Perú:
prensa independiente
y democracia
Rubén
Valdez Alvarado *
A
raíz de la aprobación de la resolución 209 por
el Senado de los Estados Unidos, que entre otros
puntos, expresa su preocupación por la libertad
de prensa en el Perú, se pone nuevamente en la
mira internacional un asunto que pensábamos
correspondía a otras épocas.
La decisión
polarizó otra vez la opinión, no del público,
sino de las clases políticas y los medios
nacionales. La Asociación de Radio y
Televisión, mediante un comunicado, aseguró que
en el Perú existe una plena libertad de
expresión; mientras que en opinión de Genaro
Delgado Parker, no hay tal libertad en la
televisión. A nivel de debates entre los
políticos, se repetía el manido libreto, ad
portas de las elecciones generales del 2000.
No se trata de
mostrar una indiferencia frente a un problema que
nos compete a todos. La libertad de prensa no
sólo debe ser vista a partir de sus efectos o
problemas coyunturales. Desde este lado, podemos
percibir un elemento de fondo que está relegado
en el debate: la prensa independiente como
soporte de la democracia.
La prensa
independiente es aquélla que no está vinculada
a los poderes económicos, políticos, credos
religiosos, etc. No se trata de una prensa
castrada de posiciones o ideologías, como muchas
veces se cree. Si así se conceptuara,
sencillamente no estaríamos hablando de
periodismo o prensa. El periodismo de opinión,
por ejemplo, se nutre de las ciencias sociales,
políticas y filosóficas. No olvidemos que la
opinión es un derecho inalienable del hombre. La
prensa independiente, haciendo la precisión del
caso, no es la extensión de un partido,
movimiento o grupos políticos, tampoco de
consorcios, empresas, iglesias o sectas. El
periodismo de oposición no necesariamente es
prensa independiente, y la experiencia ha
demostrado que cuando tuvo acceso al poder se
convirtió hasta en verdugo. No queremos decir
con esto que ciertos sectores no tengan su propia
prensa. Para eso está la libertad de expresión,
pero no con la categoría de prensa
independiente. He ahí la exacta diferencia y el
detalle.
La prensa
independiente, parece aún una quimera en el
Perú y en los países en vías de desarrollo.
Con las excepciones del caso, se sigue
practicando una prensa militante, es decir, la
información es tratada según una perspectiva
política partidaria o de grupo y no en función
al derecho de información que tiene la sociedad.
Pero lo más lamentable, es que se ha llegado a
la incondicionalidad, merced a la cual, la
información o la línea editorial es dictada y
manipulada por terceros.
En los actuales
tiempos, la libertad de expresión constituye una
de las bases de la democracia; pero a nivel de
los medios, este principio no tendría sentido
sin una prensa independiente, porque sólo
estaríamos hablando de una libertad de
expresión condicionada. Con esta lógica,
solamente una prensa independiente es garantía
de una irrestricta libertad de expresión.
Con el
desarrollo vertiginoso de las telecomunicaciones
y los medios de comunicación social, a fines de
este siglo, los conceptos de democracia empiezan
a tener otros componentes, como el influjo de los
medios en la toma de decisiones, tanto de los
poderes políticos y de la opinión pública.
Muchas veces se toman decisiones en función a
los medios o primero se utilizan éstos para
lanzar globos de ensayo, preparar las condiciones
o el espacio adecuado a fin de que se garantice
el impacto de una decisión política. Si no es
así, se hace evidente el control o autocontrol
de los medios, utilizando mecanismos tan sutiles
como también tan descarados. Una prensa
independiente escapa de estos cubileteos. Por eso
causa incomodidad en quienes no profesan una
cultura de democracia, consecuentemente de la
libertad de expresión, sean estos
socialdemócratas, liberales, izquierdistas o
independientes.
La prensa
independiente, acorde con la democratización de
las sociedades, adquiere un valor intrínseco que
le da categoría de un derecho al que deben
acceder los medios, los periodistas y las
sociedades. No se trata de un formato más del
periodismo, como posiblemente se mal interpreta,
sino de una conquista sociocultural, así como lo
fueron los derechos humanos, la democracia, etc.
La prensa
independiente puede y debe significar la esencia
de una cultura democrática en los medios, ser
uno de los principales soportes de la democracia
en una sociedad, donde los medios y la
información constituyen ejes principales para la
toma de decisiones. En consecuencia, hay la
imperiosa necesidad de desarrollar una cultura de
prensa independiente, no sólo en los periodistas
y los medios, sino en toda la sociedad. No se
trata de un simple postulado, es la
configuración de lo que ya se practica, aún con
limitaciones, aquí en el Perú y en otros
países, sobre todo, en sociedades con mayor
desarrollo sociocultural.
El concepto de
desarrollo hoy no está desvinculado de la
democracia, los derechos humanos y la protección
del medio ambiente. Así también, la prensa
independiente, además de ser inherente a la
democracia, es una tendencia que sintoniza con
las necesidades y posibilidades de las sociedades
actuales.
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Rubén Valdez Alvarado es un periodista peruano. Este texto
fue publicado en Expresión Regional, No. 35, y es su primera colaboración
para Sala
de Prensa.
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