Periodismo
de investigación: el reto nicaragüenseAlfonso
Malespín Jirón *
MANAGUA.-
El terreno está fértil en Nicaragua para que
prospere el periodismo de investigación. Ese
fue, más o menos, el mensaje que nos dejó el
notable periodista estadunidense Tracey Eaton
después de observar a mediados de febrero y
quedar, según él, "impresionado" con
los avances del periodismo nacional.
Eaton,
corresponsal del diario Dallas Morning News
en México y cinco veces nominado al premio
Pulitzer por sendos reportajes investigativos,
considera que el marco democrático existente en
el país, la irrestricta libertad de prensa
heredada por el gobierno de Violeta de Chamorro,
la combatividad histórica del periodismo
nicaragüense y la tendencia de nuestro
periodismo a adquirir una mayor y mejor
preparación académica, son los elementos que
abren la posibilidad de establecer con pujanza el
periodismo investigativo.
Para
que ese potencial adquiera ribetes de realidad en
un futuro próximo, el periodista Eaton destacó
estos aspectos básicos:
a)
Plena conciencia de que la persona dedicada al
periodismo es un profesional de la información
que debe dejarle a su auditorio "algo útil
para sus vidas".
Se
precisa de espíritu profesional para ir más
allá de la agenda y no permitir que la rutina y
la inercia atrapen al periodista. Todo lo
contrario, si se está buscando conformar estados
de opinión pública, dice Eaton, la mejor manera
en que puede aportar la comunicación social es a
través de información que rebase el territorio
de lo obvio y recontextualice el mundo para la
gente en su cotidianeidad.
En
este punto, Eaton coincide con especialistas
alemanes, sudamericanos y mexicanos que insisten
en poner punto final al vedetismo y al
sensacionalismo vendido como si fuera periodismo
de profundidad. La información de que habla
Eaton es aquella que contribuye a la reflexión y
modificación consciente en las concepciones,
percepciones y cogniciones de las personas.
b)
Luchar para que en el país exista un marco
jurídico que acabe paulatinamente con el enorme
y enmarañado territorio de la discrecionalidad
de los funcionarios públicos.
El
periodismo de Estados Unidos cuenta con la
"Freedom of Information Act" (Acta para
la Libertad de Información), que ha facilitado
en buena medida la labor de investigación. Más
recientemente en Costa Rica y Colombia se han
promulgado legislaciones más o menos similares
en su intención. En el caso de Nicaragua,
señala Eaton, debiera ser una preocupación
profesional lograr que la Asamblea Nacional
promulgue nuestra versión de la "Freedom of
Information Act".
Pero
mientras se llega a esa etapa el periodismo
nacional debe negociar de manera permanente en,
al menos, dos sentidos: 1) acabar con el mito de
que sólo con fuertes cantidades de dinero y
recursos se puede hacer periodismo de
investigación; y 2) no permitir que la búsqueda
de información para un reportaje investigativo
ignore a la ética periodística.
El
otro atajo, aunque no tan accesible a todo el
gremio, es Internet. Para todos es conocido que
en Estados Unidos se encuentra el cerebro del
mundo. "¿Quiere saber algo sobre Nicaragua?
Lo más probable es que lo tengan allá",
asegura Eaton. Por algo lo dice. El es uno de los
pocos periodistas que se puede dar el lujo de
decir que ha descubierto, a ratos por esta vía,
con todo y las frustraciones que el proceso ha
implicado, información profunda sobre el
secretísimo ejército de México.
En
nuestro medio es bastante común oír decir que
se desea hacer periodismo de profundidad, pero
que no se cuenta con el tiempo ni los medios. La
negociación en este terreno puede estar referida
al espacio de la agenda personal que se pueda
arrancar al editor para dedicar una o dos horas
diarias al tema que al periodista le interesa
investigar. Si esa posibilidad no existe, siempre
se puede hacer esta trampa: "Haga lo más
pronto posible su trabajo y déjelo reposar en su
computadora. El tiempo que queda antes de la hora
de entrega, dedíquelo a su investigación.
Cuando su editor le pida el trabajo que le
asignó para el día, dígale que ya está",
planteó Eaton. "Unos días después usted
va a llegar donde su editor y le dirá: 'Mira,
que aquí tengo un tema interesante y ya está
listo para que lo publiques'".
La
segunda negociación se refiere a diversas
tendencias que podrían manchar el producto
final. En nuestro medio es frecuente la
filtración de información interesada. Las
leemos, oímos y vemos atribuidas a fuentes
anónimas que todo lo conocen o no atribuidas,
descontextualizadas y sesgadas. Otra
manifestación de lo mismo es la tentación de
publicar documentos o copias de documentos que
nos hicieron llegar o tips del tipo "esto es
así o asá, pero yo no te he dicho nada,
¿ok?".
La
solución al asunto aparenta ser fácil, pero
muchas veces resulta difícil: consultar a la
parte aludida para constatar o contrastar la
información con que se cuenta. Otra medida,
ampliamente sugerida en los manuales de
periodismo, es recurrir a las fuentes conocedoras
o especializadas en el tema de interés. Por
ejemplo: la supuesta doble planilla del
Ejecutivo. ¿Sólo la Presidencia y el Ministerio
de Finanzas podrían tener evidencias plausibles
de su existencia?
En
resumen, el periodista Eaton, un profesional con
más de dos décadas de experiencia y uno de los
fundadores de Reporteros y Editores de
Investigación (IRE, por sus siglas en inglés),
nos trajo la inquietud que antes nos han
planteado maestros como Josep María Casazús,
Vicente Leñero, Carlos Marín, Eugene Goodwin y
Gabriel García Márquez: para hacer periodismo
de investigación se requiere de periodistas con
iniciativa, deseosos de convertir en realidad el
concepto de "servicio público" y
concientes de que tienen una responsabilidad
histórica: ser cronistas veraces de los
vericuetos de su tiempo.
*
Este texto fue publicado originalmente en la
revista nicaragüense Medios y Mensajes. Su adaptación y reproducción en Sala de Prensa fue autorizada por su editor, Guillermo
Cortés Domínguez.
|