983
hace quince años a propósito de un
informe de la UNICEF, escribí un poema que se
llama Tic-Tac y que comienza así:
Dos
segundos en la Tierra:/ un niño muere víctima
de la pobreza y del hambre... / Dos segundos: /
un niño muere entre cada tic - tac del reloj de
mi muñeca... / Tic-tac (en Africa), Tic-tac (en
Asia), Tic-tac (en América Latina)... .
Quince años
después mi reloj ya no hace tic-tac porque la
Tierra progresó. Ahora es un pequeño y
silencioso computador. Hace quince años ese
poema lo escribí en una máquina
dactilográfica. ¡Ahora tengo un note-book
AcerNote Light pentium intel inside, todo en
inglés, importado, conectado a Internet y con 40
megas de memoria Ram!... Pero siempre
según la UNICEF siguen muriendo de hambre
y pobreza un niño cada dos segundos, 43.200 al
día y 15.768.000 al año. ¡Un país de niños
muere de hambre en un año! En estos quince
años, desde que escribí el poema y la Tierra
progresó tanto, han muerto 236 millones 520 mil
niños de hambre. ¡Todo un continente!.
¡Muy poderosa
ha de ser la ideología dominante como para que
los periodistas sigamos pensando que hay asuntos
más importantes de los que informar! ¡Muy
poderosa ha de ser la ideología dominante para
que sigamos convencidos de que nada podemos
hacer, de que no somos responsables, de que es el
costo de nuestra estabilidad y del progreso!
¡Muy corrupta ha de ser la ideología que
proclamó el fin de las ideologías, el
re-nacimiento del capitalismo salvaje, nuestra
nueva condición de ciudadanos consumistas, del
mercado como el becerro de oro asignador de
bienes y de males, la Declaración Universal de
los Derechos Humanos como treinta principios
tranquilizadores de conciencias mientras están
en el papel... pero subversivos si se exigen!
Hoy preocupa a
muchos la crisis asiática... Pero desde hace
más de 15 años la UNICEF viene denunciando el
genocidio más horroroso de la historia de la
especie humana. Un continente de niños está en
crisis permanente.
Quizás si uno
de los peores enemigos de los periodistas
investigadores sea la ideología hegemónica y
sus tretas tranquilizadoras de conciencia. Porque
suele ser un adormecedor de la propia conciencia
periodística.
DIVERSOS
PERIODISMOS DE INVESTIGACION
Como con casi
todo, en materia de periodismo de investigación
no se puede generalizar. No se puede hablar de un
periodismo de investigación, sino de diversos
periodismos de investigación. El periodismo de
investigación no puede ser ajeno a la médula de
los males de cada sociedad particular. Es
distinto investigar desde la perspectiva del
Norte que desde el enfoque del Sur. Es distinta
la noción de corrupción desde la mirada del
Norte que desde los ojos del Sur. Es diferente el
concepto de robo en la mente de quien tiene
hambre, al concepto de robo en la de quién está
harto. Es incompatible la idea de propiedad de la
tierra capitalista europeo occidental que anida
en el cerebro de un terrateniente, a la idea de
la tierra como diosa madre generadora de la vida
y de la gente, a quien, a la inversa, nosotros
pertenecemos, sentimiento-pensamiento del pueblo
mapuche. El periodismo de investigación debe
estudiarse, por lo tanto, desde los aspectos
peculiares de cada cultura y situación
enunciativa. Sin perjuicio de ello, hay también
una panorámica cosmopolita que ilumina y da
sentido a las particularidades.
No puede
quedarse la noción de periodismo investigativo
en la superficie de lo detectivesco, que rastrea
aquello oculto pero trivial, y superficial. El
periodismo de investigación debe bajar en
cada situación particular a las
profundidades del Infierno: allí donde se
manejan los hilos del bien y del mal, de la vida
y de la muerte. Allí se bajó durante y después
de la dictadura militar chilena tratando de
descubrir el destino de los
detenidos-desaparecidos; los negociados de
quienes se hicieron magnates con las
privatizaciones; el verdadero alcance de la
pobreza en medio del mito del milagro consumista.
Allí bajó en la dictadura militar argentina la
Agencia ANCLA, no ancla de aferrarse al fondo del
mar, sino ANCLA de Agencia de Noticias
Clandestinas, ancla de aferrarse al fondo
de la verdad (Verbitsky, 1997: 19).
En el caso
un caso global, para estar a tono con los
tiempos, tiempos que hacemos nosotros como se
dijo en el acto inaugural de este
seminario, en el caso de los 236 millones
520 mil niños muertos de hambre y pobreza en los
últimos quince años, el periodismo de
investigación debiera preguntarse: ¿Quiénes
son los responsables de los genocidios no
ya por cámara de gas sino por hambre?
¿Qué hacer para terminar con este pecado social
que nos involucra a todos? Y no hablamos de otros
genocidos más cotidianos como la contaminación
por smog; por los productos que ingerimos en cada
comida; el proceso de privatización de la salud,
los accidentes del tránsito, el genocidio
cultural de mapuches y pehuenches, etc. ¿Cómo
dicta el mercado la relación costo-beneficio
para establecer qué es más rentable, y más
rentable... para quién?
Para comprender
este caso global el periodismo de
investigación tendría que situarse en una
perspectiva histórica. Y recordar que desde el
genocidio que comenzó en Nuestra América hace
500 años, cuando la voracidad del naciente
capitalismo europeo en expansión colonialista se
nutrió del oro, de la plata, de la cultura y de
la sangre de los pueblos indígenas, primero, e
indígenas y mestizos después; pasando por las
dos feroces guerras mundiales (producto de los
antagonismos internos del capitalismo de la
primera mitad del siglo XX), hasta nuestros 236
millones 520 mil niños muertos por hambre y
pobreza en los últimos quince años, éste,
nuestro modo de vida civilizado occidental,
capitalista y cristiano, ha sido escandalosamente
genocida. ¡Mucho más escandaloso que el sexo
oral del Presidente Clinton con su secretaria!
Desde hace 500
años, la rentabilidad y
calidad de vida de unos pocos (de un
puñado de conquistadores europeos audaces; de un
puñado de europeos colonizadores pícaros; de
una minoría de criollos tanto o más picarones
que ellos; de una minoría contemporánea de
empresarios y magnates nacionales y globales),
desde hace 500 años, la rentabilidad y calidad
de vida de estos pocos que ha chorreado,
sí, admitámoslo, a ciertos segmentos
medios, se ha construído a costa del
genocidio de los muchos.
DE
CARROÑEROS A CONTRACULTURALES
El periodismo de
investigación en un sentido general
se caracteriza por develar aquello oculto que
fuerzas socioculturales mayores o menores impiden
que se conozca. Por lo tanto, no es aquel
periodista detective que se ocupa de escudriñar
entre las intimidades de los personajes top para
alimentar las páginas de las revistas del
corazón o de los tabloides sensacionalistas. No
es aquel recolector de carroña para la prensa
mercantil (Al contrario: la prensa mercantilista
debiera ser blanco de los periodistas
investigadores). Estos periodistas carroñeros
y este tipo de periodismo, el de los
muckrakers (escarbadores de suciedad, reveladores
de escándalos), se generó y existe
precisamente para alimentar a la prensa que sólo
tiene la ganancia líquida, el negocio, como
máximo ideal. El escarbador de suciedad es
semejante al productor de pornografía. Usar las
intimidades para el negocio sucio. No es ese el
periodismo de investigación al que nosotros
hacemos referencia.
He puesto el
ejemplo de los niños que mueren de hambre en el
planeta porque hoy las empresas funcionan
globalmente. Y me atrevería a asegurar que las
zonas del mundo donde la mano de obra es más
barata... son las zonas donde hay más hambre.
Cada vez
que en nuestros
siúticos malls compramos bienes importados
baratos... en el otro extremo
de la cadena de
producción hay un padre o una madre asiáticos o
africanos o latinoamericanos, explotados a
salarios de hambre. Y alguno de sus hijos se
está muriendo. En la cúspide de la pirámide,
aquellos pocos magnates burgueses
globales que, en este contexto, más bien
son antropófagos globales. El
global-antropofagismo, la fase actual del
imperialismo (y no digo caníbales, porque el
canibalismo fue la defensa de los caribes de las
Antillas para contrarrestar al invasor europeo).
LAS
ESFERAS DE LA INVESTIGACION
¿Hasta dónde
investigar? (O, lo que es lo mismo: ¿desde qué
esfera formular las preguntas que guiarán
nuestra investigación?):
¿Investigar
sólo preguntando desde y en las esferas del
consenso sobre aquello que todo el mundo
encontraría bien que se investigue: verbigracia:
el narcotráfico, la corrupción de los
burócratas, la delincuencia callejera, etc.
; o investigar además en las esferas de la
controversia legítima aquello acerca de lo
cual es socialmente legítimo discrepar: el
financiamiento de las campañas políticas, el
tráfico de armas, el juicio a los militares que
violaron los derechos humanos, etc.; o
también, y por sobre todo, investigar desde la
esfera de la disidencia; es decir, desde aquella
esfera de lo socialmente tabú?
Porque hoy es un
mérito aparecer en Fortune encabezando los
listados de más ricos del mundo, pero sería muy
mal visto calificarlos de global-explotadores. Y,
peor, culparlos de los 236 millones 520 mil
niños genocidados de hambre en estos últimos
quince años.
Investigar desde
la disidencia es reunir datos que pongan en
cuestión el global-antropofagismo, datos que
justifiquen e impulsen una forma humanitaria y
justa de producción y distribución de la
riqueza. Investigar desde la disidencia es reunir
datos que pongan en evidencia los estereotipos,
fetiches y otros recursos discursivos
reduccionistas que la cultura hegemónica utiliza
para legitimarse, perdonarse y reproducirse.
Investigar desde la disidencia es identificar
aquellos supuestos (o presupuestos) que
permanecen inocentados cuando, inclusive, se
habla contra la corrupción y la probidad. Porque
justamente allí, en aquellas situaciones que se
dan por estables y constantes y pre-existentes es
donde anida el germen de la corrupción a gran
escala.
El Diccionario
de la Real Academia de la Lengua define
corrupción como acción y efecto de
corromper o corromperse y, corromper, como
alterar y trastrocar la forma de alguna
cosa y como echar a perder, depravar,
dañar, podrir..., además de
sobornar, pervertir o
seducir, fastidiar, irritar y
oler mal.
Sin duda que la
forma que la especie humana ha adoptado en estos
últimos siglos, pero sobre todo en las
postrimerías del siglo XX, para organizarse y
producir, es un modo de organización y de
producción corrupto. No hay duda que la muerte
por pobreza y hambre de un niño cada dos
segundos, 43.200 al día, 15 millones 768 mil al
año, y 236 millones 520 mil en los últimos 15
años, constituye la alteración y trastrocación
de la forma de alguna cosa. En este caso de los
niños: los rostros se ponen esqueléticos y los
vientres se inflan. Una vez cadáveres, sin duda
que los niños se echan a perder, se dañan y se
pudren. A nosotros el sistema corrupto nos
deprava y nos soborna y nos pervierte con la
sociedad de consumo que nos seduce en
las burbujas urbanas residenciales de las clases
ricas y de los malls. Cuando reflexionamos en
ello desde la impotencia en que nos ha sumido la
cultura dominante, nos sentimos irritados y
fastidiados. En cuanto al mal olor...
Deberemos
distinguir por lo tanto al menos tres tipos de
periodismo de investigación:
a) El que
destapa suciedades y escándalos para nutrir el
negocio sensacionalista (se interroga y habla
desde la controversia legítima);
b) El que
investiga con propósitos altruistas dentro de
los límites de la cultura hegemónica, sin
ponerla en cuestión (se interroga y habla desde
el consenso y desde la controversia legítima);
c) Aquel que
está dispuesto a problematizar e investigar
desde la disidencia y la contracultura (la propia
cultura hegemónica es puesta en cuestión; los
fundamentos del sistema, del orden sociocultural
vigente son puestos bajo sospecha).
ANEXO
PERIODISMO -
CORRUPCION - PRENSA ARGENTINA
La espada
allanó el camino. La concentración vertiginosa
del poder económico es premisa y consecuencia
del modelo neoliberal, exaltado por sus
beneficiarios a partir de mejoras en los
indicadores macroeconómicos cuyo sombrío
correlato social es la marginalidad y la
exclusión. El exacervado individualismo de los
vencedores desprecia como sensiblería
anacrónica los valores colectivos y la
solidaridad. La única crítica bien vista al
modelo es la de los recursos perdidos en el
sumidero de la corrupción que podrían aplicarse
a paliar las penurias de la malnutrición, al
ignorancia y la enfermedad. En la denuncia de los
hechos de corrupción gubernativa la prensa
demuestra hoy el valor que no tuvo cuando
ocurrieron las peores violaciones a los derechos
humanos [...] El rol de la prensa es
relativamente simple y lo cumple relativamente
bien. Pero su enfoque de la corrupción tiende a
trivializar lo que describe. En todo el
continente se ha especializado en el seguimiento
de los políticos corruptos, pero se interesa
menos por el poder económico que los corrompe y
por la corrupción estructural del modelo
(Verbitsky, 1997:11)
...el
periodismo (en su conjunto, no las excepciones,
que existieron y que son honrosas) está
cumpliendo por primera vez con los roles que sí
le corresponden. Aunque tal vez esto requeriría
alguna definición. Periodismo es difundir
aquello que alguien no quiere que se sepa, el
resto es propaganda. Su función es poner a la
vista lo que está oculto, dar testimonio y, por
lo tanto, molestar. Tiene fuentes, pero no
amigos. Lo que los periodistas pueden ejercer, y
a través de ellos la sociedad, es el mero
derecho al pataleo, lo más equitativa y
documentadamente posible. Criticar todo y a
todos. Echar sal en la herida y guijarros en el
zapato. Ver y decir el lado malo de cada cosa,
que del lado bueno se encarga la oficina de
prensa, de la neutralidad los suizos, del justo
medio los filósofos y de la justicia los jueces.
Y si no se encargan, ¿qué culpa tiene el
periodismo? (Verbitsky, 1997:16, negrillas
nuestras).
______________
BIBLIOGRAFIA
(Autores citados en la
ponencia)
- Giménez, Gilberto. 1981
Poder, estado y discurso, México, UNAM, 3a. ed.
1989.
- Van Dijk, Teun A. 1997
Racismo y análisis crítico del discurso,
Barcelona, Paidós.
- Verbitsky, Horacio. 1997 Un
mundo sin periodistas. Buenos Aires, Planeta
(tercera edición: enero de 1998, de la que se
cita).
* Juan Jorge
Faundes Merino es
director de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Santiago de Chile, donde también dirige el Proyecto
Centro de Investigación en Periodismo (CINEP).
Hasta la fecha ejerce como corresponsal
free-lance de la revista española Tiempo, del diario argentino Página/12 y del diario colombiano El Espectador. Esta ponencia constituye un documento
de trabajo del Proyecto de Investigación DICYT N° 278.- CONSTRUCCION DE
UNA TEORIA GENERAL DEL PERIODISMO, DISEÑOS DE
METODOLOGIAS DE PRODUCCION Y ANALISIS DE TEXTOS
PERIODISTICOS...,
(Departamento de Investigaciones Científicas y
Tecnológicas, DICYT, de la USACH, 1998.)
Proyecto Centro de Investigación en Periodismo
(CINEP), Escuela de Periodismo USACH. Este es su
primer texto en Sala de Prensa.
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