America On
Line devora a Time Warner
Naief
Yehya *
La
fusión del siglo
Tras
años de especulaciones y predicciones acerca del
futuro de los medios, el año 2000 comienza con
una ominosa muestra de lo que nos espera en la
era de la convergencia digital. America On Line
(AOL), la empresa proveedora de servicios de
internet más grande del mundo compró en 1,605
millones de dólares a Time Warner (TW), el
imperio de la información y el entretenimiento
que entre sus propiedades cuenta con los canales
por cable CNN, HBO, TBS y Cartoon Network entre
otros; los estudios de cine Warner Brothers, la
productora Fine Line, las disqueras WB, Atlantic,
Sire y Elektra; el canal de televisión del mismo
nombre, Bugs Bunny, las revistas Time, Sports
Illustrated, Money y People entre otras. Hace un
par de años, Steven Case el creador y director
ejecutivo de AOL anunció que quería convertir
su empresa en una compañía "creadora de
contenido", es decir que deseaba competir
contra las televisoras y otras formas de
entretenimiento con su propia
"programación". Hoy en día Case,
piensa que la misión de AOL es construir
un medio global tan central en la vida de la
gente como el teléfono y la televisión y para
ello ha comenzado a expandir su domino más allá
del espacio virtual para tratar de imponer su
hegemonía sobre la mediósfera. El hecho de que
una compañía de internet haya podido comprar a
una gran empresa tradicional de los medios pone
en evidencia una nueva relación entre el mundo
de los negocios en la red y fuera de ella, lo
cual para muchos especialistas es otro triunfo
para los nerds. Así mismo marca el
comienzo de una nueva era de fusiones
multimillonarias que de entrada amenazan la
diversidad de internet así como la existencia de
numerosos proveedores independientes de servicios
y de diversos foros alternativos de expresión.
Comprar
el futuro
Internet ha
dejado de ser percibida como la "super
autopista de la información" o como un
vasto océano digital de conocimiento para ser
concebida como un gigantesco botín. Debido a la
sobre inflación de todo aquello que tenga que
ver con internet en la bolsa de Wall Street,
centenares de inversionistas y empresarios se han
vuelto multimillonarios de la noche a la mañana
al crear páginas, sitios y portales para vender
productos y servicios en el World Wide Web. La
paradoja es que, como hemos comentado en este
espacio, la gran mayoría de estas ciberempresas
son incapaces de producir un peso de ganancias.
Incluso el gigantesco Amazon.com tan solo en 1999
registró pérdidas por 350 millones de dólares.
A pesar de llevar 15 años en el negocio y de
generar ganancias, AOL no es la excepción, sus
acciones se encuentran actualmente infladas hasta
el delirio (la empresa vale alrededor de 10
millones de dólares por cada uno de sus 12,100
empleados) y esa descomunal (e invisible) riqueza
le permitió adquirir a TW, una empresa mucho
más valiosa en casi cualquier sentido. Es muy
probable que al comprar una empresa menos valiosa
pero más sólida, lo que en realidad está
haciendo AOL es prepararse para el futuro y para
la impredecible pero inminente explosión de la
burbuja económica. Mientras tanto la fusión de
AOL y TW puede acelerar la inflación de las
acciones de internet al forzar a otras empresas a
seguirles el paso.
El
apetito voraz del ciberpulpo
A principios de
la década de los ochenta 50 compañías
controlaban prácticamente todos los medios
estadounidenses hoy en día ese control está en
manso de tan sólo 6 empresas. Por supuesto que
el hecho de que un medio informativo sea pequeño
no es garantía de su compromiso, así como
tampoco se puede negar que el gran poder
económico de algunos medios les permite llevar a
cabo tareas que los medios pequeños no pueden
hacer. Pero no hay que ser demasiado suspicaz
para imaginar que una empresa capaz de controlar
todas las vertientes del entretenimiento y la
información es por fuerza una amenaza. De
acuerdo con Case y Gerald Levin, el director de
TW, su nueva empresa tan sólo será un conducto
de fácil acceso a un universo de posibilidades y
no servirá como filtro ni como mecanismo censor.
Según ellos la fusión será inmensamente
provechosa para los consumidores (en particular
los 22 millones de suscriptores de AOL y los
millones de clientes de la televisión por cable
de TW). En decenas de entrevistas Case y Levin
prometieron que en el futuro cercano podríamos
interactuar rápida y eficientemente con los
medios, podríamos ver la tele en nuestra
computadora y hacer búsquedas de web sites
en la tele, podríamos ver el noticiero de las 5
a las 10 de la noche así como congelar y
regresar la imagen de un evento en vivo.
Francamente estas "fabulosas"
posibilidades decepcionan y tan sólo ponen en
evidencia que a estas alturas nadie tiene una
idea clara de lo que se puede hacer con la
dichosa convergencia digital.
Un
nuevo medio disecado por uno viejo
Una de las
desventajas principales de esta fusión es que el
nuevo medio (internet) quedará supeditado a los
viejos medios (televisión, radio, prensa
escrita) y relegado a la función de simple
distribuidor alternativo de contenido. El
material que TW promociona y va seguir
promocionando en esta nueva era será por fuerza
frívolo, complaciente, de interés general y
altamente comercial. Todo material cuestionable
que no sirva para escandalizar y aumentar ratings
será desechado, todo aquello que critique los
intereses del conglomerado correrá con la misma
suerte. Es ingenuo pensar que AOL-TW no
favorecerá el contenido producido por sus
subsidiarias o que no dará tratamiento
preferencial a sus clientes especiales
(corporativos y gubernamentales) tanto en sus
promociones como en sus "servicios
noticiosos. Debido al poder masivo de la nueva
empresa esta fórmula se impondrá como la norma
a imitar, con lo que la red eventualmente
sufrirá un destino semejante al de la
televisión.
La
sovietización de los medios
Quizás el punto
negativo más obvio de la compra de Time Warner
(TW) por America On Line (AOL) es que
invariablemente resulta promiscuo fusionar
empresas tentaculares con intereses lucrativos
con organizaciones noticiosas debido a los
inevitables conflictos de intereses.
Independientemente de los casos de censura
conocidos y rumorados es imposible saber cuantos
reporteros han descartado historias por temor a
represalias. Además tanto TW como AOL han
aplicado en diversas ocasiones la censura, la
primera al eliminar reportajes y despedir
reporteros y la segunda al prohibir tocar algunos
temas en sus foros y al expulsar miembros por
comentarios hechos en chat rooms. Por otra
parte más que beneficios tangibles para el
consumidor, la fusión de estos servicios lo
convertirán en objeto de un insidioso bombardeo
de promocionales y de comerciales
estratégicamente dirigidos y
"empujados" a sectores específicos del
mercado. No debemos olvidar que la nueva
megaempresa contará con una monstruosa base de
datos (el servicio de tele por cable TW es el
segundo más grande de los Estados Unidos y tiene
70 millones de suscriptores) con la preciada
información económica y social así como los
gustos y hábitos de consumo de sus clientes.
Como escribió Jon Katz, nunca antes en la
historia una nación ha tenido tanta información
acerca de sus habitantes como la que tiene AOL-TW
de sus usuarios. Debido a estas dos
características esta megafusión comienza a
parecerse peligrosamente a un órgano de control
dictatorial, con la diferencia de que aquí el
estado ha sido sustituido por un oligopolio capaz
de lanzar enloquecedoras campañas
propagandísticas para promover películas,
series televisivas, candidatos presidenciales,
fármacos o restaurantes de comida chatarra. El
usuario podrá interactuar con los medios todo lo
que quiera a través de su computadora y de la
televisión pero eso no cambiará en nada el
hecho de que el verdadero poder estará cada vez
más centralizado y que sus opiniones serán
procesadas y archivada por un programa, para ser
empleadas en estadísticas y estudios de mercado.
Compensar
necesidades y sumar deficiencias
Aparentemente la
dirección del gigante de los medios estaba
frustrada por que sus estrategias en internet no
habían tenido los resultados esperados a pesar
de haber invertido muchos millones para crearse
una presencia relevante en la red. Tras varias
experiencias negativas el presidente ejecutivo de
TW, Gerald M. Levin, decidió sacrificar su
autonomía y aceptar la oferta de aliarse con la
empresa más poderosa del ciberespacio para
asegurar su supervivencia en el nuevo milenio.
Con esta estrategia TW espera aventajar en el
terreno digital a sus principales rivales: Viacom
y News Corp. Por su parte AOL buscaba
desesperadamente dos cosas: conseguir acceso
antes que sus rivales (Microsoft y Yahoo entre
otros) a una gran red de banda amplia y alta
velocidad como la usada para la distribución de
tele por cable de Time Warner; y procurarse un
proveedor de contenido. Case había
recibido varias ofertas de la telefónica
AT&T pero las rechazó ya que esta empresa
tan sólo satisfacía la mitad de sus
necesidades.
Internet
para las masas
Es claro que
Steven Case, el creador y director de AOL, no es
dueño de todo Internet pero sin duda su
territorio parece a millones de usuarios
inexpertos como el único sencillo de entender y
seguro de navegar. De acuerdo con el mismo Case,
AOL ha hecho la red accesible a las masas
incapaces de programar una videocasetera. Siendo
realistas la mayoría de este público no busca
sabiduría ni desafíos en el nuevo medio sino
entretenimiento de fácil digestión y comodidad
para el consumo. Entre menos cosas haya que saber
mejor y toda innovación que reduzca hasta el
esfuerzo de cambiar canales es bienvenida. Hasta
ahora existían básicamente dos tipos de media: pull
(de "jalar"), como los
"banners" del World Wide Web, en
donde hay que hacer clic en un anuncio para
poderlo ver, y push, los que se
"empujan" a sí mismos, como el cine,
la tele y el radio, cuyo "contenido" es
empujado contra el usuario. AOL-TW buscará
fundir estos medios y de esa manera simplificar
la vida del consumidor, quien podrá estar viendo
una película y con un sólo clic en el suéter
del actor podrá encargarlo en su talla y color
preferido.
El
enemigo más temido por Microsoft
Por si Bill
Gates, el presidente director general de
Microsoft, no tuviera suficientes problemas en su
juicio por monopolio, la fusión de AOL y TW vino
a materializar su peor pesadilla: la aparición
de una empresa capaz de rivalizar con el gigante
de Redmont. Aunque la fusión fue llevada a cabo
en secreto, es de imaginar que Gates sabía algo
al respecto, por lo que la misma semana en que se
concretó él renunció a su puesto cediéndolo a
Steven Ballmer, quien era el presidente de la
compañía. De esta manera Gates espera quitarse
de encima los reflectores que lo han acosado en
los últimos años. Es muy significativo que
además de conservar el puesto de director se ha
autonombrado jefe de arquitectos de software y ha
declarado que se va a dedicar a inventar. Esto no
augura nada bueno ya que parecería que cada vez
que Gates se ha puesto a "inventar",
alguien ha sido despojado de sus ideas y
creaciones. Es claro que la aparición de AOL-TW
deja a Microsoft en una posición difícil para
tratar de lanzar una ofensiva en el terreno del
contenido, así que los creadores de Windows han
optado por replegarse al territorio que conocen
mejor y que dominan sin competencia, el software.
* Naief Yehya se distinguió durante varios años
como uno de los mejores críticos
cinematográficos mexicanos. Actualmente radica
en Nueva York, desde donde envía su columna
bimestral sobre los efectos sociales de las
nuevas tecnologías para el suplemento La Jornada Semanal, de la Ciudad de México, en el que
publicó este mismo artículo en dos entregas.
Como miembro del Consejo Editorial de Sala de Prensa, nos envía este texto para su
reprodución.
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