Reporteros sin Fronteras
Balance
de 1999: 36 periodistas asesinados,
85 encarcelados y 446 detenidos
París, 3 de
mayo.- 1999 fueron asesinados 36 periodistas en
el ejercicio de su profesión o por sus
opiniones; 446 fueron detenidos; 653 fueron
víctimas de agresiones o amenazas y 357 medios
de difusión fueron víctimas de la censura. El
28 de diciembre de 1999, ochenta y cinco
periodistas estaban encarcelados por haber
intentado ejercer libremente su profesión. La
libertad de prensa es inexistente en unos veinte
países, en los que viven dos mil millones de
personas. En otros setenta países
aproximadamente, la libertad de prensa sigue
siendo aleatoria.
En 1999, el
número de periodistas asesinados en el ejercicio
de su profesión se duplicó prácticamente con
respecto a 1998. Treinta y seis profesionales
fueron asesinados en el año que acaba, mientras
que en 1988 se registraron diecinueve homicidios.
La multiplicación de los conflictos armados en
el mundo es la causa principal de este
recrudecimiento de los asesinatos de periodistas.
Veintiocho profesionales de la información
murieron en zonas de guerra o regiones en
conflicto: diez en Sierra Leona, seis en
Yugoslavia, seis en Colombia, tres en Chechenia,
dos en Timor Oriental y uno en el Líbano. Del 6
al 12 de enero de 1999, los rebeldes del Frente
Revolucionario Unido (RUF) de Sierra Leona se
dedicaron a una verdadera operación de
eliminación de los periodistas allegados de los
medios gubernamentales. Nueve representantes de
la prensa fueron salvajemente ejecutados por los
rebeldes. Entre ellos figuraba Paul Abu Mansaray,
redactor en jefe adjunto del periódico privado Standard
Times. Este periodista de 41 años de edad
estaba rezando en una iglesia con su mujer y sus
tres hijos, cuando los rebeldes vinieron a
buscarlos para asesinarlos. Los rebeldes de
Sierra leona no han vacilado tampoco en arremeter
contra los representantes de la prensa
internacional. Por ejemplo, Myles Tierney,
cameraman de la agencia norteamericana Associated
Press, fue asesinado por hombres del RUF que
se hicieron pasar por "cascos azules"
de la fuerza de paz. Por su parte, los soldados
de la Fuerza de Interposición Africana (ECOMOG)
enviados a Freetown perpetraron el asesinato de
Abdul Juma Jalloh, director de la revista
informativa African Champion, por
sospechar que pertenecía al RUF. En Colombia,
los grupos armados o los paramilitares han
asesinado este año a seis periodistas. Entre
ellos figuraba el humorista Jaime Garzón, una
figura muy representativa del periodismo
colombiano y un ferviente militante de la causa
de la paz, que fue matado en Bogotá el 13 de
agosto de 1999 por dos hombres que circulaban en
una moto. En Kosovo, poco después de la entrada
en la región de las tropas de la Fuerza de
Estabilización (KFOR), fueron matados en
circunstancias todavía no dilucidadas dos
enviados especiales de la revista alemana Stern:
Gabriel Grüner y Volker Krämer. Según las
investigaciones llevadas a cabo por Stern,
parece ser que fueron asesinados por un grupo de
paramilitares que huía hacia Serbia. En Timor
Oriental, parece ser que ha sido el ejército
indonesio el causante de los asesinatos de dos
periodistas. Con respecto a la reciente ofensiva
del ejército ruso en Chechenia, hay que decir
que ha causado tres víctimas entre los
periodistas locales hasta la fecha. En otras
partes del mundo, los profesionales de la
información siguen siendo el blanco de grupos
extremistas, por ejemplo en Sri Lanka (3
asesinatos), India (1 asesinato) o Turquía (1
asesinato). En Nigeria, tres periodistas fueron
asesinados cuando cubrían enfrentamientos entre
etnias rivales.
Ochenta
y cinco periodistas encarcelados
En 1999,
se ha registrado una leve disminución del
número de periodistas encarcelados con respecto
a 1998. El 28 de diciembre de 1999, se
contabilizaba un total de 85 profesionales
detenidos, mientras que en la misma fecha de 1998
eran 93 los periodistas encarcelados. No
obstante, esta cifra no refleja realmente la
represión real existente en algunos países. Por
ejemplo, en la República Democrática del Congo,
se ha detenido y encarcelado a cuarenta
periodistas en los calabozos de los Servicios de
Seguridad en el transcurso de 1999, si bien
"solamente" tres de ellos se hallan
encarcelados actualmente. Desde que
Laurent-Desiré Kabila llegó al poder en 1997,
unos cien periodistas han sido encarcelados por
periodos de tiempo más o menos prolongados en
este país. En Cuba, fueron detenidos y
encarcelados en 1999 cuarenta y seis periodistas
(algunos de ellos en repetidas ocasiones), aunque
"solamente" cuatro de ellos se
encuentran en prisión en estos momentos. Lo
mismo ocurre en Turquía, donde diecinueve
periodistas por lo menos fueron encarcelados en
1999 y otros ochenta y siete más detenidos por
la policía.
A finales de
1999, los países donde más se sigue
encarcelando a los periodistas son: Birmania (13
presos), Siria (10), China (9) y Etiopía (9). En
las prisiones sirias y birmanas, los periodistas
son sometidos a tratos inhumanos y no reciben la
asistencia médica que exige su estado de salud.
La periodista birmana San San Nweh, que obtuvo el
Premio Reporters sans frontières - Fondation de
France 1999, se halla encarcelada desde 1994.
Padece una enfermedad hepática y trastornos
oculares. Aquellos de sus allegados que tratan de
ayudarla con el envío de alimentos o medicinas
son amenazados por los agentes de los servicios
secretos. Por su parte, el periodista sirio Nizar
Nayyouf, que está cumpliendo una pena de diez
años de prisión, padece de numerosas secuelas
de las torturas que se le han infligio en la
cárcel: parálisis, hemorragias y dermatosis...
Asimismo, está aquejado de un cáncer y las
autoridades se niegan a prestarle la sistencia
médica requerida. En Turquía, que acaba de
presentar su candidatura al ingreso en la Unión
Europea, cuatro profesionales de los medios de
comunicación han sido torturados por agentes
policiales. A uno de ellos, Aydogan Inal,
periodista del semanario prokurdo Hêvi le
desnudaron, le obligaron a cantar el himno
nacional turco, le forzaron a soportar duchas de
agua helada, le ocasionaron lesiones en los
testículos y le sometieron a simulacros de
estrangulamiento. Además, otros veintiséis
periodistas han sido víctimas de agresiones. El
balance que presenta este país en materia de
libertad de prensa sigue siendo muy negativo, a
pesar de que se ha promulgado una ley de indulto
que ha permitido la liberación de siete
profesionales de la prensa. En Africa
Subsahariana, los periodistas siguen siendo
objeto de malos tratos. Por ejemplo, en la
República Democrática del Congo los servicios
policiales siguen recurriendo a los malos tratos
corporales y algunos periodistas han sido
golpeados a latigazos "en función de su
edad y peso", tal y como han proclamado sus
torturadores. En Sierra Leona, numerosos
profesionales de los medios de información han
sido objeto de malos tratos y torturas por parte
de los miembros del RUF. Por ejemplo, a Mustafá
Sesay, reportero del diario Standard Times,
le acusaron de ser un "espía" a sueldo
del gobierno y le golpearon violentamente antes
de sacarle un ojo con un machete.
Treinta
y cuatro periodistas secuestrados
La
multiplicación de los conflictos armados en el
mundo ha tenido también como consecuencia que se
multiplicasen los secuestros de periodistas. En
Sierra Leona, el RUF ha secuestrado a quince
periodistas, entre los que se encontraba Khalifu
Fofanah, director del semanario Pioneer,
al que se amenazó de muerte para obligarle a
ponerse al servicio de los rebeldes. En Colombia,
distintos grupos armados raptaron a dieciséis
periodistas, poniéndoles en liberatd
posteriormente. En Chechenia, el secuestro de
periodistas se ha convertido en una auténtico
medio de obtener dinero. Algunas bandas armadas
tienen secuestrados a tres periodistas y piden
elevados rescates por su liberación. Uno de
ellos es el fotógrafo francés Brice Fleutiaux,
que se encuentra secuestrado desde el pasado 1 de
octubre en un sótano, donde es posible que esté
siendo víctima de malos tratos. En el Cáucaso
ruso, veinte periodistas han sido secuestrados
desde 1997. Los conflictos armados y las
presiones constantes ejercidas por las
autoridades de algunos países fuerzan a muchos
periodistas a emprender el camino del exilio. Por
ejemplo, en 1999, nueve periodistas colombianos
se vieron obligados a desterrarse por las
amenazas proferidas contra ellos por los grupos
paramilitares. En Cuba, cuatro periodistas
optaron por abandonar definitivamente la isla al
ser objeto de acoso por parte de las autoridades.
En el Congo, en Camerún y en otros países
africanos, unos diez periodistas han tenido que
exilarse para salvar su vida.
En algunos
países, la proclamación del estado de guerra o
de urgencia constituye un pretexto para que los
regímenes políticos limiten la libertad de
prensa. En la Yugoslavia de Slobodan Milosevic, a
los medios de comunicación independientes se les
han dado directivas para que hagan la apología
del patriotismo y de la resistencia de los
serbios durante los bombardeos aéreos de la
OTAN. El asesinato de Slavko Curuvija, director
de un diario independiente, que fue acusado de
"traición" por las autoridades
yugoslavas, ha servido de advertencia para todos
los que quieran mostrarse recalcitrantes a esas
directivas. En Sri Lanka, los militares censuran
sistemática y drásticamente todas las
informaciones procedentes de las zonas de
conflicto situadas en la parte septentrional del
país. En la República Democrática del Congo,
se ha condenado a muchos periodistas por
"divulgación de secretos de Estado" o
"atentado contra la integridad del
país". En Angola, las autoridades militares
molestan sistemáticamente a los profesionales de
la información como consecuencia de los
reportajes efectuados en las zonas del país
controladas por UNITA, el movimiento armado de
oposición al gobierno. En Rusia, desde que el
ejército federal ha emprendido su ofensiva en
Chechenia, las autoridades acusan regularmente a
los representantes de la prensa occidental de ser
agentes de los servicios secretos de los países
occidentales.
Los
"veinte enemigos de Internet"
Independientemente
de la censura ejercida por las autoridades
militares, en muchos países las leyes sancionan
con penas de prisión delitos como "la
difusión de noticias falsas" o "las
ofensas al Jefe del Estado". En otros
Estados, las autoridades entablan
sistemáticamente procesos por
"difamación" para reprimir la libertad
de prensa. Esto suele ocurrir en muchos países
de Africa, pero también se practica en algunas
naciones europeas, por ejemplo en Croacia y
Belarrús. Las autoridades de muchos países
siguen persistiendo en controlar por todos los
medios a su alcance los medios de comunicación
audiovisuales, por considerar que son los que
tienen mayor influencia en la opinión pública.
Unos setenta y cinco países mantienen el contro
estatal sobre los medios de difusión
audiovisuales y cuarenta y cinco tratan de frenar
la revolución en el ámbito de las
comunicaciones controlando el acceso a Internet.
A finales de 1999, hay veinte países que podemos
calificar de auténticos "enemigos de
Internet": Birmania, Cuba, Túnez, Viet Nam,
etc. Sus gobiernos controlan los proveedores de
acceso a la red e instalan sistemas de criba que
bloquean los sitios considerados indeseables,
sancionando al mismo tiempo a los usuarios de
Internet que tratan de esquivar las trabas
impuestas a la libre circulación de la
información en la red. Por ejemplo, en China se
ha encarcelado por "subversión" a dos
"ciberdisidentes", Lin Hai y Qi
Yanchen. Su delito ha sido utilizar Internet para
sensibilizar a la opinión pública mundial a las
violaciones de los derechos humanos en su país.
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