Reseña
Periodismo
integrado: convergencia de medios y
reorganización de redacciones
Mario
Benito *
Teníamos
una deuda pendiente con este importante libro
desde comienzos del año pasado, cuando sus
editores tuvieron la gentileza de enviárnoslo a
la vez que sus autores lo presentaban en el X
Congreso de Periodismo Digital de Huesca.
Quisimos hacer algo más que un breve comentario
apresurado sin haber leído el libro, como por
mala costumbre sucede en esa denominada
"información cultural" más interesada
en la prisa que en la profundidad y el rigor...
que la cultura y la información requieren. En
ser los primeros en decir nada. Y sin habérnoslo
propuesto, atrapados en la vorágine de querer
hacer más de lo que podemos que a casi todos nos
sucede, hasta parece que hemos acertado dejando
pasar semanas, meses... porque este libro gana
con el tiempo, se hace más actual al madurar y
modifica el más vale tarde que nunca por un más
vale tarde que pronto. Y como el material da para
mucho, os ofrecemos una amplia reseña de Periodismo
integrado. Convergencia de medios y
reorganización de redacciones.
Periodismo integrado está
escrito, nada más y nada menos, que por Ramón
Salaverría (doctor en periodismo por la
Universidad de Navarra, donde es profesor titular
y dirige el Departamento de Proyectos
Periodísticos y el Laboratorio de Comunicación
Multimedia -MMLab-, autor de varios libros sobre
internet y periodismo, y editor del blog e-Periodistas,
que a buen seguro todos conoceréis, el más
veterano y absoluta referencia en lengua
castellana sobre medios de comunicación
digitales), y por Samuel Negredo, alumno más que
aventajado de Salaverría en esta Universidad,
licenciado en periodismo y miembro del equipo
investigador del citado Departamento de Proyectos
Periodísticos en el que trabaja actualmente con
una tesis sobre el vídeo informativo en los
medios digitales, puro olfato periodístico el
suyo porque por ahí parecen ir todas las líneas
hacia el futuro.
Por si fuera
poco, el libro está editado por nuestro
apreciado Toni Piqué, de quien habría que hacer
una ventanita o un ventanal emergente pinchando
en su nombre para poder enumerar lo que ha hecho
y hace este gran periodista catalán, profesor de
la Universitat Internacional de Catalunya y antes
de la de Navarra, ex director del Diari de
Tarragona, coeditor del blog sobre prensa Paper
Papers -del que tantas veces nos habréis
oído y nos oiréis todavía mucho más hablar y
elogiar- y uno de los directores del prestigioso
estudio Cases i Associats -de los más
importantes del mundo en la consultoría y
diseño de prensa, y del que habría falta a su
vez otro ventanal emergente- cuya editorial Sol90
es la que edita Periodismo integrado.
La introducción
de Piqué por sí sola ya merecería un artículo
reseñándola, porque es uno de sus habituales
fogonazos de inteligencia, en el que analiza la
situación no sólo de la convergencia
multimedios sino del periodismo actual porque
"la clave del proceso consiste, sobre todo,
en organizar la redacción en función de los
contenidos y no definirla solo por sus productos
o por las tecnologías que emplea". De lo
que insistimos siempre incluso cuando hablamos
sencillamente del diseño de las páginas de un
periódico. "Este libro marca un
camino", escribe Piqué presentándonoslo.
"Es el primer estudio relevante sobre
periodismo integrado que se publica en el mundo.
Define concienzudamente los conceptos y analiza
con detalle el fenómeno. Y sugiere acciones e
indica direcciones a través de ocho casos de
convergencia en medios diversos, en niveles,
entornos y circunstancias diversos. No son los
únicos ejemplos pero son los mejores."
Este trabajo en
absoluto dogmático (como el de quien realmente
sabe algo), "la convergencia empuja a las
empresas periodísticas hacia una nueva
configuración y funcionamiento que aún somos
incapaces de vislumbrar", trata pues de
buscar respuestas en distintos apartados en cada
uno de los cuales se estudian casos prácticos,
se analiza un medio, grupo o empresa de
comunicación.
El primero se
titula "La tormenta perfecta" y con
ello ya podemos hacernos una idea de que en él
se analiza la crisis del periodismo impreso.
"Los medios tradicionales se enfrentan a un
aumento de los costes de producción,
estancamiento o caída de la difusión, menor
inversión publicitaria, desaparición de puntos
de venta y aumento de la competencia. Todo al
mismo tiempo." Se aportan muchos datos sobre
mercados, ingresos, audiencias, cambios, y el
apartado termina con un estudio del "Tampa
News center", un "modelo limitado y
pionero" para integrar todos los medios de
las empresas informativas de Media General en
Tampa (Florida, Estados Unidos). "Sacudidas
por el torbellino digital, las empresas
periodísticas -en especial la prensa diaria- han
conseguido aferrarse a su principal fortaleza en
la red: la credibilidad informativa".
En el segundo
apartado, "Las cosas por su nombre", se
definen los términos, se profundiza en los
conceptos para dejar claro que la convergencia es
un proceso que tiene como punto de llegada la
integración. "La convergencia periodística
es un proceso multidimensional que, facilitado
por la implantación generalizada de las
tecnologías digitales de telecomunicación,
afecta al ámbito tecnológico, empresarial,
profesional y editorial de los medios de
comunicación, propiciando una integración de
herramientas, espacios, métodos de trabajo y
lenguajes anteriormente disgregados, de forma que
los periodistas elaboran contenidos que se
distribuyen a través de múltiples plataformas,
mediante los lenguajes propios de cada una."
En este sentido, los autores destacan que si bien
la convergencia es inevitable en toda empresa o
grupo periodístico, la integración no lo es,
"esta última es solo una posibilidad entre
muchas y depende de los directivos de un grupo
determinar hasta qué grado de convergencia deben
llevar las distintas unidades de
producción".
Además, se
establece también una más que oportuna
diferenciación entre multiplataforma y multimedia.
La primera "designa todos los aspectos
relacionados con la producción, difusión y
consumo de contenidos a través de diversos
medios que forman parte de un único grupo de
comunicación", mientras que la palabra
multimedia se refiere a un mensaje que utiliza
distintos lenguajes de manera conjunta y
simultánea (imágenes, sonidos, texto). Por lo
tanto, "si multiplataforma alude a la
coordinación de medios y soportes,
multimedialidad se refiere por el contrario a la
combinación de contenidos y lenguajes".
En este segundo
apartado lleno de sustancia se estudia como caso
práctico el diario británico The Daily
Telegraph, "modelo de referencia"
según los autores de una redacción para el
siglo XXI. Alguna de cuyas claves está en el
"adiós, arrogancia" para superar la
"tensión entre el personal y el baile de
sillas".
El siguiente
apartado del libro lleva por título
"Resistencias a la integración" y en
él se debaten las tensiones que genera el cambio
de modelo en las empresas periodísticas, en
concreto las tensiones entre las empresas y sus
periodistas. Los autores destaca, y con acierto,
que ningún periodistas se opone del todo a la
convergencia porque "son conscientes de que
sería como negar la existencia de la fuerza de
la gravedad". Pero que sí hay quienes
muestran reticencias, o están en absoluto
desacuerdo, con la integración de las
redacciones.
"El mayor
reproche que se les imputa hoy a buen número de
empresas periodísticas que, apuradas por las
crecientes dificultades económicas que sufre su
negocio, es que están presentando
eufemísticamente como 'planes de convergencia'
lo que en el fondo no son sino simples procesos
de rebaja de costes de producción", apuntan
sobre la precarización y los recortes que está
sufriendo nuestra profesión. "Estas
empresas en realidad no pretenden hacer su
trabajo mejor; se contentan con hacer lo mismo de
forma más barata. De hecho, incluso llegan a
aceptar una merma en la calidad de su producto
actual si ello apareja a corto plazo una
significativa reducción de costes que les
permita seguir manteniendo o incluso ampliar sus
márgenes de rentabilidad. Ahora bien, cada vez
hay menos dudas de que una reconversión salvaje
de las empresas periodísticas basada en la
reducción y precarización de sus equipos
profesionales es pan para hoy y hambre para
mañana."
Desmontan los
autores el mito del "periodista
multimedia", si es que la experiencia de
quienes lo sufren no lo desmiente ya bastante.
"Un modelo que destruye la especialización
técnica y genera productos textuales y
audiovisuales necesariamente mediocres."
Así como la necesidad de desterrar, pero con
hechos, la idea de que "el periodismo de
calidad sólo es posible en papel".
En el apartado
final confeccionan, además, un interesante
cuadro con los "perfiles profesionales
multimedia y monomedia en redacciones integradas
papel-online", y se aclara que en los medios
medianos y grandes los perfiles de quienes en
ellos trabajan suelen estar diferenciados:
"un redactor, un fotógrafo, un diseñador o
un infografista han sido siempre periodistas
específicos", tema este último que
todavía no tiene claro todo el mundo que habla
de periodistas en relación sólo a los
redactores. "Con la llegada de las
redacciones integradas, lo siguen siendo".
Para ganarse la
confianza de sus periodistas, condición
imprescindible en un proceso de convergencia que
quiera tener éxito, los autores del libro
proponen cinco ideas útiles: Formar a los
periodistas; mezclar veteranía profesional y
conocimiento digital; pactar salarios acordes con
la nueva estructura empresarial multiplataforma;
situar al mando a periodistas cualificados que
entiendan la red (esto tal vez habría que
escribirlo tres o cuatro veces, como se hacía
antes en las pizarras para memorizar bien, o como
castigo); y planificar una integración
verdadera, y no una absorción encubierta.
En este apartado
de las resistencias a la integración se estudian
dos casos prácticos: The New York Times,
"de diario urbano a marca global", con
el reto de mantener la calidad y de que la
convergencia no es uniformidad entre soportes,
así como su integración con The
International Herald Tribune. Y por otro
lado, el caso del Financial Times,
"la mudanza digital de una marca" en el
que la seriedad no está reñido con la
multimedialidad.
En "Eppur
si mouve", el siguiente apartado, se
equipara el actual estado del mercado de la
prensa, con la necesaria reconversión industrial
que tuvieron que llevar a cabo muchos países a
finales de los años 1980. "Las costosas
rotativas de hoy", nos dicen,
"recuerdan mucho a los altos hornos de
ayer". Por eso, destacan que los actuales
procesos de convergencia pueden servir como
catalizadores del necesario cambio estructural.
Un cambio real, absolutamente necesario, hay que
moverse. Porque "lo peor que le puede
ocurrir hoy a una empresa periodística que
implanta un plan de convergencia es que todo
cambie para que todo siga igual".
Aquí se
analizan los casos prácticos de The Guardian
donde "una sola redacción produce hoy los
cuatro canales del Guardian Media Group: el
diario y G2, el semanal. Es la primera empresa
informativa que agrupa a las redacciones del
semanario y del diario". Un cambio que no
sólo ha supuesto modificar la redacción y a los
redactores, sino también a la cúpula
organizativa de la empresa, aspecto éste último
descuidadísimo por casi todas las compañías y
del que deberían tomar nota si quiere afrontar
con éxito el futuro. Además, se estudia
también O Estado de Sao Paulo, del
Grupo Estado brasileño, "lentamente pero de
manera sólida" tiende a una única
redacción, con varios cierres, y con una Mesa
Central que coordine a todos los medios del grupo
(periódicos, radio, agencia de noticias y sitios
web).
Los últimos dos
casos prácticos, el grupo escandinavo Schibsted
(20 minutos), y el del diario argentino Clarín,
uno de los grandes periódicos en lengua
castellana, están dentro del apartado
"Modelos de redacciones integradas".
Una disección muy rigurosa de las distintas
posibilidades de convergencia según su escala
mediática: convergencia a dos (papel más
online), a tres (papel más online más
televisión), o a cuatro (papel más online más
televisión más radio); o bien según su escala
geográfica: convergencia en medios nacionales, o
convergencia en medios locales y regionales. Así
como las fórmulas de esta convergencia en lo
relativo a la organización de la redacción
"agrupando a los redactores y editores de
acuerdo con criterios diversos":
integración por secciones temáticas (una
macrosección de deportes, por ejemplo, para
abastecer de contenidos deportivos a los
distintos medios de un grupo); por "ritmos
informativos" (una redacción con distintos
cierres); así como la posibilidad de la
integración comercial con una autonomía
editorial (una gestión común de toda la
publicidad, o el márketing, por ejemplo).
En el último
apartado, "Hacia el periodismo
integrado", se hace balance y se analiza en
conjunto qué se está haciendo ("las nuevas
organizaciones de las redacciones propician la
autonomía editorial y los grupos de trabajo,
más que ls rígidas jerarquías. Las nuevas
redacciones tienen", o deberían tener más
bien añadimos nosotros, "cada vez menos
jefes y más equipos") y qué debería
hacerse y no se lleva a cabo ("en las
empresas periodísticas de hoy, sin embargo,
falta comunicación interna. No deja de ser
paradójico que organizaciones dedicadas
profesionalmente a comunicar contenidos hacia
afuera presenten tantas lagunas en la
comunicación hacia dentro. Pero esas lagunas
existen y a menudo son muy profundas").
En lo relativo a
la organización empresarial son a veces más
necesarios los repetidos cambios, que en las
propias redacciones donde se quieren a veces
imponer a toda costa, porque los autores
recuerdan también lo que son alguno de los
valores clásicos del periodismo: "ciertas
noticias no son commodities (un bien corriente y
fácil de obtener, según los economistas, por el
que se paga poco o nada). Las exclusivas, por
ejemplo... averiguar antes que nadie
informaciones relevantes y contarlas de la manera
más interesante sigue siendo hoy por hoy el
mejor pasaporte para el éxito
periodístico". Y todavía habrá algún
gurú que ponga en duda cosas así...
Para finalizar
nuestro amplio análisis de Periodismo
integrado, que además ahora se ha lanzado
en versión inglesa, volvemos al inicio del libro
para insistir en una de las ideas fuerza de este
trabajo: "Limitarse a fusionar redacciones
sin haber acometido previamente otros cambios
estructurales se antoja un craso error
estratégico. Cuando eso ocurre, la integración
suele atender únicamente a un propósito
cortoplacista de reducción de costes y aumento
de la productividad, por mucho que pretenda
presentarse de otro modo". Y aún más al
inicio para buscar otra de las ideas sustanciales
en la ya comentada por su enorme interés
introducción de Toni Piqué a quien le dejamos
la última palabra: "La prensa tiene
perspectivas de futuro mucho más interesantes
sin necesidad de abandonar el negocio de la
información. Las empresas editoras, en general,
tienen marcas fuertes, relevantes. Conservan un
vínculo estrecho con su audiencia local y sus
anunciantes, con los que hacen buenos negocios.
Sus contenidos pautan al resto de medios. Son
todos activos valiosísimos que la prensa ostenta
casi en monopolio y que tienen larga vida por
delante. El reto ahora es ponerlos en valor de
otro modo. Y el periodismo integrado es parte de
la solución."
* Mario
Benito es miembro
del equipo que produce el blog encajabaja.com, donde publicó esta reseña, la cual
reproducimos con la autorización expresa de su
autor.
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