ONU, UNESCO, ACNUDH
Mensaje
conjunto con motivo del
Día Mundial de la Libertad de Prensa
3 de
mayo de 2000.- En el contexto del Año
Internacional de la Cultura de Paz, y con motivo
de la celebración del primer Día Mundial de la
Libertad de Prensa del nuevo siglo, instamos a
todas las partes implicadas en situaciones de
conflicto en el mundo entero -gobiernos,
autoridades locales y fuerzas armadas- a proteger
el derecho de todos los ciudadanos a una
información fidedigna y el derecho de los
periodistas a poder proporcionarla sin temor por
su seguridad, su libertad o sus vidas.
En toda
sociedad, la libertad de información es
fundamental para la transparencia, la rendición
de cuentas, el buen gobierno y el imperio de la
ley. Su supresión acarrea consecuencias funestas
para la cohesión y la estabilidad sociales.
Cuando se renuncia a esa libertad,
independientemente de las razones que se aduzcan
para ello, lo más probable es que vaya a
producirse a corto plazo un conflicto. Todos los
Estados deben ratificar los instrumentos
pertinentes relativos a los derechos humanos y
examinar sus legislaciones nacionales, a fin de
armonizarlas con las normas internacionales por
las que se rige el derecho a la libertad de
opinión y expresión.
En épocas de
conflicto, reviste más importancia que nunca la
responsabilidad de los medios de comunicación de
proporcionar una información independiente y
pluralista. Esos medios pueden contribuir a
prevenir las peores atrocidades. Sin embargo,
cuando las partes en conflicto consideran que la
libertad de expresión es enemiga de su causa y
que los medios de comunicación son un
instrumento de propaganda, los periodistas que
tratan de informar con imparcialidad son objeto
de presiones, manipulaciones e intimidaciones, o
incluso se los elimina. Cuando se ven obligados a
irse, el ciclo de la violencia sigue su curso.
Los únicos testigos presenciales que quedan -ya
se trate de los que prestan asistencia o de los
habitantes- se convierten en el blanco siguiente
de la violencia.
Tras un
conflicto bélico, el establecimiento de una
prensa libre e independiente representa un medio
para pasar de la desconfianza y del miedo a un
contexto en el que el diálogo es posible, porque
las personas pueden pensar por sí mismas y
fundamentar sus opiniones en hechos.
Se debe procurar
especialmente que las mujeres hagan oír su voz.
Se insta a los gobiernos a que tomen las medidas
necesarias para eliminar los obstáculos formales
y culturales que impiden a las mujeres el
ejercicio de su derecho a la libertad de
expresión, comprendido el de estar informadas, y
a que hagan efectivos todos sus derechos en
última instancia. Se debe promover tanto el
acceso de las mujeres a los medios de
comunicación como su representación en ellos,
en pie de igualdad con los hombres.
En toda
circunstancia en que corra peligro la
independencia o seguridad de los periodistas
locales -ya sea en sociedades represivas, en
épocas de conflictos o en situaciones
posteriores a éstos-, se les debe proteger, y
hay que respaldar sus esfuerzos para mantener la
difusión de una información ecuánime e
independiente. Además, los medios de
comunicación internacionales tienen una función
importante que desempeñar, que es proporcionar
información imparcial sobre los conflictos y
sensibilizar a la opinión mundial a las crisis
humanitarias, a las violaciones de los derechos
humanos y a otras situaciones en las que el
olvido puede ser la peor de las suertes deparadas
a seres humanos que sufren.
La comunidad
internacional debe seguir buscando soluciones
contra las violaciones graves de la libertad de
prensa. En nombre de nuestras organizaciones y en
interés de la razón, la justicia y la paz,
prometemos examinar todo planteamiento que
ofrezca perspectivas esperanzadoras para permitir
a los medios de difusión el desempeño de su
labor inestimable y a menudo peligrosa.
Kofi Annan,
Secretario General de las Naciones Unidas
Koichiro Matsuura, Director General de la
UNESCO
Mary Robinson, Alta Comisionada de las
Naciones Unidas para los Derechos Humanos
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