Venezuela
Divergen
editores
sobre seguimiento oficial
To2 / Reportajes Especiales *
Cancún.-
Categórico, rechaza que haya espionaje a la
prensa por parte del Estado. Andrés Mata,
representante de Venezuela ante el Comité de
Libertad de Prensa de la SIP, asegura que
"decir que existe vigilancia gubernamental
es un exabrupto y una mentira. Lo que sí existe,
y ha sido comprobado por algunos casos
jurídicos, son entidades privadas a las que le
encanta grabar teléfonos y que pretenden vender
las transcipciones a personas interesadas".
Hasta ahora, reitera, "el Estado felizmente
no ha utilizado esas tácticas".
Tan enfático
como Mata, se muestra Rafael Poleo, editor del
diario El Nuevo País, para afirmar lo
contrario: "Los teléfonos están
intervenidos, tenemos espionaje directo dentro de
las redacciones, estamos bajo la vigilancia
permanente de los organismos de seguridad del
Estado por parte de por lo menos dos entidades:
la Dirección de Inteligencia Militar (DIM) y la
policía política DISIP".
La impresión
generalizada de los periodistas venezolanos se
aproxima mucho más a la de Poleo que a la de
Mata, muestra de ello es que cuando se piensa
abordar un tema políticamente sensible o
información confidencial, los comunicadores
acostumbran retirar la pila a los celulares para
burlar la intercepción.
Para Mata,
director del diario El Universal de
Venezuela, tal paranoia se debe no al espionaje
de fuerzas del Estado. "Francamente, la
percepción antropológica que yo tengo es que la
mayoria de las intervenciones telefónicas que
efectivamente existe parten de entidades
privadas. No voy a decir quién, pero se trata de
gente que estuvo ligada a cuerpos de seguridad,
que tienen el conocimiento, a veces grupos nuevos
que están en la tecnología. Buscan captar algo
que pueda interesar y se los venden a terceros,
pero el Estado no está en eso".
Poleo, entrevistado por
separado durante la reciente reunión de la
Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) en
Cancún, afirma que desde que el Presidente Hugo
Chávez asumiera el gobierno en febrero de 1999
se ha intensificado la vigilancia, "el
chequeo es minucioso. La inversión que ha hecho
el Estado en equipos electrónicos en el último
año es mayor que la que hizo en los 5 años
anteriores".
Inversión que
según Mata, quien la ubica en 19 millones de
dólares, no sido ocultada. De acuerdo al editor,
"el hecho de que sea público implica que el
uso verdadero sería más bien contra el crimen
organizado y otros problemas de Estado y no
necesariamente para seguir a la prensa. Si
hubiera sido para algo nefasto, se hubiera
ocultado. Vemos que es más una adquisición para
comunicaciones militares, específicamente
aeronaúticas que un equipo para acosar a
gente".
En cuanto a las
grabaciones por parte de empresas privadas,
señala que "recientemente le ofrecieron
unas cintas de conversaciones a la redacción de El
Universal que fueron grabadas por un tercero.
No nos interesó porque no nos interesa crear un
mercado para eso. Era evidentemente que las
conversaciones no fueron grabadas por el Estado y
que era simplemente un cañón suelto que no
sabía que hacer con 200 horas de
conversaciones".
Pero Poleo,
quien denuncia que la redacción de su diario El
Nuevo País fue saqueada en diciembre pasado
y la investigación ha quedado en el limbo,
comenta que basta ir a Caracas para darse cuenta
de que "lo que hay es una atmósfera de
intimidación".
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Reproducción en SdP con la autorización expresa de Hilda
García, directora de contenidos de To2.
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