El
periódico, locus central para la discusión de
asuntos públicos
Fernando Rey Arévalo Zavaleta *
Introducción
Décadas atrás
informarse implicaba la lectura de un periódico
y referir periódico evocaba un medio
informativo soportado en papel, de aparición
regular, con propósitos de distribución
pública, o por lo menos de esta manera se
imaginaba en la época moderna.
Con el tiempo y los
avances tecnológicos, este no es el único modo
de acceder a la información. Tampoco es el más
rápido, más no por ello ha perdido vigencia.
Hoy
por hoy la vigencia del periódico es un tema de
discusión en diversidad de foros y espacios no
sólo de carácter académico. La cuestión
aparece explícitamente cuando un diario o
revista decae hasta salir de circulación, lo
cual inexorablemente lo conduce a desaparecer,
más se connota cada vez que los viejos medios
migran a soportes electrónicos, a efecto de no
pasar desapercibidos para los nuevos segmentos de
lectores potenciales.
La
tensión entre este medio y los electrónicos
aparece creciente en la medida en que los
segundos se amplían geométricamente en tanto
los impresos crecen aritméticamente, en el mejor
de los casos, si no desaparecen.
Empíricamente
se ha constatado que en ciertas sociedades, la
población prefiere acceder a las informaciones
noticiosas por medio sea de la televisión, la
radio o la red internet1.
Esto
ha acarreado que numerosos periódicos presenten
dos versiones de sus ediciones: la típica -en
papel, y la multimedial, en soporte electrónico.
La
primera de estas aparece usualmente cada 24
horas, en horario de madrugada por lo general, y
obedece al diseño, formato y contenido decididos
por la redacción, sin posibilidades de
modificación alguna. Fotos, textos, esquemas,
gráficos, incluso erráticos, son inamovibles,
fijos y prácticamente permanentes. Su
distribución se lleva a cabo por los canales
comerciales, que envían ejemplares por medio de
transportes de diversa índole (aéreos,
terrestres, acuáticos).
En
el caso de la publicación de un diario 'en
línea', todos los componentes (fotos, textos,
esquemas, gráficos, etc.) son susceptibles de
ser actualizados, mejorados, complementados
incluso corregidos o desaparecidos -es decir,
manipulados en el momento que se decida, amén de
que existe la posibilidad multimedial, es decir,
de presentar al público audio y video, así como
la oportunidad de exponer opiniones, puntos de
vista así como informaciones, de manera libre y
en algunos casos previa censura2.
Sin
lugar a dudas, la tecnología favorece una
transmisión de datos ampliada, corregida y
aumentada. La transmisión en tiempo real es hoy
utilizada en la mayor parte de los sistemas
informativos, lo cual favorece una recepción
prácticamente simultánea. Frente a ello,
pareciera que el viejo periódico impreso no
tiene muchas oportunidades.
Con
todo esto, más allá de la discusión en torno a
la vigencia o caducidad del periódico impreso en
papel, cada uno de los soportes mencionados
presenta una serie de características, que lo
diferencian y que a la vez representan ventajas o
desventajas en relación con el otro medio.
Entre
las condiciones técnicas requeridas para accesar
a los medios electrónicos se deben anotar, el
equipamiento básico, el suministro de energía
eléctrica, el área de cobertura (espectro
radioeléctrico o cableado), para el caso de
radio y televisión, y de conectividad (en
relación a la internet), como la preparación
del sujeto usuario para la utilización del
equipo.
Y
de la misma manera que no puede darse por sentado
que cualquier persona sabe leer y escribir, para
acceder al diario o revista de su preferencia
tampoco todas las personas están alfabetizadas
audiovisualmente para el uso de los medios
electrónicos. Esto es así sin lugar a
discusión, por lo menos no en este abordaje.
Es
decir, mientras que los medios electrónicos
requieren ciertas condiciones técnicas para
posibilitar su acceso, el periódico impreso en
papel les saca ventaja en otros aspectos, es
decir, por cuanto a adosamiento3,
asequibilidad4 y permanencia5,
como características del impreso informativo
moderno, por las cuales el periódico impreso en
papel tiene sus mejores oportunidades. Amén de
ellas, el periódico es poseedor de un lugar
importante en la historia de la cultura,
particularmente del desarrollo de los medios de
comunicación, como de los procesos políticos
históricos, particulares y universales. Y esto
tiene que ver con los sujetos, tanto con los
periodistas como con los lectores de periódicos,
que lo han constituido en un importante
interlocutor de la vida pública.
1.
Lectores de periódicos en México: cifras y
perfiles
Es
lugar común decir que los periódicos corren el
riesgo de desaparecer por falta de lectores. Se
dice también que la televisión e internet son
los medios mayormente acudidos para informarnos y
que en esta tarea han desbancado a los medios
impresos. Asimismo se dice que la radio nos
informa donde estemos y a cualquier hora -aunque
ahora esto también aplica a los mensajes SMS. Se
dicen muchas cosas al respecto, pero los datos
duros son los siguientes, en cuanto a lectores de
periódicos en México: 42% de los entrevistados
en la Encuesta Nacional de Lectura (2006)
reportó leer periódicos. La mayoría de estos
son hombres (hombres 47.5%, mujeres 37.5%),
jóvenes (49%), universitarios (59.9%), de
niveles socioeconómicos medio alto y alto, y
además urbanos (residentes en ciudades medias y
grandes). Y por encima de los periódicos
populares, los más leídos son los de
información local y nacional6.
En
un país con 92% de su población mayor de 12
años alfabetizada, que por tanto es lectora
potencial de periódicos, es una cifra
significativa porque equivale a no menos de 30
millones de personas.
La
ENL 2006 nos revela datos interesantes, a nivel
cuantitativo en efecto, pero sobre todo
cualitativamente hablando, pues permite conocer
el perfil del mexicano lector de periódicos
promedio: universitario, de niveles
socioeconómicos medio alto y alto, urbano y
además interesado en la información local y
nacional.
Más
el problema estriba en la oferta más que en la
demanda, puesto que el tiraje de los periódicos
mexicanos es ínfimo, considerando la magnitud de
la población nacional7. A falta de
una verificación independiente, los periódicos
declaran producción a su libre arbitrio, y
algunos estudiosos del ramo consideran que los
datos son falseados. Con todo ello, entre los
quince periódicos diarios editados en la capital
del país, y los restantes 34 de supuesta
?circulación nacional?, no suman ni los 2
millones de ejemplares impresos por edición8.
Si se consideran los periódicos de provincia -un
promedio de 15 en las capitales de los estados, y
de entre seis y diez en el resto de las ciudades
medias, con tirajes de algunos centenares y que
escasamente rebasan los 10 mil ejemplares9,
no se tienen ni tres millones de ejemplares
diariamente en los puestos, agencias, quioscos y
con los voceadores de las esquinas, en todo el
país.
Cabe
señalarse que el estudio Ciudades amables con
la lectura obtuvo que ldquoel 5% de los
periódicos tiene un tiraje de más de un millón
de ejemplares, en tanto el 17% tiene menos de 10
mil ejemplaresldquo. De acuerdo al estudio
citado, realizado en 33 ciudades de 20 entidades
del país, la mayor parte, 61%, edita entre 10
mil y 50 mil ejemplares diariamente10.
Hay otros estudios que, con base en lo reportado
por la Unión de Voceadores del Distrito Federal
no reportan un solo periódico bdquonacional? que
supere un tiraje de 130 mil ejemplares
diariamente11.
El
problema se agrava si se considera que no todo
ejemplar de periódico circulando en la calle es
objeto de lectura, puesto que a ciencia cierta no
se conocen los datos internos de las empresas
editoras por cuanto a devoluciones. Aquí sólo
puede hipotetizarse: si las ventas y circulación
gratuita son del orden del 50% de los ejemplares
en circulación, entonces tenemos que serían
objeto de lectura 1.5 millones de ejemplares
-siempre y cuando el total fuera de 3 millones. Y
si se toma la cifra estimada de que cada
periódico es leído por 4 personas en promedio,
tendríamos un total de unos 6 millones de
lectores de periódicos diariamente en México.
Frente
a cerca de 78 millones de usuarios de la
telefonía celular12 y de alrededor de
27.4 millones de internautas en el país13,
la cifra de lectores de periódicos impresos
parece menor. Más el dato aunque revelador es
superficial en tanto cuantitativo, dado que al
considerar lo cualitativo tenemos que observar
quiénes son los lectores asiduos de periódicos,
y bajo qué mirada realizan sendas lecturas, y de
cuáles periódicos.
2.
Periodismo, modernidad, diálogo y opinión
pública
La
perspectiva aquí planteada surge de la
consideración de la modernidad como eje
articulador de la civilización occidental, como
de que el periódico es un producto típicamente
moderno.
Y
es que hablar de Estados-Nación, vida
republicana, democracia representativa,
periodismo ideológico, opinión pública,
garantías individuales y derechos humanos como
de libertad de expresión y libertad de prensa es
hacerlo de la modernidad.
Como
se sabe Habermas considera que la modernidad es
un 'proyecto inacabado', es decir, las promesas
de la modernidad aun no han sido cumplidas, por
tanto, deberán satisfacerse, de tal manera que
confía en el potencial utópico de la
modernidad.
Puesto
que la modernidad tiene mucho camino que
recorrer, aun no puede considerársele agotada,
ni mucho menos relevada por la llamada
posmodernidad, la cual califica como
'literatura'.
En
esta lógica, en el camino de desarrollar la
'gobernanza global' harían falta "leyes
universales" por un lado, y por otra parte,
el consenso, la voluntad
común,
la democracia, que derivan necesariamente del
diálogo, o sea, de la inter-acción
comunicativa, sobre todo para resolver problemas
prácticos, esto es, conflictos sociales.
En
este tenor, Habermas estima que la acción
comunicativa es la vía para la emancipación
respecto de cualquier forma de coacción, tal
como la que muchas veces los media ejercen
en forma de dominación14.
Como
resultado de ello, la interacción comunicativa
genera opinión, consenso, voluntad común, y
acciones cooperativas frente a los conflictos
sociales
La
relación acción comunicativa-opinión
periodística-opinión pública se da entonces
-en el seno del mundo de la vida, a través de la
manifestación de los puntos de vista de los
sujetos (periodistas), recurriendo a la
argumentación, puesto que es desde el discurso
que se alcanza el consenso, determinando lo que
es válido o verdadero, a partir del cumplimiento
de las condiciones de validez15.
De
acuerdo con Blumer "...argumentación y
contraargumentación se convierten en los medios
por los cuales se modela la opinión pública.
Para que esta discusión se realice es necesario
un lenguaje común de términos fundamentales, un
<<universo de discurso>>"16.
3.
El periódico, locus central de discusión de
asuntos públicos.
Para
mediados del siglo pasado, sobre todo a partir de
fines de la década de 1960, como a inicios de la
década siguiente, en buena parte del mundo
-fundamentalmente en las regiones periféricas y
marginales de los países subdesarrollados, las
sociedades locales a duras penas dejaban atrás
los modos de vida tradicionales, sin menoscabo de
la riqueza de las culturas de su procedencia.
Más allá del mundo occidental, europeo y
norteamericano fundamentalmente, algunas naciones
recién ingresaban a la modernidad, mientras
otras, menos afortunadas, apenas vislumbraban lo
que la modernización, progreso y desarrollo
acarreaban.
Diversidad
de sucesos, sin embargo, comenzaron a mutar el
rostro del mundo occidental. Sin tratarse de un
ensayo histórico que nunca estaría ni completo
ni acabado, habré de referir algunos
acontecimientos pertinentes al tema desarrollado:
Así,
mientras en el viejo mundo se vivía el clima de
posguerra y se resentían las consecuencias de
las planificaciones monetaristas globales, en el
resto del planeta, básicamente en el llamado
mundo 'en vías de desarrollo', se generalizaban
las luchas independentistas tardías y las
revoluciones de corte socialista ganaban terreno.
Las figuras de Mao Tse Tung , Fidel Castro, Ho
Chi Min, Che Guevara, en el plano internacional;
Lucio Cabañas, Genaro Vázquez, en México, se
sumaban a la de los caudillos revolucionarios de
inicios del siglo XX -Pancho Villa, Emiliano
Zapata, Lenin, Stalin, Trotsky, entre ellos, como
de mediados de la centuria, antifranquistas,
degaullistas, etc. y posteriormente los
opositores a las guerras de Corea y Vietnam, que
derivaron en movimientos pacifistas -inspirados
en Ghandi y Martin Luther King, que de a poco se
constituyeron sea en movimientos alternativos o
bien en contraculturalistas.
En
este contexto sociohistórico, el mayo francés
de 1968, dio la pauta a la irrupción de nuevos
actores sociales en lo político: el cordobazo
en la Argentina, el tlatelolcazo en
México, vieron ingresar al escenario al
estudiantado-profesorado universitario, de la
mano de la 'sociedad civil', que alcanzó al
obreraje y campesinado en las luchas sociales y
políticas.
Más
los media -sobre todo los electrónicos,
no siempre estuvieron a la altura de las nuevas
circunstancias sociopolíticas y atendieron la
información de la manera usual: censurando y
manipulándola, de conformidad con sendos
intereses, afines por lo general a las
estructuras políticas y económicas imperantes
en la región. Sin embargo, por su propia
naturaleza -es decir, su carácter racionalista,
los periódicos debieron registrar los
acontecimientos, comentarlos, discutirlos,
analizarlos y con ello dieron la pauta para que,
al mostrar fragmentos de la realidad, nos
permitieran conocer hoy el desarrollo de los
procesos.
Con
experiencias límite la situación no volvería a
ser la misma de antaño. Comenzaba a darse, en
los países más avanzados de la llamada América
Latina, un avance cualitativo por cuanto a
participación política, el cual ocurrió con
muchos años de rezago en relación con la vieja
Europa, donde surgió la modernidad y desde donde
emanó al resto del mundo como proceso
civilizatorio, el cual paulatinamente fue
incorporándose al interior de las múltiples
culturas locales básicamente a través de la
pedagogía, instrumento central de la
'instrucción pública', que tuvo en la
alfabetización el medio que favoreció la
popularización tanto del libro como del
periódico en tiempos postreros.
Con
la alfabetización en América Latina, los medios
impresos se popularizaron y los lectores
comenzaron a pensarse y a actuar como ciudadanos
en la medida que -orientados por la prensa,
tomaron parte en la discusión pública respecto
de los asuntos de interés colectivo, tal cual
ocurrió en Europa con cerca de dos siglos de
anticipación, durante pleno 'siglo de las
luces', de la Ilustración, del Liberalismo, del
Positivismo, y de las sucesivas ideologías que
colonizaron el territorio racional, entre otras,
anarquismos, socialismos, sinarquismos, marxismo
como fascismo y nazismo.
Hay
que destacar que el proceso de ideologización se
relaciona directamente con la creencia en la
validez de los postulados republicanos,
constitucionalistas y democráticos, como forma
de gobierno y soporte de los nacionalismos que
demarcaron territorialidades espirituales puesto
que ldquohellipla ideología no es un mero
conjunto de doctrinas abstractas sino la materia
que nos hace ser específicamente lo que somos,
constitutiva de nuestra misma
identidadhelliprdquo según sostiene Eagleton17.
La
difusión de las ideologías tuvo en la prensa su
mejor aliada. Esto se enmarca en la etapa
identificada como 'periodismo ideológico', la
cual es anterior al 'periodismo informativo', y
se caracteriza por ser proselitista, doctrinario,
moralizador, partidario, partidista, incluso
dogmático. Estamos hablando de un periodismo
desarrollado básicamente desde inicios del siglo
XIX, que tiene como centro difusor a Europa y se
reproduce en las colonias que están próximas a
independizarse de las metrópolis, influenciadas
por las grandes revoluciones, la francesa y la
estadounidense (norteamericana).
Se
trataba de la difusión de las ideologías
bdquode modabdquo, publicadas en los periódicos,
generalmente de la pluma de intelectuales quienes
buscaban hacer prevalecer sendos proyectos
nacionales, puesto que por entonces los
Estados-Nación, -sucesores de los viejos
imperios y Estados monárquicos, se veían como
la opción racional de organización territorial,
bajo la égida de las constituciones. Si ese fue
el camino apto para las naciones europeas, las
excolonias siguieron la misma ruta, precisamente
por las noticias de bienaventuranza recibidas,
que señalaban el éxito de los procesos
constitutivos nacionales. Luego de ello, las
luchas intestinas y fraticidas prevalecieron
durante décadas: la disputa por el poder entre
los bandos conservador y liberal es común a la
mayor parte de las naciones latinoamericanas. Es
una página que aun no está cerrada en la
historia de la región. De todo ello se dio
cuenta en los periódicos latinoamericanos,
particularmente en aquellos de carácter
político-ideológico.
Más
en los tiempos actuales, en nuestros países en
vías de subdesarrollo, los grandes problemas
nacionales -entre otros, el desmantelamiento del
Estado de Bienestar y consecuente sustitución
por el neoliberalismo, no parecen interesar mucho
menos preocupar a 'las masas', las cuales prestan
mayor atención a los temas de la agenda
mediática del momento, como pueden ser el
resultado de un partido de futbol de la
selección nacional, el episodio de la
telenovela, los chismes de la farándula o la
exhibición pública de la vida privada de los
neopersonajes públicos -en shows
televisivos del tipo Gran Hermano (Big
Brother), o el escándalo del momento, como
en su momento ocurrió con el tema del
chupacabras, los ovnis, los náufragos mexicanos
supuestamente rescatados en Asía, la influenza,
la narcoviolencia, etc., etc., etc.
En
un contexto como el de México al parecer la
sociedad indefectiblemente se ha masificado y
técnicamente se halla teledirigida, para
decirlo en términos de Sartori18. Es
decir, es altamente probable que los media,
sobre todo la televisión, hallan tomado el
control y sustituido al gobierno, sin que ello
signifique que sean los que gobiernan, sino que
únicamente son los medios -muchas veces sin que
estén plenamente concientes de ello, de un
gobierno supranacional ligado a la
globalización, interesado en el establecimiento
de un orden mundial diferente al que hasta ahora
nos tocó vivir. En este esquema hablar de
'opinión pública' es referir 'sondeos de
opinión' como hacerlo de 'comunicación
política' alude a 'mercadotecnia política'. Ni
pensar que se considere que la opinión pública
es el resultado de la discusión y el análisis
racional de asuntos públicos de parte de la
sociedad políticamente interesada como previó
Habermas.
También
en este escenario ya no se acepta que los media
sean los voceros de la sociedad civil, a lo más
son voceros de sí mismos o de grupos de interés
sectario. Y el público no les confiere ninguna
credibilidad, sin embargo, paradójicamente los
sigue casi religiosamente.
Esto
probablemente no sea privativo ni de México ni
de América Latina, más es ilustrativo de lo que
en la época actual -llamada por algunos
posmodernidad, está sucediendo en el marco de la
globalización, la cual conlleva desregulaciones
y privatizaciones, por un lado, como
desilustración, despolitización, a la par de la
precarización, por otra parte, en lo que
constituye el establecimiento del orden mundial
al final de la historia.
En
estas condiciones, el público requiere hoy más
que nunca y con mayor prestancia una guía
respecto de lo que está ocurriendo en el mundo.
Por ello, el periódico -que algunos vieron
amenazado, en el pasado por el surgimiento de la
radio y luego de la televisión, y en años
recientes por los noticiosos publicados en línea
(ciberperiódicos), así como por la oleada de
bitácoras personales (blogs), que incluso
algunos ilusamente designaron 'periodismo
ciudadano', tiene ante sí su mayor reto: retomar
su papel como orientador en el maremagnum
informativo propio de la 'era de la
información', sobre todo cuando la mayor parte
de la misma sirve para confundir a la tele o
ciber audiencia.
Constitutivos
del ámbito público, el parlamento y el
periódico históricamente han conformado la
sociedad políticamente relevante, más en la
actualidad el principal locus de discusión de
asuntos públicos es el periódico, de carácter
político-ideológico y no restringido a su papel
informativo, pues es en las páginas de los
periódicos, donde hoy por hoy se abordan los
problemas sociales y políticos de la actualidad,
superando al parlamento, institución en la que
originalmente se discutían.
Alguien
puede refutar, con cierta razón, que el
principal espacio de discusión de asuntos
públicos es la televisión, lo cual es
completamente cuestionable, puesto que es
innegable que le otorga la mayor visibilidad a
toda clase de asuntos públicos, empero mostrar
no es equiparable a discutir mucho menos a
analizar.
Amén
de las cualidades que el periódico posee, de las
cuales carecen los media electrónicos hay
algunas más en el campo del cognitivismo. Con
base en diversos estudios es posible sostener que
la lectura ndashincluida la lectura de la prensa
escrita, favorece el pensamiento abstracto y el
desarrollo del análisis y la inteligencia. Esto
es, ante un texto ndashel cual puede ser
descriptivo, narrativo o expositivo, el sujeto
lector accede a una serie de datos, conceptos,
ideas, que deben ser procesados, para lo cual ha
de desplegar una serie de actividades
intelectuales que derivarán en su asimilación o
comprensión. Entre tales procesos cognitivos se
cuentan la percepción, atención, memorización,
la representación, razonamiento.
En
cambio, la televisión otorga primacía a la
imagen con lo que contribuye a un cambio de
estatuto que Sartori estima en la vía de
una mutación genética o por lo menos en un
cambio de la naturaleza del hombre: El homo
videns sustituye al homo sapiens en la
medida que hace prevalecer el carácter vidente
de sus capacidades por encima de la de pensar, la
cual se halla avante en la línea evolutiva pues
son sus posibilidades simbólicas las que le
permiten comunicarse, característica excepcional
que lo coloca en la cúspide de las especies19.
Sin
la pretensión de discurrir en torno a la
influencia, poder, de los medios de comunicación
masiva, o de destronar a la televisión ndashy
por extensión a la Internet, sino básicamente
en la idea de apuntalar la idea de que la lectura
favorece el pensamiento abstracto y el desarrollo
del análisis y la inteligencia, he de apoyarme
aquí en la propuesta teórica de Alcover
respecto a la diferenciación entre dos sujetos
de la misma especie, pero que viven en mundos
diferentes, sea la logosfera o bien la
iconosfera, el primero de los cuales ocupa un
lenguaje comunicativo-informativo basado en la
imagen mental, mientras que el segundo lo hace a
partir de la imagen técnica, las cuales a su vez
devienen en procesos divergentes, en tanto se
valen uno del lenguaje verbal y el otro del
icónico20. Ahora bien, el hombre de
la logosfera resulta entonces más lógico que
icónico, más racional que sensitivo, más
discursivo que intuitivo, más procesual que
instantáneo, más comunicado que informatizado,
más conciente que subconsciente.
Síntesis
Por
lo general se sobreestiman las ventajas de los
medios electrónicos, tanto como se subestiman
incluso desestiman los periódicos impresos en
papel.
Independientemente
de las ventajas o desventajas que como medio
pueda tener -frente a otros o sobre sí mismo, el
periódico tiene un público lector promedio que
posee cualidades que lo distinguen de la masa por
cuanto a su capacidad para la discusión y
análisis de asuntos públicos, y de acuerdo a la
Encuesta Nacional de Lectura (2006), se trata de
un sujeto: universitario, de niveles
socioeconómicos medio alto y alto, urbano y
además interesado en la información local y
nacional, es decir, en asuntos de la vida
pública.
Y
es en las páginas de los periódicos, los de
carácter político-ideológico fundamentalmente,
donde se manifiestan distintos puntos de vista en
torno a la vida pública, que eventualmente
permite el arribo a determinado consenso, lo que
favorece la resolución de los problemas
prácticos que aquejan al mundo de la vida en la
actualidad.
¿Cómo
orientan los periódicos a la sociedad?, es
decir, ¿cómo generan opinión pública?. En
realidad, los periódicos aquí aludidos orientan
a la sociedad y generan opinión pública
principalmente a través de los artículos de
opinión de los periodistas -que no básicamente
de las notas informativas de los reporteros, en
la medida que plantean un problema, lanzan
propuestas de resolución, polemizan al respecto
y evalúan los proyectos de las instancias
públicas corresponsables21, siempre
en torno a los asuntos fundamentales de la vida
pública, en aras de la acción comunicativa
habermasiana.
___________________
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_____
Notas:
1 Vid
http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2010/03/01/prefieren-estadunidenses-noticias-en-internet-a-los-diarios-en-papel-y-radio.
Consulta 01 de marzo de 2010.
2 Esto en referencia a los periódicos migrantes
al internet. Caso distinto es el del llamado
periodismo ciudadano, que suele presentarse en
diversidad de espacios creados ex profeso, como Blogspot,
Twitter, Facebook, entre otros.
3 Adosarse se refiere
aquí al hecho de que un mismo ejemplar
puede pasarse de mano en mano compartirse,
como solía hacerse en los primeros tiempos del
periodismo, a fin de darle lectura, individual o
grupalmente.
4 Con relación a su
asequibilidad, me refiero al hecho de que puede
adquirirse en puntos de distribución reconocidos
con anterioridad (kioskos, esquinas y avenidas,
tiendas, librerías y revisterías, etc.) como de
que no ocupa ningún dispositivo adicional para
su lectura como tampoco requiere de suministro
energético.
5 Para el caso de la
permanencia, el ejemplar permanecerá en
tanto no sea destruido o interrumpida su
circulación, y constituirá en consecuencia un
acervo hemerográfico, fuente para la historia y
memoria del pasado en tanto registro del
presente.
6 La encuesta fue
aplicada del 1º de noviembre al 7 de
diciembre de 2005. Se aplicaron 4 057
cuestionarios en viviendas a personas de 12 años
y más, en 29 estados, 136 municipios y seis
regiones delpaís. Vid
http://www.lectura.dgme.sep.gob.mx/5EstudiosSobreLectura/Encuesta_Conaculta/Capitulo_1.pdf
p. 13 Fecha de consulta 27 de octubre de 2009
7 Cfr.
http://www.www.razonypalabra.org.mx/anteriores/n12/avil12.html
Fecha de consulta 27 de octubre de 2009
8 Cfr.
http://catarina.udlap.mx/u_dl_a/tales/documentos/lco/zetina_u_rc/apendiceC.pdf,
http://www.gobernacion.gob.mx/archivos/transparencia/resoluciones/pdfdocs/inexistentes/inexistentes2006/004506.pdf
Fecha de consulta 27 de octubre de 2009.
9 Cfr.
http://www.mediavyasa.com.mx/e107_plugins/vyasa/ver_prensa.php?rep=LA+JORNADA
Fecha de consulta 27 de octubre de 2009.
10 Cfr.
http://www.amigosdelaletraimpresa.org/amigos_new/pdf/presentacion_estudio_preliminar.swf
Fecha de consulta 27 de octubre de 2009.
11 Cfr.
http://www.diputados.gob.mx/cesop/boletines/no2/2.PDF
Consulta 27 de octubre de 2009.
12 Cfr.
http://www.eluniversal.com.mx/notas/628465.html
Consulta 27 de octubre de 2009.
13 Cfr. e-Marketer:
México online. Enero 2009. Citado por Octavio
Islas Carmona, en la conferencia Resultados
del World Internet Project, el 25 de
septiembre de 2009, durante la VII Bienal
Iberoamericana de la Comunicación, realizada en
la ciudad de Chihuahua.
14 Cfr. Habermas (1997)
15 A saber a) Que el
enunciado que hace un hablante sea comprensible;
b) que el hablante sea fiable; c) que la acción
pretendida sea correcta por referencia a un
contexto normativo vigente y d) que la intención
manifiesta del hablante sea, en efecto, lo que
él expresa.
16 Citado por Price
(1994) p. 45
17 Vid Eagleton (1997).
P. 42
18 Cfr. Sartori (2006)
19 Cfr. Sartori (2006).
20 Vid Alcover en
Davara (1990) pp.64-82
21 Cfr.
cinco fases colectivas en la
formación de la opinión pública de Foote
y Hart (1953), citados por Price, Ibidem. p.
49
* Fernando
Rey Arévalo Zavaleta es maestro en Educación con Especialidad
en Investigación Educativa por la Universidad
Autónoma de Chiapas (Unach), donde es profesor
de tiempo completo. Integrante del Cuerpo
Académico Estudios de Comunicación de la
Frontera Sur. Esta es su ponencia para la IX Cumbre
Iberoamericana de Comunicadores, celebrada en la
Universidad de San Martín entre el 28 y el 30 de
abril de 2010, en la Universidad Nacional de San
Martín, Argentina.
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