The Daily
Telegraph: el modelo de referencia
Ramón
Salaverría * y Samuel Negredo *
El diario
de calidad más vendido de las Islas Británicas
es ahora también el más leído en Internet. El Telegraph,
tradicional representante de la prensa
conservadora del Reino Unido, cambió de
propiedad en 2004, pasando a manos de los
hermanos Barclay. Este fue el primer paso de un
continuo goteo de cambios que ha desembocado en
un modo de trabajar y en una redacción que
muchos consideran un modelo para el siglo XXI. En
octubre de 2006, la empresa se trasladó desde el
rascacielos más alto de Canary Wharf a la
oficina diáfana más grande del centro de
Londres y cambió su nombre a Telegraph Media
Group.
Este diario conservador entró muy
pronto en la breve historia del ciberperiodismo,
al lanzar la primera web de un periódico
nacional británico en 1994. Sin embargo, The
Guardian tomó pronto la delantera. Un equipo
de directivos visitó redacciones en Estados
Unidos, América Latina, Japón y Europa con el
objetivo de definir el futuro. El Telegraph afrontaba
una serie de desafíos: mantener o incrementar la
calidad del periódico al mismo tiempo que
cambiaba la mentalidad de la redacción, valorar
la oportunidad editorial y comercial que
presentaba Internet, extender las buenas
prácticas y acabar con las malas, al mismo
tiempo que se afrontaba el desafío de la enorme
competencia en la Web.
En octubre de
2006, cuando los nuevos dueños habían tomado el
control, el Telegraph designó al director
más joven de su historia, Will Lewis, nacido en
1969 y convencido de que, en el futuro, los
lectores no se conformarán solo con leer un
texto o ver un vídeo, sino que exigirán
información en todos los soportes. Abanderado de
una nueva actitud, Lewis argumentaba en una
entrevista con The Independent pocas
semanas después de asumir su cargo que las
empresas periodísticas deben abandonar la
noción arrogante de que las noticias
salen por la mañana: Si tienes 25 años y
no quieres comprar el Telegraph mañana,
vale, porque ahora te podemos ofrecer nuestro
sitio web. Si no quieres entrar en la página,
vale, porque tenemos un servicio de e-mail con el
que podemos llegar hasta ti. Si simplemente
quieres mirar, vale, tenemos un servicio de
vídeo. Sonará trillado, pero es nuestro mantra.
Le damos a la gente lo que quiere, cuando lo
quiere y en la forma que quiere. Lewis baja
el producto impreso del pedestal; si hay que dar
una exclusiva en Internet, se da: El campo
de batalla es dar la noticia en cualquier medio
que tengas. Ser dinámico es la única forma de
hacerlo.
Otra de las
piezas clave ha sido Chris Lloyd, subdirector
general de Telegraph Media Group, que cree en el
poder multiplicador de la convergencia para las
marcas periodísticas establecidas y opina que
las cabeceras con historia se asocian a contenido
fiable y de calidad, y eso repercute
positivamente en su éxito en la red. Además,
refuerza la idea de la convergencia como proceso
al asegurar, con la factoría multimedia ya en
marcha y liderando el mercado: Estamos
lejos de pensar que todo está hecho. Tenemos en
mente un programa continuo de cambio. No todo es
perfecto; queremos mejorar la experiencia de
usuario una y otra vez.
Dietmar
Schantin, de Newsplex, asegura que el modelo de
integración redaccional del Telegraph, que
estuvo supervisado por IFRA, no es universal,
sino una fórmula concreta que debe adaptarse a
cada redacción.
Un
espacio innovador para una nueva forma de
trabajar
La nueva
redacción del Telegraph se ha convertido
en un referente para las empresas periodísticas
que se disponen a afrontar un proceso de
integración redaccional. Ha llamado la atención
tanto por sus dimensiones como por su espacio
abierto y su organización en forma de estrella,
que se ha convertido en símbolo del cambio en el
proceso de producción informativa.
La elección de
la nueva estructura no se dejó al azar: la
sección de Economía experimentó varias formas
de organizar el espacio físico con el objetivo
de mejorar la comunicación entre los
periodistas. Al final, se optó por una
estructura que se ha denominado en inglés como
hub and spokes (núcleo
y radios). Cada sección ocupa un radio y
trabaja indistintamente para la edición impresa
y la página web. Los jefes coordinan la
actividad informativa desde el núcleo central.
Damian Reece, jefe de la sección de Mercados del
Telegraph, valoraba en una entrevista la
importancia de poner a los jefes en el centro del
espacio de trabajo: Una redacción así
solo funciona si hay un centro de gravedad.
Fuera ya de la
estrella central, en las esquinas y
los extremos de la redacción se sitúan los
equipos encargados de suplementos, revistas y
otros contenidos menos ligados a la actualidad
inmediata, así como los pequeños estudios de
producción de audio y vídeo. También hay una
sala de investigación para que los periodistas
puedan trabajar solos, y una sala de lectura para
alejarse del ruido propio de la redacción. En el
piso superior se localizan las oficinas
comerciales y corporativas.
La convergencia
ha agilizado la coordinación en el nivel
directivo, pero hay otros detalles que ayudan a
los periodistas en su trabajo diario. Tras una
visita, la WAN destacó en su blog la compra de
dos pantallas de ordenador por empleado, que
facilita la producción de vídeo, el diseño, e
incluso el seguimiento de noticias por Internet.
Otra novedad es
el video wall, proyectado en una pared
visible desde toda la redacción, que recuerda a
los redactores que no se mueven solo en un
entorno de papel: ven la portada siempre
actualizada de su propio diario digital, las
noticias de última hora según van entrando, el
listado de historias más leídas, y varias
pantallas con la señal de los canales de
información continua, la nueva ventana al mundo.
Un buen número de relojes muestra la hora en
distintas ciudades del planeta, reforzando la
nueva vocación global de la compañía.
De
una experiencia piloto a la integración total
Los periodistas
de la sección de Economía y Negocios fueron los
primeros en trabajar conjuntamente para The
Daily Telegraph, The Sunday Telegraph y
el sitio web a lo largo de la semana. El puesto
de editor de mercados del sitio web se creó a
principios de 2006 para supervisar la cobertura
económica tanto en la plataforma web como en la
franja matinal de la edición impresa, según
detalló The Guardian. Por tanto, el nuevo
jefe entraba a trabajar a las 7 de la mañana,
cuando las empresas realizan sus anuncios a la
Bolsa. También se encargaba de participar en la
reunión matinal de redacción.
En noviembre de
2007, un nuevo paso: el jefe de Economía asumió
el control de la sección en las dos cabeceras y
la web, mientras que el jefe de Mercados de la
edición digital vio su puesto transformado en
multiplataforma.
La
consolidación de este modelo de trabajo
coincidió con un número significativo de bajas.
En pleno verano de 2008, según contó The
Guardian, hasta cuatro periodistas
especializados dimitieron de sus trabajos en la
nueva sección integrada. Otros seis periodistas
económicos habían dejado el periódico
voluntariamente desde que comenzó la fusión. La
noticia apuntaba a la mayor exigencia de la nueva
situación laboral como uno de los motivos de las
bajas voluntarias. El Telegraph, sin
embargo, esgrimía razones personales y
profesionales distintas.
La noticia de
que Telegraph Media Group fusionaba finalmente
las redacciones de The Daily Telegraph y The
Sunday Telegraph, con los redactores del
papel escribiendo también para la web, se
confirmó a principios de junio de 2008. Para
entonces, la integración ya había alcanzado
plenamente a las secciones de Economía,
Deportes, Internacional, Ciencia y Opinión,
mientras que había desaparecido la antigua área
de relación con los lectores. Sin embargo, la
dirección del grupo se esforzó continuamente
por aclarar que cada cabecera mantendría su
propia identidad. Al mismo tiempo, se introducía
el nuevo sistema de producción de Escenic, que
permite la edición simultánea de piezas para la
edición impresa y la página web.
No todo ha
cambiado en el Telegraph, porque las
cabeceras impresas siguen manteniendo algunas
exclusivas y contenidos propios, pero la
redacción cada vez está más enfocada a
construir las noticias en la web, en abierto, a
lo largo del día. El proceso de elaboración
comienza en Internet, en una pieza corta y
rápida que se actualiza según sea necesario.
Después, se valora la posibilidad de
acompañarla con un audio o vídeo.
Posteriormente, con los datos adicionales y las
reacciones que haya recabado, redacta un texto
más analítico y de contexto para el papel.
Según
detallaban desde el diario a The Editors
Weblog de la WAN, hay distintos momentos
clave a lo largo del día: los picos de audiencia
se registran entre las 8 y las 10 de la mañana,
y posteriormente entre las 12 del mediodía y las
2 de la tarde, así como a la hora de salida de
las oficinas. Se plantean distintos productos
según la franja horaria, con más énfasis en la
información dura y útil a primera hora, y
algunos contenidos de entretenimiento según
avanza el día.
Tensiones
entre el personal y baile de sillas
La integración
redaccional no se ha saldado sin víctimas en el
grupo Telegraph. La colisión de intereses entre
distintos cargos y la necesidad de que todos los
trabajadores compartan la nueva cultura y se
adapten a trabajar al nuevo ritmo provocó
salidas voluntarias de la empresa y la
sustitución de algunos puestos por otros..
Uno de los casos
más sonados fue el de la directora de The
Sunday Telegraph, Patience Wheatcroft, que
dimitió en septiembre de 2007 tras llevar un
año y medio en el puesto, argumentando
diferencias estratégicas en el
proceso de convergencia, aparentemente debido a
la presión que sufría para integrar su cabecera
con los otros dos soportes, The Daily
Telegraph y la web. Una fuente no
identificada por The Guardian aseguró que
el verdadrero problema era su fracaso a la hora
de adoptar Internet como plataforma.
Su salida supuso
que el director de The Daily Telegraph,
Will Lewis, se convirtiera en director general de
ambas cabeceras, aunque Telegraph Media Group se
esforzaba por negar cualquier plan para integrar
las ediciones impresas de The Daily Telegraph y
The Sunday Telegraph, la célebre seven-day
operation que muchas parejas de diario
y dominical se plantean en todo el mundo:
Ambas cabeceras tienen una completa
independencia editorial, e identidades bastante
separadas, y así las seguirán teniendo,
dijo a The Guardian un portavoz del grupo.
En julio de
2008, el grupo Telegraph prescindió de algunos
trabajadores y muchos colaboradores freelance y
los sustituyó por 40 nuevos puestos en
plantilla, tanto a jornada completa como a media
jornada. Este cambio formaba parte de una
reorganización en la que la quincena laboral
pasaba de 9 a 10 días de trabajo. Por tanto,
algunos empleados trabajarían más fines de
semana. La dirección declaró que no había
ningún recorte, sino que el hecho de situar la
web como prioridad dentro del proceso de
integración hizo necesaria la redistribución de
un presupuesto que, en cualquier caso, era mayor
que nunca.
Nuevos
puestos y nuevos perfiles
Cuando una
compañía periodística se centra en Internet,
también cambian los caladeros en los que sale en
busca de nuevos fichajes. En 2007, el grupo
Telegraph incorporó como directora de medios
digitales a Alison Reay, que había sido
directora comercial de Yahoo en el Reino Unido.
Además, Mike Moore, un ejecutivo de amplia
trayectoria en la división europea de America
Online (AOL), como responsable de marketing y
estrategia.
La prensa
bullía en la temporada 2007-08 con cambios en
casi todos los puestos intermedios y puestos
especializados de la redacción; no solo se
produjeron movimientos internos, sino también
despidos y fichajes.
Marcus Warren se
hizo cargo en junio de 2007 de la dirección de
telegraph.co.uk. Con ocho meses de experiencia
como sub-director de la web tras haber saltado
desde la sección de Internacional, era un
hombre de la casa. Sin embargo, en
marzo de ese mismo año, se había contratado al
anterior director general de Bloomberg, Edward
Roussel, como nuevo director de operaciones
digitales del grupo. Adrian Michaels, antiguo
corresponsal en Milán del Financial Times,
se convirtió en el primer director de
operaciones exteriores de Telegraph Media, para
gestionar su producción informativa en todos los
soportes.
Uno de los
nuevos puestos multiplataforma que se crearon fue
el de jefe de Opinión y Comunidad, en abril de
2008, encargado de supervisar una variopinta gama
de espacios, desde las páginas
nobles de Opinión en el periódico impreso
hasta novísimas secciones de participación en
la web, tales como el servicio de
personalización My Telegraph o el
área de debate Your View.
Hacer
buen vídeo... y rentabilizarlo
Uno de los
frutos más vistosos de la moderna redacción es
Telegraph TV, un completo producto audiovisual
que, más que vídeo de periódico, se ha
convertido en poco tiempo en un verdadero canal
de televisión bajo demanda con aspiraciones de
traspasar las fronteras de Internet. Edward
Roussel contaba a The Independent que la
empresa tiene la intención de sindicar su
contenido en otros lugares, como gimnasios,
aerolíneas o centros comerciales.
Como sucede con
cualquier otro contenido editorial, las
decisiones sobre vídeo se toman en las reuniones
del periódico y se ajustan a lo largo del día.
Una de las principales innovaciones es News
Now, lanzado en septiembre de 2007. Se trata
de un boletín informativo a la carta que refleja
la agenda informativa del Telegraph, pese
a estar producido por la compañía independiente
ITN, que es la encargada de producir los
informativos de las cadenas privadas ITV y
Channel 4.
De hecho, es
habitual que en las piezas de News Now un
miembro del staff directivo ofrezca un
comentario a cámara sobre la noticia del día;
se hace una corte rápido en una sala de edición
dentro del periódico y se envía a ITN, donde se
incluye el análisis o la opinión en el vídeo
informativo que, en menos de una hora, ya está
en la página web.
El boletín News
Now se actualiza entre 7 de la mañana y 7 de
la tarde; un verdadero esfuerzo por ofrecer un
producto de calidad. Ténagse en cuenta que la
propia CNN, el verdadero gigante informativo
audiovisual en Internet, también centra la
producción propia de vídeo online en una franja
de unas doce horas al día.
Sin embargo, no
todo es actualidad inmediata. Entre las
principales apuestas de programación, hay varios
espacios semanales, que cubren nichos
específicos que no encuentran acomodo en la tv
convencional.
El grupo
Telegraph no pierde de vista los contenidos
audiovisuales como negocio. Por ello y a pesar de
la fuerte apuesta de los diarios de la
competencia en este terreno, no dudó en suprimir
su servicio de podcast, que no contaba con
audiencia suficiente para justificar el gasto. A
diferencia del vídeo, que se ve directamente en
el ordenador, la experiencia de consumo de los podcasts
descargar al ordenador, sincronizar con
el dispositivo y escuchar es todavía
engorrosa.
Llegar
al usuario, dondequiera que esté
En una
presentación titulada Llegar y conectar
con nuevas audiencias, el subdirector
general del grupo Telegraph y encargado del
proyecto de convergencia, Chris Lloyd, se
refería al cambio cultural que ha supuesto pasar
de centrarse en lo impreso a centrarse en la
audiencia, sin importar el soporte. El objetivo,
como aseguraba el director del diario, es proveer
contenido a la audiencia cuando lo quieran, donde
lo quieran y en el formato que prefieran, pero
manteniendo la calidad y la inteligencia. Para
ello, hay que comunicar a los lectores lo que el
medio puede ofrecerles. Como ejemplo, Lloyd
mostraba en su presentación dos portadas de The
Daily Telegraph. En la correspondiente a
junio de 2006 había una única referencia a la
web, una dirección genérica situada bajo el
balcón promocional. Un año después, ese mismo
balcón estaba protagonizado por las nuevas
posibilidades de personalización de la página
web y los contenidos de viajes del sitio,
mientras que las tres principales historias de
portada también contenían llamadas a
telegraph.co.uk.
Además de
preocuparse por su presencia en buscadores y
sitios web de promoción social, otra de las
ideas apuntadas por Lloyd en relación con el
contenido apunta a hacerlo accesible de forma
rápida y cómoda, con nuevos canales como
Telegraph TV, versiones para dispositivos
móviles o widgets aplicaciones que
se pueden incrustar en otras páginas web o en el
escritorio. Otra estrategia es crear
comunidad con los lectores, tanto dentro My
Telegraph como fuera del sitio web
por ejemplo, en redes como Facebook.
Según los datos
auditados por ABC, esta estrategia dinámica
permitía al sitio web del grupo Telegraph
alcanzar en el verano de 2008 un incremento anual
del 71% en la audiencia mensual nacional (hasta
los 6,3 millones) y un incremento anual del 126%
en la audiencia global, hasta 22,1 millones. En
resumen, la estrategia de marketing del grupo
Telegraph consiste en apostar por el cambio
cultural y tomar las riendas de todas las áreas
del negocio, facilitar el acceso al contenido y
promocionarlo, utilizar nuevos canales de
distribución, probar cosas nuevas y no tener
miedo de los errores. Los resultados están a la
vista.
Formación
y comunicación
Chris Lloyd
habla de la apuesta por un cambio cultural
masivo; The Daily Telegraph trató de
educar o entrenar a los periodistas para que
tuvieran las competencias, las capacidades y el
entusiasmo necesarios para entender el periodismo
en Internet en general y en el sitio web del
grupo en particular.
Además, los
cursos sirvieron para presentar a algunos de
estos periodistas la idea del audio y el vídeo.
El responsable
del proceso de convergencia explicaba los retos a
los que se enfrentó The Daily Telegraph en
una entrevista con el profesor Alfred Hermida
(reportr.net), en abril de 2008. El cambio de
sede perseguía los objetivos de fomentar un
cambio estructural signficativo y mejorar la
comunicación entre los periodistas, para
extender el entusiasmo y lograr que confiaran en
el proyecto: La mejor forma de animar a la
gente que tiene miedo es ofrecerles toda la
formación que necesiten.
El cambio
es un problema cuando la gente lo desconoce o
cuando no se lo han explicado bien. Pero nosotros
hemos invertido una cantidad enorme de tiempo en
explicar por qué había una necesidad de
cambiar, compartiendo la visión de la empresa y
ofreciendo a los empleados la oportunidad de
plantear sus dudas. Al final, así es como está
funcionando el sector, hemos sido honestos sobre
nuestros objetivos y vamos a mantenernos fieles a
los planes, afirmaba Lloyd a Hermida.
El objetivo de la formación era corregir
el problema de que a la gente no le gustan los
cambios. Hay un montón de personas inteligentes
que pueden hacer mucho más de lo que
creen.
En un foro
académico en Texas, Lloyd explicó que los
cursos de cinco días se llevaron a cabo a lo
largo de diecisiete semanas. Grupos de unos doce
periodistas se tomaron un respiro de su trabajo
habitual para aprender la teoría y la práctica
de los nuevos medios. Se trataba,
fundamentalmente, de simular un trabajo
multiplataforma diario y probar nuevas formas de
organización. Así, durante los tres meses se
pudieron descubrir las lagunas del nuevo proceso:
No había un programa detallado de lo que
estábamos haciendo, y animamos a los periodistas
a exteriorizar lo que creían que no estaba
funcionando. El vídeo fue especialmente
popular entre los periodistas, que podían elegir
su plan de formación, porque no estaban
obligados a adquirir ninguna destreza en
concreto.
La última
jornada se destinaba a prácticas, en las que se
producían al mismo tiempo varias páginas del
periódico, audio, vídeo, y otros contenidos
para la web. Después, se valoraban las
decisiones y los problemas, con mucha
implicación por parte del director, Will Lewis.
Pocos meses
después de ponerse en marcha, el modelo de
integración del grupo Telegraph ya servía como
modelo al otro lado del Atlántico. IFRA Newsplex
organizó en 2007 un curso para directores en
Estados Unidos, centrado en el cambio cultural en
la redacción: cómo conseguir la aceptación de
los redactores, métodos y técnicas de
implementación, comunicación y gestión del
cambio; procesos de trabajo y nuevos puestos
organizativos en el staff.
LAS
CLAVES:
Una
redacción que facilita el intercambio
Más allá de
consideraciones estéticas, la estructura radial
favorece la comunicación y elimina los silos. El
núcleo directivo central se articula como unidad
de respuesta permanente ante las demandas
informativas del momento. Además de reorganizar
los elementos ya existentes, las redacciones
necesitan nuevos espacios de grabación y
edición audiovisual. Y aunque el lugar del
periodista siga estando en la calle, la
multiplicación de pantallas abre la redacción
al mundo.
Los
nuevos jefes
Cuando se habla
del perfil del nuevo periodista para una
redacción integrada, se habla mucho de la
infantería y muy poco de los capitanes. Quizá
la persona más adecuada para dirigir la
integración y el escenario posterior no sea
quien hasta ahora ostentaba la responsabilidad
ejecutiva sobre uno de los medios. Quizá no se
encuentre dentro de la empresa. Quizá, incluso,
no haya desarrollado toda su carrera profesional
en el soporte impreso. The Telegraph designó
al director más joven de su historia para
comandar el proceso de convergencia, y fichó
cargos procedentes de empresas de Internet.
Toma
el dinero y corre
Se está
convirtiendo en una máxima en las redacciones
que quieren integrarse y no saben cómo: los
experimentos, más que con gaseosa, se hacen con
la sección de Finanzas. La elección no es
casual: las noticias de este campo nacen muy
temprano, son generalmente breves y se quedan
viejas al instante; su lugar natural parece la
red. No en vano, se considera que muchas
actualizaciones pierden su valor a los 15
minutos, que es la demora que separa a los
servicios de información financiera premium de
los gratuitos. Pero hay algo más. Incluso el
análisis, esa porción de periodismo que
parecía reservada al papel, pierde gran parte de
su interés si se lee al día siguiente. La
necesidad existía, y los medios más avispados
ya la están cubriendo. Columnas web,
consultorios, blogs, vídeos... usted le pone el
nombre a los formatos de análisis más pegados a
la actualidad del día, y que se deben ofrecer...
en el día.
Adiós,
arrogancia
La declaración
de principios del director, Will Lewis, destaca
por varias asunciones que lo desligan del nutrido
grupo de hombres del papel que
considera a Internet un medio subordinado. A
saber: el periódico no es imprescindible para
estar bien informado, el periódico debe
abandonar la noción de que las noticias son esas
cosas que la gente lee impresas por la mañana, y
una exclusiva es una exclusiva aunque se esté
publicando en la página web. Un director
escéptico sobre el valor y el potencial de
Internet se convierte en dinamita contra un
proceso real de convergencia.
La
respuesta está en la pizarra
¿Necesidad de
experiencias piloto? Formación. ¿Renovación
tecnológica? Formación. ¿Necesidad de quitar
el miedo a los trabajadores? Formación.
¿Necesidad de determinar qué miembros de la
redacción se implican más con el cambio?
Formación. Frente a muchos de los temores que
surgen antes de emprender el proceso de
convergencia, la formación casi siempre es la
respuesta.
* Ramón
Salaverría es doctor
en Periodismo por la Universidad de Navarra,
donde es Profesor Titular. Dirige el Departamento
de Proyectos Periodísticos y el Laboratorio de
Comunicación Multimedia (MMLab). Vice-chair de
la Journalism Studies Section, dentro de la
European Communication Research and Education
Association (ECREA). * Samuel Negredo es graduado en Periodismo por la
Universidad de Navarra, con Premio
Extraordinario. Ha disfrutado de una beca del
Ministerio de Educación y Ciencia en el
Departamento de Proyectos Periodísticos, con el
que ha colaborado desde 2005. Actualmente trabaja
en una tesis doctoral sobre el vídeo informativo
en medios digitales. Este es un capítulo del
libro Periodismo
integrado: convergencia de medios y
reorganización de redacciones (Sol90Media, 2008).
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