Argentina
Riguroso
control
Manuel
Frías *
Buenos
Aires.- Periodistas y especialistas en opinión
pública coincidieron en que la actividad de
prensa está vigilada por los servicios de
inteligencia en la Argentina. "Si bien el
aparato de espionaje local ya no es tan poderoso
como hace unos años, la prensa es rigurosamente
controlada en muchos temas que parecen molestar a
las cúpulas militares nacionales. Esto se sabe
desde hace años, aún después de haber
concluido el gobierno militar", manifestó a
To2 el reportero gráfico Miguel Angel
Vernazzi.
La reciente
imputación de varios agentes de Inteligencia,
acusados de seguir e investigar a periodistas que
estaban trabajando en las licitaciones de los
aeropuertos nacionales, destapó una realidad que
hasta el momento era sólo producto de los
rumores y elucubraciones "paranoicas"
de los periodistas argentinos, acostumbrados a
sufrir las intimidaciones y amenazas más
cruentas pero no a sospechar que los aparatos de
espionaje estatales estaban tras sus pasos.
Según
trascendió hace unos días, la Fuerza Aérea
ordenó espiar a ocho periodistas de distintos
matutinos locales. Para la prensa argentina, este
fue un caso que revolucionó la actividad
periodística por varias jornadas. Por su parte,
luego de la investigación ordenada por la
Justicia, un magistrado dictó la encarcelación
de cinco oficiales militares, culpados de haber
maquinado el plan de espionaje.
"Toda la
noticia fue tratada de manera muy vulgar. No es
que se descubrió que había seguimiento al
periodismo con esa nota, sino que eso ya se
venía denunciando desde el primer gobierno
radical (1983). En este último caso no se estaba
investigando nada serio (las privatizaciones de
los aeropuertos), pero lo que sí asusta
realmente es que haya escuadrones de inteligencia
especialmente creados para entrometerse en la
actividad de prensa", relató a To2
Carlos Rodríguez, uno de los periodistas de Página/12
espiados por la Fuerza Aérea.
Así como él,
otros reporteros gráficos tenían una carpeta
creada cuidadosamente, con recortes de notas,
fotos y un completo archivo sobre direcciones y
familiares. En un allanamiento ordenado por la
Justicia hace sólo unos días, trascendió que
el Brigadier de la Fuerza Aérea, José Vanden
Panhuysen, había ordenado una orden de
inteligencia contra ocho periodistas.
"La prensa
está bastante controlada por los Servicios de
Inteligencia, aunque sólo en temas puntuales. No
se puede comparar a la vigilancia que teníamos
en tiempos del gobierno militar, donde podías
ser detenido y desaparecido por escribir algo tan
simple como una crónica policial", contó a
este medio el reportero Alberto López, profesor
de una escuela de periodismo porteña y
columnista en varios diarios locales.
Reacio a confiar
en las anunciadas "purgas generales"
promocionadas por el gobierno de la Alianza,
Rodríguez afirma que continúan existiendo grupos
parapoliciales dedicados al espionaje
interno. "Nadie sabe a qué se dedican, pero
están blanqueados y cuentan con presupuesto
estatal. A pesar de que existe una ley que
prohibe hacer inteligencia interna", sostuvo
el cronista.
Para Víctor
Romeo, de Argentina Sondeos, la opinión pública
tiene un muy mal concepto de las estructuras
militares en el país. "El gobierno tiene
una fuerte tradición democrática entre los
argentinos, pero los militares cuentan con una
pésima reputación. La prensa es vista con
dualidad: por un lado es respetada, pero por otro
lado, atraviesa una situación de polarización,
porque sólo algunos medios son considerados como
confiables", sintetizó.
"Ellos (los
militares y los espías) sólo se preocupan
cuando la prensa se mete en asuntos de su
incumbencia. Por ejemplo, a mí me investigaron
porque hice algunas preguntas punzantes sobre el
proceso de privatización y destapé información
desconocida sobre el titular de la licitación,
Eduardo Eurnekián", explicó Rodríguez,
quien además admitió no sentirse para nada
amedrentado con el seguimiento que se le
realizó.
Con respecto a la relación entre
la prensa y el gobierno, varios periodistas
coincidieron en que "las relaciones ahora
están en mucho mejores términos que cuando
estaba Carlos Menem". López aseguró que
"antes el periodismo en general se llevaba
muy mal con el gabinete y con la presidencia,
debido a los numerosos casos de corrupción y
fraudes que se denunciaban diariamente".
"La
relación de la prensa con el nuevo gobierno
cambió. Antes (con Menem) era una relación más
franca, era todo blanco o negro. Ahora,
con esta fachada más democrática que impulsaron
los de la Alianza, las cosas están un tanto más
confusas. Se dan lugar a varios tonos de
grises que hacen que esa relación se vea
más opaca y mezclada. Personalmente creo que
todo era mejor antes, cuando un periodista sabía
bien si lo que se hacía desde el gobierno estaba
bien o mal", manifestó Rodríguez en
comunicación exclusiva.
El hecho
importante en este asunto es que la Justicia
está al tanto de las prácticas de espionaje
internas (prohibidas por ley) y deberá expedir
una condena a los impulsores del seguimiento a la
prensa. Aunque, como opinó el periodista de Página/12,
nada parezca cambiar, un dejo de esperanza aúna
a todos los trabajadores de prensa argentinos:
poder trabajar en paz, sin el temor a ser
investigados por los aparatos de espionaje
estatales. "La gente de Inteligencia no
está para espiarnos a nosotros, sino para
detectar otros delitos mucho más
importantes", sintetizó López.
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García, directora de contenidos de To2.com.
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