El
periodismo en Cuba
Wilfredo
Isla Cancio
- Los hechos
no dejan de existir sólo porque sean
ignorados.
Tomas H. Huxley
INTRODUCCION
- En los
días en que termino estas reflexiones
sobre la situación de los medios de
comunicación en mi país, han comenzado
las asambleas previas al VI Congreso de
la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC),
donde deberán discutirse los principales
problemas del sector periodístico y
aprobarse las estrategias comunicativas
de los próximos años. El documento que
se someterá a debate en este evento
reconoce que los últimos siete años han
sido los más difíciles y complicados
para la actividad profesional
informativa, y convoca a enfrentar los
desafíos inmediatos apelando a una
máxima martiana: "De pensamiento es
la guerra mayor que se nos hace:
ganémosla a pensamiento.
- Sin
embargo, 1994 plantea múltiples
interrogantes para la propia existencia
de la prensa escrita, con el agotamiento
de las reservas de papel e insumos
poligráficos. También en los medios
audiovisuales pudieran producirse nuevas
afectaciones.
- Enfrentado
a estas tensiones de sobrevida, no es de
esperar que el VI Congreso de la UPEC se
pronuncie sobre un punto esencial --
excluído de agenda durante años -- en
el camino de las transformaciones
posibles: la readecuación del sistema
comunicativo cubano. El estatismo del
modelo de prensa partidista, sostenido en
principios ejecutivos que revelan cada
vez más su inoperancia, viene a ser un
obstáculo tan evidente como la
contracción numérica de periódicos y
revistas, y las reducciones de espacios
en radio y televisión.
- Hablar del
periodismo cubano hoy es remitirse a una
situación límite en la que -- como
ocurre con el país -- se debaten sus
opciones de sobreviviencia.
- La crisis
económica ha traído consecuencias
drásticas para los medios de
comunicación en dos direcciones
fundamentales: la primera, en el orden de
las restricciones de los horarios de
programación radial y televisiva en un
35 porciento, y de la prensa escrita en
un 80 porciento; la segunda, relacionada
con las estrategias informativas y las
prácticas profesionales, que han sufrido
un proceso regresivo a tono con los
tiempos de crisis, impidiendo la
viabilidad de un proyecto de
transformación que comenzaba a
experimentar ciertos avances al finalizar
los años ochenta.
- Describiremos
primeramente el panorama de limitaciones
cuantitativas del periodismo cubano, para
luego adentrarnos en las bases y
funcionamiento de la política
informativa cubana, cuya readecuación en
las actuales circunstancias resulta a mi
juicio el mayor estropicio para la
realidad comunicativa de la isla.
- En octubre
de 1990 se produjo la primera reducción
de los espacios informativos, que afectó
fundalmentamente a la prensa escrita con
la cancelación o delatación de la
periodicidad de revistas y tabloides; el
cierre de Bastión, órgano de las
Fuerzas Armadas (50 mil ejemplares), el
reajuste como semanarios de Juventud
Rebelde y Trabajadores --
hasta entonces diarios de alcance
nacional -- y el replanteamiento del
volumen de tirada de los catorce
periódicos provinciales y del periódico
municipal de la La Isla de la Juventud.
- Desde ese
momento Granma, órgano del
Comité Central del Partido Comunista de
Cuba (PCC) que circula desde 1965,
asumió las responsabilidades como el
único diario nacional (de martes a
sábados), con una tirada de 400 mil
ejemplares.
- Según
datos oficiales, de las 733 publicaciones
existentes en Cuba hasta 1990, sólo
continuaron editándose 265, de ellas 212
de carácter científico-técnico, cuya
circulación es vital para posibilitar el
intercambio de información especializada
por concepto de canje con universidades y
organismos internacionales.
- De las
publicaciones canceladas, algunas han
encontrado subsistencia gracias a
ediciones en el extranjero financiadas
por instituciones académicas y
culturales, como es el caso de las
revistas Tablas, Conjunto y
Clave; otras han logrado
reaparecer en el pa;is con la
colaboración de donaciones monetarias de
fundaciones y grupos de amigos -- La
Gaceta de Cuba, publicación
bimestral de la Unión de Escritores y
Artistas -- o mediante el
autofinanciamiento con los fondos de
recaudaciones en divisas del organismo
que la patrocina, como la revista Cine
Cubano, fundada en 1960 bajo los
auspicios del Instituto de Cine (ICAIC).
- Con la
implementación del "segundo
paquete" de medidas --diciembre de
1991 -- la programación televisiva vio
reducidos considerablemente sus espacios
informativos: se suprimieron las
transmisiones en horario matutino y el
noticiero vespertino de 30 minutos; en
estos momentos los dos canales de
televisión con cobertura nacional
transmiten sólo 81 horas semanales:
cubren el horario de 6:30 a 11:30 p.m.,
excepto los sábados, cuando se prolonga
hasta las 2:00 a.m. con el tradicional
filme de medianoche. Los siete
telecentros locales ofrecen una hora
diaria de programación, de lunes a
sábados.
- Para la
prensa escrita, este nuevo corte
significó el paso a periodicidad semanal
de todos los órganos provinciales, la
disminución del número de páginas para
los ya escuálidos Juventud Rebelde
y Trabajadores (ambos ahora con 12
páginas en formato de tabloide), y el
cambio del tradicional formato de la
octogenaria revista Bohemia por
uno más pequeño.
- Este
reordenamiento de los medios de
comunicación en virtud de los rigores
del denominado "período especial en
tiempos de paz," ha obligado
también a numerosos ajustes y
movimientos del personal periodístico
hacia otros colectivos laborales, en
muchos casos vinculándolo con tareas
afines de investigación, comunicación
institucional y publicidad en el turismo.
En un primer momento las emisoras
radiales y la Agencia de Información
Nacional (AIN) asimilaron el grueso de
las reubicaciones, pero el agravamiento
de la situación impone continuar
explorando otras variantes de
reinserción. Es necesario aclarar que
los profesionales reubicados mantienen su
anterior plaza laboral e idéntica
retribución monetaria,
independientemente del puesto de trabajo
que se les haya asignado.
- Pero es
evidente que las preocupaciones del
sector periodístico no se reducen a
estas manifestaciones emergentes de la
crisis, sino que apuntan a otras
cuestiones esenciales del ejercicio
profesional dependientes de los
condicionamientos políticos. El
replanteo táctico de las funciones
informativas y la revitalización
propagandística a tono con las urgencias
circunstanciales, están haciendo
peligrar la efectividad comunicativa de
los mensajes, que cada vez más
amplifican el lenguaje retórico. De
hecho la estrategia informativa que
comenzó a abrirse paso tímidamente en
1986, después de los acuerdos del V
Congreso de la UPEC, se halla en un
trance insoluble desde la perspectiva
actual.
- Ya a
finales de 1990, Julio García Luis,
presidente de la UPEC, definió la
situación en los siguientes términos:
"El periodismo cubano se debate en
una contradicción fundamental; por un
lado está el convencimiento que tenemos
de la necesidad del cambio en la prensa y
por el otro, las limitaciones que nos
impone la coyuntura. (...) Para cumplir
las prioridades informativas en estos
difíciles momentos, el periodista
tendría que caminar sobre una cuerda
fina y tensa, a mucha altura del suelo y
sin red abajo, con una vara todavía más
larga para no perder el equilibrio y
estar dispuesto además a seguir
avanzando sin retroceder pese a que hay
más peligros y riesgos (...) No hay
alternativa: o laverarnos y seguir
adelante, a la vez que aprendemos y
afirmamos lo nuevo, o retroceder y
hundernos."1
- El rosario
de calamidades que durante años ha
acumulado el periodismo nacional incluye
tanto aspectos técnico-profesionales --
pobreza de lenguaje, limitado manejo de
fuentes, falta de acometividad, ausencia
de opinión, escasísima
especialización, didactismo a ultranza y
otras faltas que añadirían un largo
etcétera -- como atraso tecnológico: la
introducción de las nuevas tecnologías
a la dinámica productiva ha sido lenta y
pobre, y la impresión off-set para la
totalidad de los diarios nacionales es
una conquista de finales de los ochenta.
Sobre estos factores pesan las limitantes
intrínsicas al modelo comunicativo de la
experiencia socialista, que ha resultado
incapaz de adecuar sus respuestas a las
circunstancias de cada momento
histórico. Lamentablemente el proceso de
estatización de los medios ha derivado
en control ideológico de los contenidos,
y en plano teórico ha faltado una
reflexión rigurosa, estrictamente
científica, sobre el papel de los
órganos de información. La atrofia
comunicativa del "socialismo
real" socavó la credibilidad del
propio sistema y tras la ola de los
derrumbes quedan unas cuantas lecciones
que merecen sin dudas una serena
meditación.
- El caso
cubano, aun desde su peculiaridad con
respecto a otros proyectos comunicativos
que se correspondían con idiosincrasias
y culturas diferentes, no pudo sustraerse
de reproducir ciertas pautas
características de los procesos
informativos del socialismo. Sobre todo
en los últimos años, la ruptura entre
realidad cotidiana y expresión
periodística ha suscitado agudos debates
en la vida nacional. Incluso es
sintomático el hecho de que reconocidos
defensores de la esencialidad del proceso
revolucionario en el exterior, tengan sin
embargo una postura irreconciliable con
el comportamiento de sus medios de
comunicación. Para Gabriel García
Márquez, "la prensa cubana es
laudatoria y conmemorativa, que más
parece hecha para ocultar que para
difundir" (Prólogo a Un
encuentro con Fidel, de Gianni
Miná), opinión que suscribe Eduardo
Galeano con una frase de cáustica
ironía: "La prensa cubana parece de
otro planeta."
- Lo que ha
entrado en crisis es un modelo de
comunicación basado en el esquema
trasmisivo lineal, excesivamente
verticalizado y aferrado a un
sociofuncionalismo ingenuo, con una
concepción de los medios informativos
como meros instrumentos ideológicos. La
naturaleza rígida de este modelo es el
principal obstáculo para la aplicación
de cualquier estrategia informativa, como
ha confirmado la realidad cubana de los
últimos años. La necesidad de una nueva
óptica para enfrentar los desafíos
comunicativos de la contemporaneidad es
una convicción que comparte García
Luis: "El modelo que podemos llamar
oficialista apologético o unanimista
agotó sus posibilidades. Nosotros
estamos en el punto que entendemos que el
modelo de prensa anterior que había en
el socialismo no nos sirve, pero tampoco
vamos a asumir el capitalista. Tenemos
que buscar nuestro propio."2
- Este modelo
cuestionado por García Luis se
corresponde, según las definiciones de
Lionard L. Chu, con el "modelo
ejecutivo de comunicación", cuya
principal obligación es la ejecución,
no la formulación de políticas.3 Como apunta Chu, en este
proceso "la información sólo es
bien recibida (y aceptada) si contribuye
a la ejecución de la política."4
- El modelo
ejecutivo suele parecer más efectivo si
se mira sólo al logro de la meta, pero
en realidad ahí radica su limitación a
largo plaza. "El dirigir las
comunicaciones enfáticamente al logro de
metas -- concluye Chu -- puede sólo
crear un fenómeno de unidad; no puede
asegurar que se logren las metas. Los
medios pueden estar saturados con
informaciones imine, pero si la realidad
las contradice, los esfuerzos desplegados
en comunicación pueden ser vanos y hasta
contraproducentes."5
LOS ESLABONES DE LA
HISTORIA
- Es
necesario en este análisis referirnos a
algunos antecedentes que permitirán una
mejor comprensión de la encrucijada de
los medios de comunicación en Cuba.
- La mayoría
de los historiadores y comunicólogos
coinciden en señalar los primeros años
de la década del sesenta como la etapa
de máximo esplendor del periodismo
cubano después de la instauración del
gobierno revolucionario.
- El proceso
de nacionalización de los medios de
información en 1960, allanó el terreno
para el ejercicio de un periodismo vital
y desprejuiciado, que supo encarar con
fuerza creadora los grandes
acontecimientos de la eclosión
revolucionaria y las complejidades del
enfrentamiento ideológico interno en sus
diversos matices, y permitió establecer
un sentimiento comunitario de dignidad y
expresión nacional, sin desestimar la
tradición cultural heredada. La amplitud
reflexiva, la variedad genérica el
estilo polémico, las búsquedas
experimentales y los aportes
fotográficos y de diseño, constituyen
valores reconocibles en publicaciones de
la época como el diario
Revolución y su antológico
suplemento Lunes de Revolución,
la agencia Prensa Latina, las revistas Cuba,
Bohemia y Casa de las Américas,
y en el naciente noticiero
cinematográfico ICAIC.
- Pero el
carácter movilizado y agitativo que
respondió a los latidos de un momento
histórico concreto, y la creciente
resistencia a los enfoques críticos por
parte de organismos estatales e
instancias partidistas apelando a un
apotegma paralizante -- revelar las
deficiencias internas es entregarle armas
al enemigo --, enclaustraron el discurso
periodístico en una concepción que ya
había agotado sus posibilidades y no se
correspondía con las expectativas de
desarrollo socioeconómico del país.
- La
retórica panfletaria, el consignismo, el
tono moralizante y la omisión de asuntos
considerados "conflictivos,"
comenzaron a perfilarse como los
cosméticos recurrentes de los medios de
comunicación, al tiempo que la vida
cultural cubana y la actividad de las
ciencias sociales detenían su empuje
creador, golpeadas por errores e
incomprensiones coyunturales. Ya en pleno
"decenio gris" -- como se
conoce la década del setenta
--comenzaron a potenciarse las primeras
ideas de transformación, acompañadas de
pronunciamientos oficiales, documentos,
acuerdos y resoluciones. El proceso de
institucionalización del país, en 1976,
validó la Tesis y resolución sobre
los medios de difusión masiva, un
texto considerado entonces programático
para el periodismo nacional.
- La Tesis
y resolución define que "los
medios tienen la función de ampliar,
generalizar y enriquecer el contenido de
este proceso, al que aportan
sensiblemente en lo que concierne a la
información nacional e
internacional."6
- Además, se
reconoce la información como un derecho
del pueblo, se insta a desarrollar la
crítica contra los errores y
negligencias que entorpecen los avances
del país y se enfatiza en "el
vínculo entre el periodista y las masas,
para contribuir a que éstas no sean
sólo receptores pasivos de un mensaje,
sino que consideren a los distintos
órganos como vehículos de expresión de
sus sugerencias y quejas."7
- Es oportuno
acotar en este aspecto que el derecho a
la información no aparece explicitado
del mismo modo en la Constitución de la
República aprobada en 1976 por
referendum popular y ratificada por la
Asamblea Nacional en 1992, sino que se
diluye en el Artículo 53: "Se
reconoce a los ciudadanos libertad de
palabra y de prensa conforme a los fines
de la sociedad socialista. Las
condiciones materiales para su ejercicio
están dadas por el hecho de que la
prensa, la radio, la televisión, el cine
y otros medios de difusión masiva son de
propiedad estatal o social u no pueden
ser objeto, en ningún caso, de propiedad
privada, lo que asegura su uso al
servicio exclusivo del pueblo trabajador
y del interés de la sociedad."8
- En el
período que precede la formulación de
la política informativa de 1986, es
interesante valorar la aparición de
documentos y orientaciones respaldando la
autoridad social de los medios.
Obviamente, como demuestra una larga
cronología de resoluciones acuerdos y
discursos, la convicción transformadora
que respaldó la más alta autoridad
política no tuvo una respuesta
consecuente en la práctica informativa.
- Veamos los
términos en que están formulados estos
textos programáticos que pretendían
incentivar la profesionalidad del
periodismo cubano.
- El 4 de
marzo de 1976 el Buró Político del PCC
dispuso que "la política editorial
e informativa trazada por cada órgano
corresponde de manera intransferible a su
director."
- Tres años
después, el 28 de noviembre de 1979, el
IX Pleno del Comité Central del PCC dio
a conocer una resolución acerca del
fortalecimiento de la crítica en los
medios de difusión masiva, la cual
llamaba a los periodistas a elevar los
niveles del ejercicio crítico en la
lucha contra los errores y debilidades de
la sociedad. Lo más significativo de
este documento fue su planteamiento sobre
la receptividad a que están obligados
los organismos y funcionarios objeto de
críticas, así como su alerta para que
las instancias partidistas actuaran como
salvaguarda del periodista ante cualquier
intento de amordazamiento o represalia.
- El IV
Congreso de la UPEC -- marzo de 1980 --
retomó problemas insolubles a pesar de
los sistemáticos llamamientos. El
Informe Central al Congreso fustigó la
tendencia a la apología y reiteró la
necesidad de una prensa analítica,
crítica, que sea activa en la solución
de problemas; asimismo señaló como
cuestión de fondo la espontaneidad que
ha caracterizado el desarollo del
periodismo cubano y valoró como ineficaz
la política de cuadros en el
sector (los subrayados nuestros). 9
- Debe
insistirse en los términos subrayados
como dos de los puntos más conflictivos
de las prácticas informativas en Cuba.
El requerimiento de una
"solución" en el propio
trabajo periodístico para los problemas
planteados, entendiéndose que así asume
su "responsabilidad social", se
convierte de hecho en un muro de
contención a la apertura crítica. Por
otro lado, la "política de
cuadros" en los medios de
comunicación ha significado la
promoción a directores de periódicos y
jefes de emisiones informativas de
personas no idóneas, dado que se
prioriza el factor de confiabilidad
político-ideológica por encima de las
cualidades profesionales.
- Pero los
acuerdos del Congreso de 1980,
calificados entonces esclarecedores,
validaron y amplificaron los errores y
malformaciones de la etapa en que se
insertaba. En la tesis Por un
periodismo crítico, militante y creador
-- una frase convertida en consigna
cacofónica del discurso oficial -- se
definía que "la responsabilidad
primera y más alta de nuestra crítica
nacional está en llegar a convertirse en
vocero popular, creador, profundo y ameno
del Sistema de Dirección y
Planificación de la Economía,
introducido en 1976 e impugnado diez
años después por la más alta
dirección política del país por
considerarlo incapaz, errático y
deformante.
- Por otra
parte, entre las recomendaciones surgidas
al calor de los debates aparece la de
"estudiar la rica y vasta
experiencia de los medios de difusión
masiva de la comunidad socialista en el
ejercicio de la crítica,
fundamentalmente la de la Unión
Soviética, para su aplicación en el
periodismo cubano. Un evidente síntoma
de mimetismo y reproducción acrítica
del "legado" socialista, a la
luz de una nueva perspectiva.
- Al
intervenir en el plenario del Congreso,
el propio Raúl Castro reconoció que no
eran los periodistas los únicos ni los
mayores responsables de las deficiencias,
pues según él continuaba siendo
insuficiente el nivel de comprensión
alcanzado por muchos dirigentes
partidistas y estatales sobre la
vinculación orgánica entre desarrollo
económico y gestión periodística.
- En 1984 el
Buró Político consideró necesario
producir otras Orientaciones para elevar
la eficacia informativa, en las que se
condenaban las medidas coercitivas sobre
los periodistas por parte de la
administración estatal y se exhortaba a
éstos a adoptar una actitud activa y
enfrentar tales escollos "como
corresponde a su condición de trabajadores
ideológicos." García Luis
considera que todos estos llamados al
orden fracasaron porque "tomaban a
la prensa aisladamente del contexto
social y no como parte de una
transformación integral de la
sociedad."10
- Si
atendemos al contenido de los documentos
mencionados hasta aquí, es fácil
advertir como leit motiv un criterio
reduccionista que identificaba la
renovación con ejercicio de la
crítica de un trabajador ideológico,
soslayando otras implicaciones esenciales
como la información sistemática, la
diversidad expresiva, la personalidad
jurídica del periodista y el rediseño
de una concepción comunicativa sobre
bases científicas.
- Era
frecuente en estos tiempos, que ante un
llamado o resolución los medios se
saturaban de críticas y cuestionamientos
que iban desde el incumplimiento de un
plan técnico-económico de una empresa a
la aparición de un ratón en una caja de
cake vendida en una dulcería habanera o
la persistencia de un salidero de agua en
un edificio municipal. Estas
"ráfagas" de infortunios
aislados, sin potenciar análisis
generalizadores de las causas de la
ineficiencia económica y de los
servicios públicos, conducían
inevitablemente a la parálisis: surgían
voces institucionales
"aterrorizadas" por la imagen
caótica de la realidad que estaban
ofreciendo los periodistas -- los
guardianes de nuestra imagen han sido una
especie perseverante por motivos diversos
-- y a partir de aquí se llamaba al
orden y la recapacitación. Cumplido el
juego de la noria, las fuerzas regresivas
de los niveles estatales y partidistas
tenían razones suficientes para alertar
sobre los "peligros de la
apertura."
- En este
recuento de condicionantes adversas para
el ejercicio informativo, no podemos
obviar las tensiones del diferendo
Cuba-Estados Unidos, lo que ha derivado
internamente en una mentalidad de
fortaleza sitiada, vigilante en los
diversos niveles y dependencias estatales
ante cualquier revelación comprometedora
para la seguridad del país. El llamado
"síndrome del misterio" del
periodismo cubano no es más que la
deformación burocrática de esta actitud
de custodia: todo es información
sensible, toda aparente divergencia debe
ser silenciada en aras de la unidad
frente a la confrontación inminente.
- Como ha
observado Armand Mattelart, "el
peligro de la racionalidad de la guerra
es que es alérgica a la noción de
contradicción. Ninguna información
susceptible de desmoralizar a los
combatientes y las poblaciones civiles
puede ser divulgada(...) Ninguna
estrategia de guerra se construye a
partir de la duda, de la hipótesis, sino
a partir de la creencia y las
certidumbres."11
LOS RETOS DEL PROYECTO DE
POLITICA INFORMATIVA
- Los ochenta
resultaron años de reactivación y
dinamización para el pensamiento social
y la actividad cultural del país,
necesitados de nuevas respuestas frente a
las apremiantes dificultades internas y
en medio de los cambios ocurridos en el
bloque socialista a finales del decenio.
- Lo que el
ensayista y profesor universitario
Fernando Martínez ha calificado como
"el duro impacto del
empobrecimiento, dogmatización,
seguidismo y erradicación del choque de
criterios que sufrió nuestro pensamiento
social en la década pasada" (Taller
Científico Cultura, Ideología y
Sociedad: balance de los ochenta,
1989), inspiró encendidos debates
durante el denominado "proceso de
rectificación de errores y tendencias
negativas" convocado por la
dirigencia política del país en abril
de 1986.
- En este
contexto y como resultado de todos los
esfuerzos precedentes, se produce el paso
más consistente de todos estos años: la
formulación e implementación del
proyecto de política informativa, cuyos
presupuestos básicos se recogen en el
documento El periodismo en Cuba:
situación actual y perspectivas,
presentado al V Congreso de la UPEC
(octubre de 1986).
- Los puntos
esenciales de la política informativa,
respaldada por los acuerdos del Buró
Político del PCC -- junio de 1987 --son
los siguientes:
-Otorgamiento de mayor autonomía a los
órganos de prensa.
-Acceso real a las fuentes de
información.
-Respeto de los intereses de actualidad
de la ciudadanía a través de la
gestión profesional del periodista:
únicamente los motivos de defensa y
secreto estatal debidamente justificados
pueden limitar el acceso a la
información.
-Apertura de los medios hacia la
reflexión, la polémica y el sentir de
la población.
-Participación de la prensa en las
instancias de dirección partidista y
gubernamentales.
-Superación técnica y profesional del
personal periodistico a traves de cursos
y seminarios de especialización.
-Promoción de un sistema de
investigaciones sociales aplicadas a la
esfera de la comunicación.
-Establecimiento de una retribución
salarial más adecuada, de acuerdo con el
profesionalismo de cada periodista.
-Facilidades para el intercambio de
información sobre formas expresivas y
tendencias del periodismo contemporáneo,
utilizando las posibilidades
poligráficas de la UPEC.
-Rigurosa selección de los aspirantes a
estudios universitarios en la
especialidad de Periodismo.
- La
presencia de una información ágil,
diversa y documentada en los medios de
comunicación, continúa siendo el eje de
los problemas. Durante años se ignoró
el concepto de información y se
establecieron sobre ésta métodos de
dominio administrativo, de modo que
instituciones y organismos que generaban
información se erigieron a la vez en sus
controladores. García Luis reconoce que
en Cuba "no hay todavía una cultura
de la información.(...) Todo el mundo se
cree dueño de ella y en la capacidad de
negársela al periodista, y lo más
vergonzante, este último siente que no
tiene derecho a recibir la información
que busca."12
- Para el
entonces Secretario Ideológico del
Partido Comunista, Carlos Aldana,
"tal vez el más colosal de todos
los idealismos es reclamarle una conducta
consciente a quien no está debidamente
informado, en primerísimo lugar sobre
sí mismo, sobre su territorio, su
provincia, su país. Y tenemos demasiados
"dueños" de la información.
Es la única forma de propiedad feudal
que ha sobrevivido al socialismo."13
- En el
último trienio de la vida cubana, la
duplicación de la política informativa
fue derivando hacia el inmovilismo,
atenazada por las circunstancias de
crisis interna. La trayectoria de su
evolución es zigzagueante y precaria, lo
que demuestra que las voluntades expresas
y los documentos programáticos no bastan
para producir los cambios sustanciales en
los procesos de comunicación
informativa.
- La
persistencia del temor a la equivocación
-- trascendencia política que pueda
tener el revelar una información -- el
apego a formas rutinarias y burocráticas
en la transmisión de los contenidos,
retardan todo esfuerzo coherente por
ofrecer al fiudadano cubano una visión
más razonada y equilibrada de la
realidad cotididana. La actitud de
expectativa en los periodistas cubanos no
puede explicarse sin mencionar los
condicionantes contextuales y los
requerimientos del poder político.
- A finales
de 1987, durante un proceso asambleario
nacional con todo los profesionales del
periodismo cubano, se obtuvieron como
mayoritarios los siguientes criterios
(Documentos del Departamento de
Organización de la Unión de Periodistas
de Cuba):
-No se han dado a conocer en nuestros
espacios informativos las contradicciones
surgidas con el "proceso de
rectificación." (Se conoce como
proceso de rectificación a los cambios
en la estructura económica y las formas
de producción que intentaron
establecerse desde 1985.)
-No hay debate porque los periodistas no
tienen respuesta rápida y convincente.
Los que están al frente de los medios no
promueven el debate público.
-Hay falta de información porque siempre
se dice desde las altas esferas que
"no es el momento oportuno."
¿Cuándo es ese momento?
-Todos estamos razonando aún
monolíticamente ante los problemas. Las
instituciones del país viven esa falsa
unanimidad a la hora de ver los
fenómenos de nuestra realidad.
-No se prioriza el centro de interés del
público. Existe una cierta conformidad
de seguir tras el lenguaje oficial; se
habla de cosas que no tienen que ver con
el alma y los sentimientos de la gente
común.
-Es ingenuo pedir o exigir que la prensa
despierte un clima de confianza en la
ciudadanía, cuando todos, prácticamente
sin excepciones, hablamos el mismo
lenguaje, con las mismas fuentes de
información.
-Utilidad de una Ley de Prensa que
respalde y favorezca la labor de los
periodistas.
- Esta
sensación de incertidumbre que rodeó el
proyecto de libertad y apertura
informativas, se confirmó un año
después --1988 -- tras un sondeo
realizado por el Centro de Estudios de
los Medios de Comunicación Masiva
(CEMEDIM) con una muestra representativa
del sector periodístico (500
periodistas).14
- El 40,2
porciento de la muestra entrevistada se
manifestó parcialmente o no satisfecha
con el ejercicio de la profesión
periodística, aludiendo tanto a
limitaciones personales como a causas
dependientes de su órgano de prensa. En
tanto, el 97,2 porciento consideró que
en el medio donde laboraban hay
dificultades para ejercer un periodismo
analítico y creador, por razones muy
similar a las anteriores: censura,
preparación insuficiente, presión de
las instituciones criticadas, consultas
excesivas, ambiente desfavorable y
ausencia de respuestas a los
planteamientos del sector, entre otras.
Finalmente, el 66,6 porciento se declaró
inconforme con la aplicación de la
política informativa.
- Pero como
ya hemos expresado, los límites de la
política informativa no se circunscriben
al nivel de calificación
técnico-profesional de los periodistas
ni a la disponibilidad de información,
sino que se condicionan por la magnitud
de los problemas fundamentales del país,
los que siguen imponiendo ciertas
barreras de contención en virtud de su
incidencia ideológica. Y esto nos lleva
nuevamente al nudo fordiano del modelo
comunicativo y el modo de entender los
usos sociales de la información.
- El
"proceso de rectificación" --
que incluía también a la prensa --
coincidió con una situación
económicamente hostil, agravada con los
cambios de Europa del este y el
desmembramiento de la Unión Soviética.
No es ocioso recordar que desde 1985 el
gobierno de Estados Unidos transmite
información hacia la isla través de la
emisora Radio Martí, y que en 1991 se
produjo la salida del canal Televisión
Martí, ambas estaciones con sede en
Washington, hechos que agravaron el
diferendo Cuba-USA y, por ende, las
tensiones en el país.
- La
estrategia de "período especial en
tiempos de paz" generó opciones
para la sobrevivencia de la nación ante
las afectaciones económicas, con
repercusión directa también en el
proceso productivo industrial de los
medios de prensa. En un mensaje de la
Presidencia de la UPEC a los periodistas
cubanos -- septiembre de 1990 -- se daba
cuenta de este nuevo trance correctivo a
la política informativa: "Nos
encontramos -- decía el citado Mensaje
-- ante la prueba más crucial a que
jamás haya sido sometida la prensa y el
periodismo cubanos."15
Si bien el texto señalaba que "el
papel de la prensa en el período
especial no puede retroceder a la
situación anterior al "proceso de
rectificación'" y alertaba contra
"las especulaciones sin base, el
triunfalismo, la espectacularidad y la
simplificación de los problemas" y
contra "los errores u omisiones que
puedan lesionar la estabilidad
social," no puede obviarse que la
situación nacional ha traído consigo
renovadas complicaciones de order
práctico en las redes de comunicación.
En período de crisis es sintomático que
las fuentes de información se abroquelen
y los intereses periodisticos queden
sujetos a la estrategia de conducción
política. El riesgo mayor es la vuelta
al centralismo informativo y su peor
secuela: la tendencia a que las
dificultades objetivas se utilicen para
enmascarar subjetividades e ineficiencias
internas.
- A pesar de
que algunos espacios informativos
--fundamentalmente radiales -- e
individualidades profesionales lograron
abrirse paso hacia un periodismo más
creativo en estos años, la valoración
del conjunto de medios de prensa revela
fragmentación, discontinuidad y
estancamiento en la renovación
pretendida. La política informativa no
ha podido resolver un problema tan
esencial en el periodismo moderno como la
actitud científica en el acercamiento y
reflejo de la realidad-objeto. Ha sido
frecuente en el quehacer profesional
trastocar la actitud de búsqueda y
replanteo del conocimiento en un acto
pseudoinvestigativo mediante el cual el
periodista se aproxima a la realidad a
buscar ejemplos para validar una
propuesta preconcebida en relación con
esa realidad y no para formular nuevas
interrogantes y nuevos problemas a
través de la investigación.
Lógicamente, es más cómodo y menos
conflictivo registrar sólo las
respuestas previstas.
- El contexto
profesional inhibe la creatividad y,
visto como un trabajador ideológico,
el periodista termina produciendo un
discurso informativo que traslada
dócilmente los contenidos de las
directrices oficiales, sin generar
enfoques propios para cada espacio y
órgano de prensa. Y como ha expresado el
historiador Román Gubern, "la
libertad de información no puede
reducirse a poder elegir y optar por una
escasísima variedad de lo mismo."16
- Pero si
bien sería impensable un cambio de
modelo comunicativo sin producirse
transformaciones en la política y la
sociedad cubanas, no es menos cierto que
las prácticas informativas en la isla
tienen que hallar un camino nuevo a corto
plazo, so pena de que los medios de
prensa continúen perdiendo credibilidad.
En el momento crucial que nos hallamos,
no habrá razonamiento sin información
veraz. Por eso el rediseño del actual
modelo comunicativo por uno de dimensión
participativa, donde el componente
ideológico no menoscabe el hallazgo del
entendimiento colectivo, es uno de los
retos esenciales que tiene ante sí la
sociedad cubana en la defensa de su
identidad como nación. Para el ciudadano
cubano de hoy carece de sentido una
fidelidad al proceso político que no
pase por su posibilidad de discusión y
acceso libre a la información.
- Anexo 1
SITUACION ACTUAL DE LOS MEDIOS DE
COMUNICACION EN CUBA
(después de las medidas restrictivas de
diciembre de 1991 que representan una
reducción del 80% de la prensa escrita y
35% de la programación radial y
televisiva)
PRENSA ESCRITA
-1 diario nacional: Granma (martes
a sábados, tirada de 400 mil ejemplares
con 4 páginas)
-2 semanarios tabloides: Juventud
Rebelde y Trabajadores, con 12
páginas, tiradas de 200 mil ejemplares)
-1 revista semanal: Bohemia (64
páginas)
-14 semanarios provinciales (4 páginas
formato tabloide)
-1 semanario municipal (4 páginas)Se
mantienen con carácter bimestral o
trimestral publicaciones de temas
generales como Mujeres y Somos,
y revistas culturales como Casa d las
Américas y Revolución y Cultura.De
las publicaciones canceladas en octubre
de 1990 han reaparecido revistas de
perfil cultural por donaciones de
instituciones y organismos extranjeros (La
Gaceta de Cuba, Conjunto y Tablas)
y otras con el autofinanciamiento en
divisas de los fondos del organismo
patrocinador.Se editan 212 publicaciones
canceladas de carácter
científico-técnico (incluyendo
boletines), para el canje de información
especializada con instituciones
académicas y organismos
internacionales.La Agencia de
Información Nacional (AIN) funciona con
una sede central y corresponsalías en
todas las capitales provinciales y el
municipio Isla de la Juventud.La agencia
internacional Prensa Latina ha ampliado
su sistema de servicios informativos,
aunque ha reducido el número de
corresponsales en el exterior.
RADIO Y TELEVISION
- 5 emisoras nacionales de radio, 17
provinciales y 31 locales.
-La emisora Radio Habana Cuba continúa
sus servicios hacia el exterior.
-2 canales de televisión con cobertura
nacional, que han reducido sus
transmisiones de 129 a 81 horas
semanales. La programación cubre el
horario comprendido entre las 6:30 y las
11:30 p.m., excepto los sábados, que se
prolonga hasta las 2:00 a.m.
Funcionan en este sistema 7 telecentros
provinciales, con una hora de
programación diaria, de lunes a
sábados.
- Anexo 2
COMPOSICION DE LA UNION DE PERIODISTAS DE
CUBA (UPEC)
-3410 afiliados en 189 delegaciones en
todo el país
-2302 hombres (67,5 %)
-1108 mujeres (32,5 %)
Por edades:
-25....................0,1 %
26 a 35................7,7 %
36 a 45................20,7 %
46 a 55................30,5 %
+55....................41 %
Por clasificación laboral
Redactores/Reporteros................1817
Fotógrafos/Fotorreporteros...........295
Diseñadores..........................202
Formatistas..........................18
Realizadores.........................178
Dibujantes...........................32
Correctores..........................100
Camarógrafos.........................75
Caricaturistas.......................12
Humoristas/Historietistas............13
Docentes.............................31
Directores de órganos................207
Otros dirigentes.....................199
Otros cargos.........................231
Por nivel cultural:
69% son graduados universitarios
De esta cifra, el 70% son egresados de la
Licenciatura en Periodismo
Por integración política:
Partido Comunista..................1210
(35%)
Unión de Jóvenes Comunistas........405
(11,2%)
Fuente: Documentos: Sexto Congreso de
los Periodistas Cubanos/1993
(tabloide)
Anexo 3
ALGUNOS RESULTADOS DE INVESTIGACION SOBRE
EL PROCESO DE PRODUCCION DE NOTICIAS EN
EL NOTICIERO NACIONAL DE TELEVISION DE
CUBA/1991
- *Periodistas
y dirigentes del Noticiero Nacional de
Televisión (NTV) no operan con un
concepto único de noticia, sino que
expresan varias nociones sobre ella,
prevaleciendo las que tienen en cuenta el
contenido y las que la identifican
con valores-noticia. En menor
medida se le reconoce como resultado de
un proceso productivo, sin una idea
completa de la influencia de diferentes
elementos en la determinación del
acontecimiento noticiable.
- *En cuanto
a valores-noticia (requisitos que
deben cumplir los acontecimientos para
ser procesados en el medio con vista a
convertirse en ítem noticioso):
-19,1 % de los periodistas prioriza la
trascendencia político-ideológica
-18,3 %, la importancia económico-social
-15 %, la actualidad
-13 %, el interés humano
- *Según los
autores del trabajo investigativo, el
descenso del valor actualidad a un
tercer lugar se debe a: "los
criterios de selección que operan en los
distintos departamentos cuando se
prioriza la cobertura de los hechos que
genera el sistema político."
- *Los
periodistas dicen preferir informaciones
(make-news) sobre afectaciones
cotidianas de la población de la
población (24,3% de los encuestados).
Sin embargo, en realidad la lista de lo
que hacen se concentra en:
-reuniones de dirigentes
-resultados productivos y planes
económicos
-actividades de la Juventud Comunista
-golpes de Estado
- *Sobre la elección
de acontecimientos noticiables, la
mayoría de los encuestados dijo que las
propuestas de cobertura de los
periodistas se hacen a instancias de las
fuentes informativas y muy pocas veces
son resultado de una búsqueda personal
activa.
- *Respecto a
la planificación de coberturas
informativas, se plantea que las
previsiones con demasiada antelación de
lo que será noticia (planes
semanales, mensuales y trimestrales)
limitan la espontaneidad y frescura del
espacio informativo.
- *En
relación con lo que denominamos
operación de exclusión en la
fase de determinación de
acontecimientos noticiables, los
encuestados señalan como causa más
notorias de esta exclusión:
-Los periodistas se enteran de la
noticia, pero como no está en los planes
no hay medios técnicos para cubrir el
acontecimiento (22%)
-Personas que no trabajan en el NTV (agentes
externos) presionan para que no se
hable del tema (22%)
-El periodista se dedica a cubrir
tópicos dirigidos u orientados con
antelación y no se entera del
acontecimiento (20%)
-La red de fuentes es poco amplia, por lo
que los periodistas nunca se enteran de
esos acontecimientos (9,8%)
- *En el
análisis de las fuentes es ilustrativo
señalar que sólo el 2,7% de los
encuestados señala a los televidentes
como agentes capaces de proponer trabajos
periodísticos. Las fuentes más
utilizadas son las fuentes oficiales,
lo que motiva homogeneidad en el discurso
periodístico, predominio de datos y
cifras, y escasez de valoraciones.
Fuente: La construcción de la noticia
en Cuba: Análisis del proceso productivo
en el Noticiero Nacional de Televisión
(trabajo de diploma para la Licenciatura
en Periodismo, Facultad de Periodismo,
Universidad de La Habana/1991. Autores:
Miriam Barreda, Rolando Segura, Rolando
Nápoles. Tutores: Rafael Rivera,
Wilfredo Cancio Isla.)
NOTAS:
1 Borges Triana, Joaquín: "En una
cuerda fina y tensa" (Entrevista a Julio
García Luis). Juventud Rebelde, 21 de
octubre de 1990, p. 8-9.
2 Ibid.
3 Ver Chu, Leonard L.: "De la
Revolución a la evolución: treinta años de
comunicación en China." Diálogos de
comunicación, No.24, Junio 1939, p.50-59.
4 Ibid.
5 Ibid.
6 Tesis y Resoluciones del Partido
Comunista de Cuba. Editora Política, La
Habana, 1976.
7 Ibid.
8 Constitución de la República de
Cuba. Editora Política,La Habana, 1992,
p.26.
9Memorias del IV Congreso de la UPEC.
Editora Política, LaHabana, 1981.
10 Borges Triana, Joaquín, op. cit.
11 Mattelart, Armand: "La
comunicación en Nicaragua: entre laguerra y la
democracia." Estudios Sociales
Contemporáneos,No.41, may-ago 1986, p.24-25.
12 Borges Triana, Joaquín, op. cit.
13 Entrevista con Carlos Aldana Escalante.
El Militante Comunista, Junio 1989, p.25.
14 Encuesta sobre la marcha de la
política informativa,CEMEDIM, 1988 (Documento
mimeografiado).
15 "Mensaje a los periodistas. Factor
clave para la supervivencia de la Revolución: el
nivel de informacióny orientación del
pueblo." Trabajadores, 7 de
septiembre de 1990, p.2.
16 Gubern, Roman: "Un imperio
audiovisual fuerte para un pensamiento débil.
Riesgos de desequilibrios y asimetrías."Telos,
No.22, jun-ago 1990, p.79.
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