Caso México:
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To2
/ Área de Reportajes Especiales *
Funciona como un
preludio de la amenaza o la agresión directa.
Por oculta e inadvertida, es una de las forma
más nocivas de control político y también es,
quizá, la forma más sutil de minar la libertad
de expresión. Probablemente no hay nada que
enturbie más las relaciones prensa-gobierno que
el espionaje gubernamental hacia los periodistas.
Una mano oculta
señala al periodista. Después de ser elegido
como blanco de las operaciones encubiertas del
espionaje, el informador trabaja sin saber que se
realiza una vigilancia secreta en su oficina, en
su domicilio, en su labor cotidiana.
Sus
publicaciones se revisan sin falta,
rigurosamente; se anota y califica todo lo
escrito, todo lo dicho. Se comprueban sus
vínculos políticos. Los vigilantes registran a
quién saluda el periodista, quién lo saluda a
él. El estudio sobre el periodista se completa
con el análisis de la identidad e inclinaciones
políticas de los jefes y patrones del
periodista.
Ese reportaje
pretende asomarse a unos de los problemas más
agudos que ocurren en las relaciones
prensa-gobierno. Ineludiblemente aparecen el tema
de la democracia y el del control democrático de
los órganos de inteligencia. Aparece también el
límite de lo público y lo privado; el derecho
del Estado a defenderse y la violación a las
garantías individuales de los ciudadanos; se
cruza la inexistencia de marcos jurídicos que
delimiten y acoten el poder de los instrumentos
de espionaje del Estado en América Latina.
En
la mira
En 1994, tras el
levantamiento armado en Chiapas, la imagen se
convirtió en un asunto militar de máxima
relevancia.
Acosados por
decenas de organizaciones de derechos humanos,
por las revelaciones e investigaciones de la
prensa y sometidos a una de las campañas de
vigilancia internacional más estrechas que haya
conocido la historia reciente, los militares
mexicanos tuvieron que diseñar una estrategia de
comunicación que les permitiera confrontar la
propaganda del Ejército Zapatista de Liberación
Nacional.
MEDIOS
EN MEXICO
Diarios y Revistas:
354
Circulación Total:
11.000.000
Estaciones de Radio:
1.230
Estaciones de
Televisión:
82
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Los especialistas
en comunicación social del Ejército
pasaron entonces a las primeras filas de
combate. Las relaciones con la prensa
estaban controladas por un grupo muy
reducido de oficiales de inteligencia
militar, concentrados en la sección
segunda del Estado Mayor de la Defensa
Nacional. Poco se podía hacer con un
equipo tan pequeño y con estrategias de
comunicación de corto alcance. Había
que trazar rápidamente un nuevo plan que
hiciera posible la neutralización de la
propaganda exitosa del grupo rebelde. |
La insurgencia
zapatista había despertado el interés
periodístico de un gran número de medios
mexicanos y extranjeros que enviaban reporteros a
la zona de conflicto y publicaban sendos
reportajes sobre la aguda problemática social,
económica y política que vivía Chiapas. Por
primera vez en la historia de los grupos armados
en México, una organización lograba una
difusión tan amplia de sus puntos de vista.
Desde la
perspectiva militar, el Ejército necesitaba
revertir los éxitos propagandísticos del EZLN y
disminuir las tendencias negativas de las notas y
reportajes de los medios de comunicación. La
primera medida fue sacar a los especialistas en
comunicación social de la esfera de inteligencia
militar y colocarlos en una nueva oficina que
creció y se convirtió en la Dirección General
de Comunicación Social.
Manos
a la obra
De acuerdo con
el documento denominado "Estrategia
comunicacional para el Ejército Mexicano",
presentado en marzo de 1995, la Secretaría de la
Defensa Nacional comenzó a aplicar una serie de
acciones para mejorar su imagen ante la opinión
pública nacional y extranjera.
En primer
término, los estrategas militares identificaron
la situación que enfrentaba el ejército ante el
constante bombardeo de información ocasionado
por las acciones de los rebeldes y de los
militares en la denominada zona de conflicto en
el sureste mexicano.
Según el
diagnóstico, el movimiento zapatista estaba
"más organizado en el campo comunicacional
que en el militar", donde el EZLN pretendía
crear víctimas para denunciar la represión del
Estado a través de sus soldados.
Ademas del
aglutinamiento de las fuerzas de izquierda,
intelectuales, sectores del clero y grupos
sociales que habían manifestado su oposición
crítica al gobierno, según la SDN, en aquellos
años del conflicto había un grupo político
ligado a los medios de comunicación que sirvió
para multiplicar la imagen negativa hacia la
milicia.
Lamenta que el
largo silencio del Ejército haya servido de
campo fértil para que los opositores y los
"trasgresores de la ley" (como
denominaron a los zapatistas), pudiesen difundir
información y rumores negativos para los
intereses militares.
La Defensa
identificó los diferentes medios con los que el
EZLN transmitía sus comunicados y sus contenidos
y señala particularmente al Centro Nacional de
Comunicación Social (Cencos), presuntamente
ligado a los sectores de la Iglesia católica que
apoyaba a los rebeldes.
Asimismo
reconoce el impacto generado por la información
difundida a través de internet, por el grupo
rebelde y supuestos nexos con reporteros de
diarios considerados contrarios al gobierno, como
La Jornada, Reforma; televisoras
como Univisión y Multivisión, y
agencias de noticias extranjeras como EFE, ANSA,
AFP y AP.
El análisis
afirma que desde dos años antes del alzamiento
zapatista, el ejército había sido objeto de un
sistemático ataque en los medios impresos de
izquierda. "Al ejército se le ataca con el
fin de destruir el respeto a las instituciones,
por ser el respaldo físico del sistema
político", y es acusado además de diversos
actos que atentan contra los derechos humanos de
la población.
La nueva oficina
castrense multiplicó sus efectivos, amplió su
alcance administrativo y elaboró una estrategia
de comunicación para levantar la imagen de la
Secretaria de la Defensa Nacional. Los jefes
militares ordenaron la capacitación de soldados
como "reporteros" encargados de
recopilar información detallada sobre la zona de
conflicto y la actividad de las tropas
desplegadas en Chiapas.
"Se han
creado dos salas de prensa, una en Tuxtla
Gutiérrez y otra en San Cristóbal de las Casas
-ambas en Chiapas-, donde se cuenta con medios
para la atención a la prensa y manejo de
información que generan los transgresores",
dice el documento.
Una vez
capacitados en géneros informativos y técnicas
de investigación y redacción periodística, los
efectivos de once unidades de soldados
"reporteros" se incorporaron en cada
uno de los agrupamientos de la Fuerza de Tarea
Arcoiris, la entidad del Ejército encargada
directamente de confrontar al EZLN.
Día con día,
durante 1995, los "reporteros" enviaban
información sobre las operaciones militares en
el área de conflicto y ésta se distribuía
después entre los medios de comunicación. Se
trataba de dar información concisa a los
periodistas y mejorar la comprensión pública de
las actividades militares en Chiapas.
Seguimiento
informativo
Paralelamente,
los medios de comunicación fueron sometidos a un
análisis riguroso de sus integrantes, su estilo
periodístico y su tendencia positiva, negativa o
neutral hacia el Ejército. Los efectivos de la
Dirección General de Comunicación Social
elaboraron bases de datos con información
detallada de los temas, orientación y tendencias
de los periodistas de todos los medios de
comunicación de alcance nacional. Los
documentos, con el logotipo de la Secretaría de
la Defensa Nacional, así lo demuestran:
análisis del periódico La Jornada, del
diario Reforma, de la revista Proceso
así como otras publicaciones mexicanas.
Las listas de
periodistas presentan el nombre, los temas, la
frecuencia de publicación y la tendencia hacia
la Secretaría de la Defensa Nacional. Destacados
con tipografía "en negritas", aparecen
los reporteros y editorialistas con tendencias
"negativas" hacia los militares. Nunca
se explica qué significa la categoría
"tendencia negativa", ni qué
consecuencias tendría esa calificación.
En el caso de periodistas
connotados, la Sedena realizó otro instrumento
de análisis: las fichas. Nombre, fotografía,
medio de comunicación, tendencia y un breve
resumen de la carrera periodística, las
vinculaciones políticas, la conexión o no con
grupos armados y las inclinaciones ideológicas
de los periodistas fichados.
(Esta es la
ficha de Julio Scherer García, probablemente el
periodista más importante de México en la
segunda mitad de este siglo, quien fundó y
dirigió el semanario Proceso, un medio
que significó un parteaguas en la relación
prensa-gobierno.)
De esta manera,
se originó y se cumplió con una estrategia
militar de comunicación social eficaz. Un
documento llamado "La Presencia del
Ejército y la Fuerza Aérea ante los Medios de
Comunicación" informa con detalle sobre el
tipo de información publicada: positiva,
negativa y neutral.
La actividad de
la Dirección General de Comunicación Social
logró que durante el año que va del 1 de
diciembre de 1994 al 31 de diciembre de 1995, la
mayor parte de las notas publicadas en la prensa
mexicana hayan sido de carácter informativo.
Después del mes de febrero de 1995, el mes de la
ofensiva militar contra el EZLN, la Sedena tuvo
que sobreponerse a un incremento de las notas
negativas. En marzo, las notas negativas
alcanzaron un 34 por ciento del total de 2 mil 24
notas que se referían a la actividad militar
mexicana.
El porcentaje
negativo bajó paulatinamente hasta llegar al 4
por ciento en diciembre de 1995.
Hubieron
consideraciones finales: La Secretaría de la
Defensa Nacional concluyó que los diarios La
Jornada, El Financiero, Reforma
y El Universal eran los rotativos que
publicaron el mayor número de notas
"tendencia negativa" hacia el instituto
armado. Esa tendencia se conservó durante todo
el periodo analizado.
El informe
militar señaló que en ese periodo El
Universal modificó su tendencia noticiosa y
publicó un mayor número de notas negativas al
publicar temas como la participación del Estado
Mayor Presidencial en el caso Luis Donaldo
Colosio (el candidato presidencial asesinado en
marzo de 1994), las patrullas militares en Oaxaca
en busca de grupos armados y el asesoramiento
extranjero en el conflicto armado.
Hubo otra
consideración: "Por otra parte, dentro de
los géneros de opinión analizados, destacan las
opiniones tendenciosas de algunos periodistas
plenamente identificados". El reporte
militar agrega que estos periodistas generalmente
publican en diarios que "mantienen una
tendencia negativa". Y da nombres:
"Carlos Ramírez, Ricardo Alemán, Hermann
Bellighausen, entre otros".
La conclusión
militar enfatizó el éxito de las operaciones:
"La Secretaría de la Defensa Nacional, a
partir del segundo semestre de 1995, revirtió la
tendencia negativa que al inicio de la presente
administración se percibía en los medios de
comunicación impresos".
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García, directora de contenidos de To2.com.
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