FRONTERAS, OBSTÁCULOS, PISTAS,
FUENTES...
Intersticios
del periodismo
de investigación
Gerardo
Reyes
La corriente informativa
conocida como periodismo de
investigación cada vez parece sumar nuevos
simpatizantes en el ámbito latinoamericano. Son
escasos, sin embargo, los planteamientos
tendientes a definir su fisonomía y exponer sus
caminos y técnicas. Por ello no puede pasar
inadvertido el libro Periodismo
de Investigación, escrito
por el periodista colombiano Gerardo Reyes, en
donde se esboza un plan básico para seguir los
pasos de una investigación periodística,
construido a raíz de la experiencia de medio
centenar de reporteros dedicados a desarrollar
ese género. Publicada por el Programa
Latinoamericano de Periodismo de la Universidad
Internacional de Florida y Editorial Trillas, tal
obra expone fronteras, obstáculos, necesidades y
rutas del llamado periodismo de investigación.
La selección de textos y los títulos son de la
dirección de la Revista Mexicana de
Comunicación, de la Fundación Manuel Buendía,
con cuya autorización reproducimos.
El
producto del trabajo de un periodista
investigador es diferente del que publica un
reportero que se dedica a buscar noticias del
día o escribe crónicas y análisis de
determinados acontecimientos bajo la presión de
una hora de cierre. El mérito del reportero
diario consiste en tener olfato para buscar un
ángulo novedoso de la noticia; poner en contexto
los hechos; contar con un buen directorio de
fuentes; permanecer bien informado y actuar con
prontitud. Por su parte, el reportero
investigador trabaja en asuntos controvertidos,
que no necesariamente tienen actualidad noticiosa
y que casi siempre alguien no quiere que se
ventilen. [...] Así, la diferencia entre ambos
productos está determinada por dos factores:
tiempo y profundidad.
Territorio
y fronteras
Una
caracterización más amplia del periodismo de
investigación concibe al reportero investigador
como un experto armador de rompecabezas, cuyas
piezas están dispersas y a menudo alguien trata
de mantener ocultas. Su misión es poner las
cosas juntas con el fin de mostrar cómo
funcionan y cómo se comportan las personas en
una sociedad en crisis. Algunas veces todas las
piezas son obtenidas por el periodista y otras
llegan a sus manos porque alguien se entera de
que las está buscando, pero en ambos casos, su
perseverancia, el hecho de estar siempre ahí
escuchando quejas y rumores, mirando documentos y
siguiendo pistas, es la clave para obtener una
información que quedaría oculta si no fuera por
su olfato inquisitivo.
***
La gente busca
información para satisfacer una amplia variedad
de necesidades. Una de ellas es la de conocer las
acciones y omisiones de sus gobernantes,
legisladores, jueces y militares, de los
comerciantes e industriales que dominan el sector
económico de la nación, de los banqueros que
tienen en sus manos el dinero de miles de
familias y empresas y, en general, de las
personas que participan de alguna manera en el
manejo de los destinos de su ciudad o país.
***
¿Qué temas
escoger en el reino gris que forman las sombras
de la privativa y el brillo de la vida pública?
Un primer paso para tomar decisiones éticas
apropiadas es tener una partitura antes de
sentarse a tocar, un código de ética gremial o
de empresa que fije pautas para resolver los
conflictos que surgen en torno al contenido del
tema que se investiga y al método para
investigarlo. Cuantos menos asuntos se toquen de
oído o se dejen al arbitrio de la
relatividad, el periodismo de
investigación podrá mostrar más altos niveles
de coherencia.
***
El tomar
buenas decisiones éticas en periodismo es una
destreza y un arte comparable al escribir bien, a
las buenas fotografías y a la buena edición...
y debe ser aprendido y desarrollado,
sostiene el manual de los profesores Gay Black,
Bob Steele y Ralph Barney. [Doing Ethics in
Journalism. A hanbook with Case Studies]
Obstáculos
y necesidades
La siguiente es
una descripción más amplia de las dificultades
mencionadas por los periodistas [...] en diversas
entrevistas que he sostenido con muchos de ellos:
-El alto grado
de compromiso de los medios de comunicación con
grupos económicos o políticos dificulta el
ejercicio del periodismo de investigación. [...]
--La situación
económica de muchos periódicos no les permite
darse el lujo de dedicar a un periodista, y menos
a un grupo, a la tarea exclusiva de investigar
para publicar sólo un artículo una o dos veces
al mes. La falta de personal y el exceso de
fuentes en manos de un reportero son las quejas
más comunes de los editores. [...]
--Obtener acceso
legalmente a los archivos del gobierno es casi
siempre imposible. Una de las principales causas
de este problema es que muchos gobiernos han
desconocido la reglamentación del derecho de
petición, consagrado en casi todas las
constituciones de América Latina. [...]
--Algunos periodistas latinoamericanos trabajan
para la prensa y al mismo tiempo reciben
honorarios o estipendios de una entidad del
gobierno.
***
Estoy convencido
de que los grupos de trabajo dedicados
exclusivamente a la investigación, sin la
premura de las horas de cierre, desarrollan su
labor más profesionalmente que quienes trabajan
en forma individual y bajo la presión de la
entrega del material.
***
Organizar un
equipo de investigación sólo requiere la
voluntad de hacerlo. No se necesita, como piensan
algunos periodistas, una cultura de
periodismo investigativo. Lo demás viene
por añadidura.
***
La oficina de un
periodista investigador debe contar con una
biblioteca básica con las siguientes
publicaciones:
Legislación:
Constitución Política, código sustantivo y de
procedimiento civil, penal, laboral y comercial;
legislación sobre contratación pública
(licitaciones, concesiones, subastas, etcétera);
decretos de reglamentación de los actos de los
funcionarios públicos, sus inhabilidades e
impedimentos; fallos de la Corte y los tribunales
administrativos, memorandos y circulares
relacionados con la función pública; leyes
sobre injuria y calumnia.
Directorios:
además de las listas telefónicas comunes, es
conveniente tener a mano directorios de despachos
públicos y otros especializados por profesiones
y ocupaciones. Si es posible, una buena
colección de manuales de ¿Quién es
quién? en la política, en la industria,
en el comercio o en el deporte. Conserve los
directorios viejos, porque resultan de gran
ayuda.
Diccionarios:
especialmente los de términos jurídicos y
técnicos.
Suscripciones:
diarios regionales, diarios oficiales,
publicaciones periódicas del congreso, las
fuerzas armadas y el poder judicial;
publicaciones especializadas de gremios,
asociaciones y fundaciones; libros y boletines de
estadísticas.
Cualidades
del periodista
Cualquiera que
sea su situación, es muy importante que tenga
muy en cuenta los siguientes aspectos de su
preparación profesional:
--Usted debe
estar familiarizado con la estructura del Estado
y conocer la naturaleza jurídica de las diversas
entidades del gobierno nacional, provincial o
regional, así como la jerarquía de los actos de
la administración (resoluciones, decretos,
ordenanzas, etcétera). [...]
--Debe tener un
conocimiento general de las normas que regulan
los conflictos de intereses de los empleados
públicos; los impedimentos legales,
incompatibles e inhabilidades para ejercer sus
cargos y para contratar con el Estado.
Familiarizarse con el marco legal del tema que
usted está trabajando toma su tiempo, pues
existen muchas leyes que continuamente son
reformadas o derogadas sin que trasciendan a la
opinión pública. [...]
--Debe tener
conocimiento de los antecedentes históricos de
los grandes escándalos de corrupción que han
sacudido a su país.
--Debe conocer
los estatutos sobre contratación de la nación
con los particulares; cómo funciona una
licitación pública y privada, y cómo se
resuelven las disputas entre los particulares y
el gobierno.
--Debe estar al
tanto de los estudios hechos por fundaciones y
organizaciones sin ánimo de lucro, conocidas
también como Organizaciones No Gubernamentales
(ONG) sobre derechos humanos, crisis y tendencias
sociales.
-Es muy
importante también tener idea de la legislación
penal, especialmente en lo que se refiere a
delitos contra la administración pública tales
como peculado, cohecho (soborno), prevaricato,
abuso de autoridad, tráfico de influencias y
enriquecimiento ilícito. Es indispensable,
además, conocer las normas sobre tráfico de
drogas y lavado de dinero.
--Debe tener una
idea general de cómo funciona la economía de su
país; los sectores informales, las economías
subterráneas, la inversión extranjera.
--Debe dominar
las normas de derecho de acceso a los documentos
públicos y estar al día en la jurisprudencia y
en los conceptos relacionados con el tema.
--Debe saber
cómo funciona el Congreso, el trámite de las
leyes y tener una comprensión general de las
leyes del presupuesto. Pero más allá de los
conocimientos científicos o técnicos, el
periodista debe tener una firme convicción de lo
que es justo y honesto. Tan firme como su
capacidad para indignarse por las cosas que no
funcionan y que se aceptan con resignación por
el resto de la gente como parte de su vida. Debe
ser un profesional independiente de sus fuentes y
de las personas que investiga, y no puede dejarse
influir en su trabajo por el disgusto que
producen quienes le mienten o tratan de ocultar
la información que los compromete. El periodista
debe tener la suficiente madurez para suspender
sus averiguaciones cuando los documentos o los
testimonios no justifican su publicación. Debe
aprender a escuchar y a ponerse en el lugar de
quienes aparecen comprometidos en sus denuncias,
y preguntarse a sí mismo si ha sido justo
en el trato con sus fuentes confidenciales, sus
fuentes públicas, y con las personas que han
sido objeto de su arriesgada
investigación, dice Mollenhoff. Pero sobre
todo debe tener el coraje -agrega el periodista-
de admitir que estuvo errado en hechos o
perspectivas y dar los pasos necesarios para
corregir el error.
Buscar
los temas
Un proyecto de
investigación nace básicamente de dos maneras:
de la observación del periodista y de las pistas
entregadas por quienes tienen un interés
personal o cívico en revelar una información.
Caminar por las calles de la ciudad, conversar
con choferes de taxis, escuchar las quejas de los
vecinos y hablar con amigos y familiares, son una
forma cotidiana de ejercitar su curiosidad de
reportero investigador. En esta atmósfera
coloquial usted siempre encontrará víctimas y
rumores; siempre habrá alguien que quiere
denunciar una injusticia; alguien que conoce a
otra persona que está dispuesta a desahogar sus
resentimientos; alguien que pese a su modesta
posición en una empresa o una oficina pública,
ofrece acceso a información imposible de obtener
por otras vías; alguien que se arriesga a
revelar todo lo que sabe sin importarle mucho su
vida o su trabajo, o alguien que
involuntariamente deja escapar una infidencia o
la relata sólo por alardear lo mucho que sabe.
Ahí, en ese mundo desprevenido de las reuniones
familiares, de los cocteles y las fiestas, el
periodista desarrolla la fructífera manía de
parar la oreja, de preguntar sistemáticamente,
pedir teléfonos, direcciones y tarjetas de
negocios para empezar a hilvanar una hipótesis.
***
Detrás de las
noticias, de los comunicados de prensa, de la
publicidad y los clasificados; en las cartas de
los lectores al director, en los buzones de ayuda
al ciudadano, en los obituarios y en las páginas
de sociales, están a la vista miles de ideas
para comenzar grandes proyectos. Lo mismo puede
decirse de la información entre líneas que
ofrecen las publicaciones especializadas y los
periódicos tan densos y aburridos como los
diarios oficiales, los anales del congreso y
otras gacetas gubernamentales. En esos tediosos
avisos de prensa pagados por ciudadanos
solitarios, sindicatos o asociaciones que se
dirigen al Presidente de la República o a la
opinión pública en general para exponer sus
quejas, hay también mucha tela de dónde cortar.
***
Hay una regla
que el periodista investigador debe recordar
cuando tiene en la mira un tema de
investigación, y es que la popularidad, la
filantropía y la tradición no son garantías de
honestidad y eficiencia. Lo digo porque en
nuestras sociedades existen personajes que han
sido elevados a la categoría de patrimonio moral
del país gracias a sus grandes obras o a sus
aportes a la historia del pensamiento nacional,
pero no necesariamente por un currículo
impecable. Algo parecido ocurre con algunas
instituciones, cuyo grado de inmunidad se deriva,
generalmente, de que siempre han estado presentes
en la vida nacional y han hecho un gran esfuerzo
por el desarrollo y el bienestar del país. El
halo de respeto y celebridad que rodea a estas
personas e instituciones hace que el reportero se
sienta intimidado de cuestionar lo que siempre se
ha tenido como una verdad incólume. Pero algunas
veces estas cualidades son meros espejismos.
Acceso
a información
Casi todos los
reporteros latinoamericanos que he entrevistado,
sostienen que cuando analizan la factibilidad de
un tema su primera preocupación son las vías de
acceso a la información. [...] La experiencia me
alienta a sugerir que vale la pena hacer el
intento de obtener la información por las vías
legales. Aprendimos que después de tanto
insistir y batallar, los funcionarios públicos
ceden un poco y algunos aprenden la lección de
que el sigilo trae más problemas que la
apertura. Para dar esta batalla, ante todo es
importante tomarse el trabajo de conocer las
normas que protegen el derecho de acceso a los
documentos que reposan en las oficinas públicas.
***
Si usted no
tiene acceso a un documento en una oficina,
recuerde que en el mundo de la burocracia casi
todo tiene fotocopia; contratos, órdenes de
pago, actas, currículos, memorandos y
expedientes administrativos, todos estos
documentos pasan de mano en mano con una larga
lista de los funcionarios que deben guardar una
copia. Algunos de los papeles quedan archivados
bajo un mismo cofre oficial, pero muchos tienen
sus gemelos en otras dependencias del gobierno
donde probablemente haya una fuente amistosa
dispuesta a entregarlos.
**
Gran parte de
los esfuerzos que han hecho hasta ahora los
periodistas investigadores se han concentrado en
documentar las diversas formas de complicidad de
sectores de la sociedad con las organizaciones
del narcotráfico. Los nexos entre el
narcotráfico y los partidos políticos, el
gobierno, las fuerzas militares y de policía, el
sistema judicial, la Iglesia, la banca, la
industria y el deporte, son temas reiterados en
los últimos 10 años de periodismo en países
como Colombia, Perú, Bolivia, Venezuela y
Panamá. Demostrar estos vínculos es la tarea
más delicada del periodismo de investigación,
pues en materia de narcotráfico usted está casi
siempre supeditado al testimonio de cualquiera de
los involucrados en el problema.
Fuentes
documentales
Una vez aprobado
el proyecto de investigación por usted y sus
editores, evaluados los riesgos y discutidas las
probabilidades de que el esfuerzo no será en
vano, el siguiente paso es la esencia de su
trabajo: hay que empezar a indagar. [...] La meta
de esta etapa del proceso investigativo es
familiarizarse con el tema a través de la
consulta de fuentes y documentos. Es el momento
de empezar a escuchar infidentes y expertos; de
mirar archivos y sumergirse en el mundillo que
está en su mira para aprender su jerga, sus
normas y sus mañas. Después de varios días de
buscar información que a primera vista parece
muy confusa e infranqueable, usted comienza a
dominar las reglas del juego y a perder el temor
a las honduras. Este proceso se perfecciona a
través de la consulta de fuentes documentales y
personales.
***
La fuente
primaria de documentación está a pocos pasos de
su escritorio: es el archivo del periódico.
[...] La tarea de desempolvar y abrir recortes
amarillentos y cuarteados no debe hacerse con la
idea de buscar exclusivamente aquello que puede
servir para la publicación de su informe. El
objetivo es, más bien, tener una perspectiva
histórica del tema y conocer a sus
protagonistas. En este sentido, los archivos
físicos resultan más ilustrativos que los
electrónicos.
***
Sostiene Don
Ray, un periodista investigador de California
premiado por su labor, que todas sus pesquisas de
individuos empiezan por el directorio
telefónico.
***
En casi todos
los países latinoamericanos existe la
posibilidad de establecer conexiones con las
grandes redes de información electrónica (networks)
que funcionan en el mundo.
***
Las redes
disponibles contienen gigantescos bancos de datos
con información especializada en todos los
campos, así como el archivo electrónico de los
periódicos más importantes de todo el mundo.
***
Los registros
mercantiles tal vez sean los documentos más
consultados por los periodistas de
investigación. Cuando se trata de determinar la
participación accionaria de una persona en una
empresa, el capital de una sociedad, su fecha de
creación o sus funciones, éstos son los
archivos de consulta primaria.
***
En muchos de
nuestros países, las escrituras notariales son
públicas y pueden ser consultadas por cualquier
persona. Resultan de gran utilidad para conocer
aspectos concernientes a contratos o promesas de
contratos de compraventa; actas de bautismo;
arreglos arbitrales; registro de sociedades
(especialmente familiares). Si aquí no tiene
suerte, puede intentar en los registros
catastrales, que son enormes listas que lleva el
gobierno (casi siempre electrónicamente) de las
propiedades urbanas y rurales y que contienen la
siguiente información: identificación
catastral, transacciones que se han hecho sobre
la propiedad y gravámenes como hipotecas o
embargos. Aunque el acceso a los archivos de las
cédulas, tarjetas de identidad o de votación es
cada vez más restringido, trate de mantener un
buen contacto en las registradurías, pues los
datos que los ciudadanos consignan en estos
documentos son fundamentales para conocer la
información básica del individuo que usted
busca.
Fuentes
hemerográficas
Los diarios o
gacetas oficiales publican el texto de las leyes,
los decretos y diferentes actos administrativos.
En algunos países es obligatoria la publicación
en estos periódicos del texto completo de los
contratos de la nación con los particulares,
como condición para la validez de estos actos.
Es la fuente más confiable para consultar el
contenido exacto de disposiciones del gobierno.
***
Cada profesión
y oficio tiene un órgano de difusión. Los
médicos y los zapateros, los abogados y los
estibadores, los economistas y los aviadores,
todos publican boletines y periódicos que
contienen gran cantidad de información práctica
para el periodista que procura familiarizarse con
un tema. Muchas de esas publicaciones terminan en
el cesto de la basura sin ser leídas. Aunque la
idea no es coleccionarlas, el reportero
investigador debe ojearlas de vez en cuando,
saber al menos que existen, y si es posible tener
en su lista telefónica el nombre del editor y la
dirección donde puede consultar la colección.
***
Los siguientes
son ejemplos de algunas publicaciones de
utilidad:
1. Folletos y
boletines de los bancos que contienen el balance
general de la institución, nuevas inversiones y
transacciones, la lista de sus directivos,
ascensos y retiros.
2. Publicaciones
periódicas de las fuerzas militares, que son de
gran ayuda para los reporteros interesados en
investigar sus crisis internas, cambios en los
mandos altos y medios, adquisiciones de armamento
y municiones.
3. Por
curiosidad, tome el directorio de su ciudad y
vaya a la página de asociaciones y fundaciones.
Con seguridad allí encontrará nombres de
instituciones y centros de investigación que
usted no sabía que existían. En los archivos de
estas instituciones reposan numerosos estudios
con valiosa información sobre los llamados temas
sociales, como derechos humanos, medio
ambiente, abuso de la niñez, prostitución,
drogadicción, vivienda marginal, a reforma
agraria, que resultan de gran utilidad para
reforzar o contextualizar sus artículos de
investigación. [...]
4. Periódicos
parroquiales y boletines de grupos religiosos.
5. Anuarios
escolares y universitarios. [...] Estos libros
son de gran ayuda para preparar una semblanza
investigativa de algún personaje.
6. Registros de
importación y exportación. En la oficina del
gobierno que maneja el comercio exterior, reposan
unos cartapacios gigantescos que contienen
exquisita información acerca de las
exportaciones e importaciones del país.
Fuentes
personales
En el origen de
los grandes y pequeños escándalos, hay casi
siempre personas malheridas y sectores en pugna
que buscan desprestigiarse entre sí, pero,
insisto, eso no debe ser un impedimento moral
para el periodista. Generalmente el reportero
tiene que lidiar con dos tipos de informantes: el
que entrega la información básica desde un
principio y se retira o el que la suelta poco a
poco y a medida que el reportero investiga. [...]
Pero hay otros informantes con quienes hay que
tener más cuidado, que dosifican sus datos ya
sea para mantener el interés del periodista o
para tener el control de la investigación.
Cualquiera que sea el estilo, especialmente si
usted trabaja con informantes dosificadores, lo
primero que debe averiguar es quién es, qué
intereses tiene y cuáles son las probabilidades
de que usted sea un instrumento de sus
artimañas.
***
Es importante
señalar las diferencias entre informantes y
fuentes. Mientras un informante es alguien en
quien usted confía con beneficio de inventario y
quizá por una sola vez, la fuente es una persona
independiente y confiable que está dispuesta a
dar su opinión cada vez que usted entra en el
campo que ella domina. Una buena fuente no habla
de lo que no sabe ni toma partido; es discreta y
mantiene en secreto sus conversaciones con el
reportero.
***
Aparentemente,
el público parece más inclinado a creer en los
documentos que en los testimonios.
La
prueba de fuego
Muchas
informaciones erradas que aparecen en los medios
de comunicación de nuestros países son producto
de no someter el material al más mínimo proceso
de verificación. Sin la comprobación de la
información, el papel de los periodistas se
reduce al de simples traductores simultáneos de
datos sobre los cuales no tienen absoluta
certeza. El sentido del periodismo investigativo
y, por supuesto, el de cualquier disciplina
periodística responsable, va en dirección
contraria a esa práctica. Usted debe confirmar
la información no una, sino todas las veces
posibles. Y la prueba de fuego de una
investigación periodística, que es de por sí
un proceso de continua verificación, es la
entrevista con aquellas personas que tienen una
cuota de responsabilidad en los hechos. Paul
Williams la llama entrevista clave.
***
Usted debe
llegar a la entrevista con la idea de que además
de cumplir con un principio de equidad, como es
el de escuchar a la contraparte, ésta es la gran
oportunidad para probar la veracidad de sus
fuentes y la autenticidad de sus documentos.
[...] Pero no se decepcione, no todo está
perdido. Si el entrevistado desvirtúa sus
sospechas, la información obtenida hasta ese
momento servirá algún día para otros casos. Lo
que debe evitar a toda costa es tratar de
publicar su trabajo sólo para justificar el
tiempo invertido.
La
redacción
Redactar
informes de investigación exige una mentalidad
de destilador, la búsqueda de un método que
permita al periodista prescindir de los elementos
volátiles y quedarse con los hechos sólidos que
sustentan sus hallazgos. [...] Antes de sentarse
a escribir, el periodista debe tener en claro lo
que quiere denunciar.
***
Jack Driscoll,
periodista del Boston Globe, sugiere
escribir esta primera versión del artículo sin
tener en cuenta apuntes ni documentos de apoyo.
Ponga las notas en una gaveta, dice,
y trate de escribir la historia a partir de
lo que tenga en su cabeza, como si estuviera
tratando de contársela a su esposa o su esposo.
Después, vuelva a los apuntes y escriba los
detalles específicos. Este método, dice
Discroll, permite al periodista liberarse del
complejo de ser una simple correa de
transmisión entre sus fuentes y el lector,
una falla muy común en los informes
investigativos. [...]
***
No hay un
método que me dé más seguridad para tener una
visión íntegra del material, llegar a una
conclusión final, y a partir de ella construir
la estructura del informe, que elaborar una
cronología definitiva, sobre todos los hechos
motivos de la investigación.
***
En esta etapa de
la investigación, cuando usted se siente
confiado de sentarse a escribir, recomienda
Williams, debe tener resueltas las siguientes
preguntas: de qué trata la historia, a quién le
importa y por qué le interesa a la audiencia.
Las respuestas darán el tono a su redacción y
le permitirán tener una idea del perfil de su
lector mientras escribe.
***
En periodismo
sólo hay dos maneras de empezar a contar una
historia: directamente o en forma anecdótica, y
la redacción de informes investigativos no
escapa a esta realidad.
***
Apóyese en
estadísticas y expertos, que le ayuden a
delimitar con precisión el alcance del problema
descrito y su marco histórico. Si no tiene una
forma de calcular la periodicidad o extensión de
las irregularidades, no se aventure a hacer
proyecciones. Recuerde que el periodismo de
investigación no sólo sirve para prender
alarmas, sino también para declararlas falsas.
Los lectores aprecian mucho esos artículos en
que una crisis se pone en su justo contexto.
Seguimiento
y realidades
Su trabajo no
termina con el punto final del reportaje. A
partir de ese momento empieza una labor tensa e
incómoda que consiste en capotear la embestida
de quienes aparecen comprometidos en sus
artículos. Prepárese para afrontar diferentes
reacciones. [...] Tenga calma. No responda de
inmediato y trate de eludir entrevistas con los
medios de comunicación.
***
Por lo regular
los periodistas, fatigados con el trabajo
monotemático de varios días o semanas, quieren
empezar una nueva investigación y olvidarse de
la anterior. Error grave. Para los lectores son
tan importantes la primera información como las
noticias sobre sus consecuencias. Ellos quieren
saber si el gobierno tomó cartas en el asunto,
si los involucrados fueron sancionados y, en
general, si alguna autoridad avaló el trabajo
periodístico. La falta de seguimiento crea una
imagen a los periodistas de dinamiteros que
explotan escándalos a granel y a la hora de
medir los resultados, se retiran para detonar
otra explosión.
***
El periodista
colombiano Roberto Pombo sostenía que el
periodismo de investigación sólo se justifica
en una sociedad donde el sistema de justicia
funcione, pues de nada vale poner en entredicho
la conducta de alguien, si los juzgados están
atiborrados con miles de procesos y no tienen
tiempo para hacer justicia ni honestidad para
aplicarla. El argumento puede servir, sin
embargo, para probar lo contrario, y es que, en
países donde la justicia cojea o en la práctica
no existe, una de las pocas formas que tienen los
ciudadanos de enterarse -y prevenirse- de muchas
formas de la fraudulencia, es a través de los
medios de comunicación. Diarios como Página
12 de Argentina y El Espectador de
Colombia y revistas como Proceso de
México y Caretas de Perú, que han sacado
a la superficie escandalosos fraudes que la
justicia de esos países nunca hubiera tocado,
pueden dar testimonio de que el periodismo de
investigación tiene una sana utilidad en
sociedades donde la impunidad es la regla y la
ley es la excepción.
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